lunes, 26 de septiembre de 2011

POR FIN: TODO ACLARADO

26/09/11    Lunes


Me encantaría que mi siguiente razonamiento sirviera para hacer cambios sustanciales en la cocina.

Hay personas, como yo, que han sido educadas para “cumplir las normas”.

Para mi “cumplir las normas” no representa un sacrificio, aunque lógicamente su cumplimiento lo sea.

Si no se puede comer en un sitio público: no como.
Si no se puede fumar prácticamente en todos los lugares del mundo: no fumo.
Si no se pude circular por Barcelona “a pecho descubierto”: me tapo.
Si para entrar en un sitio tengo que pagar: pago.
Si no me puedo bañar en las fuentes públicas: no me baño.
Y así sucesivamente.

Soy por definición “una cumplidora nata de las normas”.

Y es por eso, solo por eso, por lo que propongo un cambio urgente en todas las cocinas.

Lo habitual es que al entrar en cualquier cocina, sea la tuya o la de cualquier persona, te topes de pronto, con un bote que lleva en letras grandiosa la palabra:

                                          SAL

Claro… yo tan “cumplidora”… me veo obligada a “salir precipitadamente de la cocina”.

Eso siempre da lugar a una “mala interpretación”.
Bien a nivel familiar o bien a nivel de amistades, me lleva a  dar una mala imagen.
Mala imagen que siempre es la misma: “parece que me escaqueo y que no quiero colaborar en los quehaceres culinarios”.

En más de una ocasión he tenido que oír a mi hermana decirme:
¡Nena, es que estas herniada?!.
Con el consiguiente sofoco y humillación que eso me produce.
Pero aún así, ni siquiera a ella, me he visto con fuerzas, hasta ahora, de darle una explicación lógica a mi proceder.

Espero ahora ser comprendida por más de uno y una que ha visto en esa conducta mía como “una falta de colaboración”, cuando en realidad ha sido fruto de mi “estricta forma de cumplir las normas”.

Por eso propongo, aunque solo sea por acabar de una vez por todas con mi mala y equívoca imagen:
-         Esconder nada más verme  el bote de “SAL”.

                                                      Y

-         Sustituirlo por otro, con letras bien grandes que diga:

                                      ¡ASUCAR!!!!!


Ya veréis con que alegría entro !!!!
Ya veréis como me cimbreo!!!!

¡Hasta maracas me voy a meter en el bolso, para por fin hacer una entrada triunfal en la cocina!!...





Mañana, más.





martes, 20 de septiembre de 2011

EL EFECTO CHENOA

20/09/11     Martes


Hoy es el 20 S.
Dentro de 2 meses:
El 20 N.

Dentro de 2 meses: Las Elecciones.

A mi, ya que soy optimista e idealista y en absoluto realista, daría cualquier cosa para que cuando uno dice que “me rodearé de los mejores para salir de esta crisis”, fuera “verdad” en estado puro.
Fuera tan de verdad “que al día siguiente de ganar las elecciones, llamara a TODOS LOS MEJORES, independientemente de su credo político”.

¿No está ahora de moda decir que: “hay que tener imaginación. Hay que crear nuevas formas de gobierno para salir de la crisis”!?.

¡Que mayor imaginación que la obviedad!?.

¡Que mejor resultado que todos los mejores remando juntos, sumando fuerzas, para salir del torbellino de colores estridentes en los que estamos metidos!.

Pero como eso es imposible…
Como eso escapa de toda lógica…
Solo me queda conformarme, pensando que se producirá, lo que yo llamo:
“El efecto Chenoa”.

¿Y que es, según yo, “el efecto Chenoa”?.

Todos recordareis aquel maravilloso primer “Operación Triunfo”.

Toda España votaba a Rosa. Era la favorita. Era la ganadora.
Quedaba por tanto por cubrir el segundo y tercer puesto.
Y fue allí donde se produjo, donde se creó “el efecto Chenoa”.

Toda España daba por segunda ganadora a Chenoa y como la daban por ganadora se dedicó la gente a votar por el tercer puesto que estaba entre Bisbal y Bustamante y… casi nadie la votó.
Creían que la votaban “los otros” y gastaron su voto en lo que se llama hoy en día “el voto útil”.
… Y Chenoa perdió… ante el gran asombro de toda España…

¡Pues eso!. Ya que el que venga no va a reconocer lo bueno  de otras ideas que no sean las suyas… Será bueno que la cosa quede repartida …

Espero que en el 20N, se produzca “el efecto Chenoa”.
Solo así nos libraremos de “los terribles rodillos de las mayorías absolutas.”.



