jueves, 15 de agosto de 2013

... Y TODO POR UNA PERSIANA!!!!

15/08/13  jueves  La Virgen de Agosto

La verdad es que es muy fácil cambiar de “mal”, “regular”, “bien” a “muy bien”.

Pero cuando ya has probado las mieles del “muy bien” es muy difícil volver a ese “mal”, “regular” e incluso “bien”.

Y eso que estoy pensando en un detalle de  lo más insignificante. 
Imagínate si el cambio es de gran envergadura.
Eso ya debe de ser muy pero que muy difícil.

Cada mañana cuando nos levantamos tenemos que subir las persianas. 
Las de las habitaciones no tienen importancia. Coges la cuerda y con un buen tirón ya están arriba.
Las del salón ya son otra cosa.

Recuerdo que cuando compramos la casa las persianas del salón que son muy grandes y pesadas, no tenían cuerda, tenían una manivela.
Primero subías una y luego la otra.
Te pasabas un buen rato dándole al manubrio.
Durante todo ese tiempo yo pensaba: “deberían de inventar la persiana organillo”.
Sería más divertido y ameno estar escuchando “un chotis” durante todo el proceso de subida de persianas.
Además al ser eso a primera hora, la musiquita te animaría y empezarías el día con mejor humor.

La verdad es que haciendo esas elucubraciones la persiana ya estaba arriba.

Luego por la noche había que hacer la misma operación, pero al revés. 
Como bajarlas no costaba nada, pensaba que no era necesaria para esta operación la música de organillo.
Por un lado porque se bajaban en un santiamén y por otro porque al ser de noche no veía muy adecuada la música, bien porque alguien durmiera ya, o porque le podía molestar al vecino de la casa de al lado.

Por aquel entonces “la vecina de la casa de al lado” era Juana María, la hermana de Mari Carmen. 
Ella no me preocupaba.
Era “la vecina del otro lado” a la que le podía molestar, por eso de “no ser familia” y por la que llegué a la conclusión que era mejor que el organillo no sonara por la noche.

Fíjate lo que son las cosas!. Yo me compré la casa de Premiá, aparte de porque me encantó, lógicamente, sobretodo porque “mi vecina era Juana María”.

Recuerdo como si fuera ayer como nada más “tomar posesión de la casa” nos liamos todos a martillazos a derribar “el muro que separaban ambos jardines”.

Deduciréis por tanto que son “casas adosadas” y que nosotros a fuerza de martillazos tiramos el muro que nos “separaba”.

Todos, aquel día, sentimos un ápice de la alegría que sintieron los que “derribaron en muro de Berlín”.

Fueron años maravillosos de convivencia familiar.

Siempre he tenido una debilidad especial por Juana María y su familia.
Sus cuatro hijos son de lo más especial para mí.
Y es que vivimos muchas, muchas cosas.
Con lo que a mí me gustan las conversaciones, las sobremesas, las bromas, las risas…y el cariño… todo eso estaba a la orden del día.

Si, fueron años inolvidables y maravillosos.

Luego… la vida…

Los hijos se hacen mayores… se casan.. y Juana María vuelve a Barcelona.

Siempre sentimos “ese vacío”, tanto! que jamás lo hemos dicho Mari Carmen y yo “en voz Alta”. 
Esta es la primera vez que lo digo.

Siempre recuerdo con “asombro y estupor” aquel día que Juana María estaba regando. Salí. 
La saludé y sin encomendarse a Dios ni al Diablo con toda la naturalidad del mundo “me regó de arriba abajo”.
Mientras ella se reía como una loca yo permanecía quieta, estupefacta ante tamaña “osadía”.
Sin decir ni pío me metí en casa oyendo cada vez más lejanas sus carcajadas.

Recuerdo aquello como algo muy especial.
Tal vez porque yo sería incapaz de eso y su “osadía” me descolocó.

Luego pusimos “motor a las persianas del salón”.
Ahora cada mañana le das al interruptor  y se suben y se bajan solas.

