30/09/13 Lunes
Es curioso.
A pesar de “mi” realidad que todos conocéis, no puedo dejar
de sentir a eso de las 6 de la tarde del domingo, esa especie de nudo en el
estómago, esa especie de desasosiego, esa sensación de estar “en falta”, esa
especie de angustia por no haberme estudiado la lección correspondiente y ese
terror ante la posibilidad de un examen inesperado.
Es curioso.
Si por esas cosas de la vida además escucho en la radio “Carrusel
Deportivo”, todas esas sensaciones son en grado superlativo. Entro como en caída
libre desde la peor montaña rusa.
Es curioso.
Aunque ahora “mis lunes” son totalmente inofensivos, su
espera me sigue produciendo esa especie de desamparo que siempre he sentido a
lo largo de mi vida.
Es curioso.
Sigo sintiendo “el final de las vacaciones”.
Sigo sintiendo “el empezar un curso nuevo”.
Sigo sintiendo la misma melancolía de siempre.
Y es curioso como todas esas sensaciones me llevan como a un
estado de “beatitud” que se traduce con un avivamiento de un sinfín de emociones
que abocan en sentir “a lo bestia” todo el amor que me inspiran los que me
rodean.
Me quedaría acurrucada (que bonita palabra) en el calor de la
familia hasta sentir fuerzas para volver a valerme por mi misma.
En esos momentos me siento como esos elefantitos recién nacidos
que quedan ocultos por la incesante protección de la manada.
¡Mira por donde ahora resulta que soy un elefantito, cuando
yo me tenía entre toro y caballo indio! Y es que uno se sobrevalora…
Mañana, más.