Mañana, más.








sábado, 17 de septiembre de 2011

LA HORA DE LA VERDAD





16/09/11     Viernes



… Y al final llegó la hora de la verdad…

Hoy era el gran día para el que durante tanto tiempo me venía preparando.

¡ Hoy mi querida Doctora Esperanza , en quién lógicamente había depositado todas “mis esperanzas”, me ha puesto felizmente todos los implantes que mi maxilar ha aceptado!.
… Bueno más que “aceptado”, mi maxilar ha tenido que sucumbir a su tenacidad y buen hacer, ya que “hueso, lo que se dice hueso”… quedaba muy poco, lo que representaba una gran dificultad.

¿Quién le iba a decir que mi falta de hueso se transformaría en “un hueso duro de roer”… para ella?.

La hora “H”, eran las 10 de la mañana.

A las 9,45 estaba en su consulta.

Para la ocasión, como los toreros, me he puesto “mi traje de luces”:
Pantalón negro y camiseta negra que lleva como motivo divertido: dos zapatos de gitana rojos con topos blancos.
Esa camiseta me la compré en El Rocío. Mi amado Rocío.
Para mi es como “un salvoconducto”, como “una garantía”, de que si la llevo todo irá bien.
No me he puesto “el sombrero blanco” porque “la cantada habría sido supina”. Pero tenía cabida también para “mi disfraz de buena suerte”.

He llamado.
Me han abierto la mar de sonrientes.
Me han preguntado si estaba nerviosa. He dicho que no, pues era verdad.
Me han preguntado si había desayunado. He dicho que un café.
Les ha parecido muy poco.
Me mandaban a desayunar a un bar. Como me he resistido me han ofrecido
unos bizcochitos que también he rechazado… (¡Ahora es cuando me comería todo eso y más!).

En vista que yo estaba muy en mi papel de paciente, la encargada de esos menesteres me ha pasado a un despacho en el que “tenía que firmar un consentimiento informado, en el que explicaban con todo detalle los pros y los contras de la intervención a la que me iba a someter”.
Me he negado a leerlo. No he querido pensar en nada que no fuera bueno.
Lo he firmado.

Lo único que me ha puesto nerviosa ha sido que mi tarjeta Visa “decía sin parar: NO ACEPTADA”.
Con una paciencia y amabilidad extrema y ante mi cabezonería de que no quería que empezaran hasta que solventara lo de la Visa, han empezado a introducir “pequeñas cantidades” para ver si la Visa funcionaba… pero una y otra vez aparecía en la pantalla la terrible frase: NO ACEPTADA.
“Rebajando, rebajando” la Visa ha aceptado la cantidad de 500 euros.
Me han dicho:
“Déjalo, ya lo arreglaras luego. Pasa, pasa”.
A lo que he respondido:
¡Ni soñarlo!, con eso solo tengo derecho “a un diente de ajo”!

Riéndonos, han tenido la Santa Paciencia de esperar que llamara a la Caixa  y desde allí mi buena amiga me lo ha solucionado  y todo ha vuelto a la calma. La Visa al fin ha sido vencida.

En una primera sala, me he acostado en el “temido sillón” y allí mi querida Doctora “me ha anestesiado a base de bien”.
Iba haciendo pruebas para ver si notaba “algo”.
Le he dicho que no, que no notaba nada, pero me ha entrado una risa tremenda, totalmente impropia para la ocasión.
Como me conoce…
Me pregunta: “A ver, de que te ríes ahora?”.
A lo que respondo: “Tengo la boca de Esther Cañadas”…

Seriecita otra vez, me pasan al quirófano.
Todos lavados, peinados… de verde…
El equipo formado por tres médicos y una enfermera.
Dos doctoras y un doctor que a su vez es marido de Esperanza.

A mi también me “engalanan” para la ocasión.       
Me tapan hasta arriba con una sábana verde.
En la cabeza gorro y una talla verde puesta de tal forma que parecía Peter Pan…

Me veía para foto y me las han hecho.
Realmente me he sentido en familia.

Mi “doctorsita” ha trabajado como una jabata, arropada por todo el equipo.
Hemos hecho una parada cuando “lo más difícil” ya estaba conseguido.
Ella hacía “estiramientos” para relajarse y descansar.