Lo dicho: si prescindir de las cosas pequeñas sería una gran pena, imaginaros con lo que os he contado, la pena que produce prescindir de lo “realmente importante”.

Juana María, Manolo, Manuel, Elisita, Yago, Carol: Os quiero!!!


Mañana, más.







lunes, 12 de agosto de 2013

LAS LAGRIMAS DE SAN LORENZO

12/08/13  Lunes

Qué barbaridad!, hace ya dos meses del “frenesí festivo” como consecuencia a mi Jubilación y… parece que fue ayer.

He estado en “el dique seco” yo creo que demasiado tiempo. 
Como siempre hay que buscar una excusa o un por que? pienso que el motivo es que he estado demasiado ocupada en el ocio vacacional.

La verdad y a las pruebas me remito, es que si estoy escribiendo, dejo algo que hacer y parece ser que hasta ahora no estaba dispuesta a ello.
Iré a la playa más tarde. Es el tributo a iniciar otra etapa.

Estoy escribiendo con mi flamante ordenador. 
Es magnífico. 
Tiene una pantalla enorme y un teclado blanco muy, muy agradable. 
Estoy encantada con él y feliz de pensar en todas las personas que hicieron posible que lo tenga.

Estamos en Premia. “Cargando pilas “como dice “mi canción”.

Desde mi ventana veo palmeras y también el mar… Realmente es un sitio maravilloso y espero que me inspire.

Digo lo de “me inspire” porque realmente  “noto” que hasta para escribir no es bueno dejarlo durante mucho tiempo. 
Es como si te “oxidaras” un poco y el engranaje palabril no fuera tan fluido como otras veces. Todo se andará.

La luna está creciendo. 
Hoy es la noche de las lágrimas de San Lorenzo. 
Miraré al cielo para ver si veo una estrella fugaz. 
Dicen que si pides un deseo te lo conceden. 
No sé si será verdad pero por si acaso no quiero perder ninguna ocasión y miraré y miraré hasta que lo consiga. 
Si no la veo, pediré algo igualmente. El caso es tener sueños y deseos.

Después de decir eso me he quedado embobada mirando por la ventana como buscando “un deseo”.

Tengo que decir que es difícil “pedir un deseo” y a la vez si te lo tomas en serio te ves abocada a pedir “lo de siempre”: salud, dinero y amor y acabar cantando: y el que tenga estas tres cosas que le dé gracias a Dios.

Sigo pensando en el tema y … creo que voy a pedir “dinero” que es de lo que actualmente  voy más “floja”.

“Salud”… la verdad es que me encuentro perfectamente. 
Sin ir más lejos el otro día en la feria de Sant Feliu de Guixols me subí a una atracción (ahora pienso que debería de llamarse “atracción fatal”) de esas que lo mismo caes al vacío como que crees que estas en una batidora y que en ningún momento te dejan coger el ritmo pues a la que te descuidas te lanzan hacia atrás…y lo que es peor, te lanzan de lado hacia tu acompañante… y mi acompañante era Hugo (6 años y delgadito). 
Yo que iba de “adulta” para que el niño pudiera subir… temía no solo dejarlo sordo por mis gritos, si no que temía que por mi culpa “sufriera un aplastamiento”, cosa que no se produjo a base de una fuerza hercúlea que tuve que hacer agarrándome de donde podía. 
Luego supe que Mari Carmen y Berta no dejaban de mirarme desde abajo pensando que en algún momento se produciría el deceso… dados los gritos que emitía. 
Pero como bajé feliz (feliz de que se acabara), las dos me dijeron que me daban de alta del corazón ya que mi pulso seguía firme a pesar de “la prueba de esfuerzo” a la que fui sometida.

“Amor”… Perfección absoluta. Ya dije que me siento “colmada”.

Resumiendo, cuando vea una estrella fugaz pediré: Dinerito! 

Dinerito es lo que me falta para no escatimar en la feria y subirme mil veces en “la atracción fatal”.





Mañana, más.