Yo en “mi onda” me preguntaba, después de escuchar y sentir el taladro sin parar: “me habrán puesto cuadros… en vez de dientes…?”

Todo ha sido rápido y todo ha terminado felizmente.

Pero no me extraña.

¡Mira si es buena mi Doctora que cuando la veo trabajar estoy todo el rato… CON LA BOCA ABIERTA!.






Mañana, más.













miércoles, 14 de septiembre de 2011

NUESTRA ADMIRACIÓN POR LOS NÚMEROS REDONDOS





14/09/11    Miércoles


De todos es sabido que los días transcurren mansamente en la infancia, pero a medida que nos vamos haciendo mayores, los días pasan ante nosotros de forma vertiginosa.
Parece que en ese correr desenfrenado, se le cae al día algunas horas por el camino, haciéndolos inexorablemente, cortos.

Esa expresión de: “¡ parece que fue ayer !”… cada vez tiene más vigencia.

¡ Parece que fue ayer ! :

-         Barcelona 92… y ya hace la friolera de 19 años!!!
Pero claro, como no son “20”, nadie dice “ni pío”.
¡Prepararos para el año que viene!.

Y es que a todos “nos encantan los números redondos”, para las grandes celebraciones.

No es lo mismo cumplir 19 años… que cumplir 20!.
No es lo mismo cumplir 29 años… que cumplir 30!.
No es lo mismo cumplir 39 años… que cumplir 40!.
No es lo mismo cumplir 49 años… que cumplir 50!.
No es lo mismo cumplir 59 años… que cumplir 60!
No es lo mismo cumplir 69 años… que cumplir 70!
No es lo mismo cumplir… … …
No es lo mismo cumplir… … …

… ¡Por favor…para!
… ¡Por favor… ya vale!

…¡Que si… que si tienes razón… pero cállate de una vez que me vas a dar el día…!

Y es que en cuestión de cumpleaños, salvo los 20 (teníamos prisa por hacernos mayores)… todos los demás… nos han caído como golpes bajos… como auténticas patadas en el estómago.

Pero eso también me lleva a mi parcela optimista y realista a la vez.

Para ello también me servirá esta frase hecha:  “¡Quién los pillara!”…

A estas alturas de la vida cuando uno escucha:
“¡Mañana cumplo 40 años!... ¡40 añoooooos…! (con cara descompuesta).
Uno dice:
“¡Quién los pillara!”…

A estas alturas de la vida cuando uno escucha:
“¡Mañana cumplo 50 años!... ¡50 añoooooos…! (con cara descompuesta).
Uno dice:
“¡Quién los pillara!”…

¿Y como es posible que una pueda desear tener 30, 40, 50, 60, 70, 80, 90 años?.
¿Cómo es posible que una pueda desear esa edad que en su día representó un crujido en el epicentro del alma?.

Pues muy fácil… porque en este momento desde el atalaya de la edad… tras coronar la cima y ver desde la altura el paisaje más hermoso de tu vida y de la vida… comprendes que es momento de volver al campamento base, para contarles a todos, lo que desde allí hemos visto y decirles que merece la pena seguir viviendo, sea cual sea tu edad… recordándote y recordándoles a todos que nunca volveremos a ser “tan jóvenes como hoy” y que por eso uno no puede perder el tiempo en superfluas lamentaciones.

Muchas veces pienso: Aunque solo sea “por curiosidad”… vale la pena seguir viviendo…

“Si! ...Por curiosidad!”:

¿Quién ganará las elecciones?
¿Cuándo saldremos de la crisis?
¿Cómo saldremos de la crisis?
¿Quién tuvo la culpa de la crisis?
¿Qué nuevo invento cibernético esta por llegar?.
¿Qué estudiaran nuestros hijos?
¿Con quién se casaran nuestros hijos?
¿Cuándo me harán abuela?
¿Seré bisabuela…?
¿
¿
¿

Si!, todo, todo lo quisiéramos saber y vivir…

Por eso mi optimismo y a la vez la realidad, me haga repetir a la mínima oportunidad:
Disfrutemos el momento.
No hay más cera que la que arde.
… Y si no nos gusta lo que vivimos…
Hoy es un buen día para hacerla mejor…


Como siempre me voy por “los Cerros de Úbeda” sin darme cuenta…

Retomo el control de mis pensamientos, porque lo que de verdad quería decir es que:
… Como nos gustan las celebraciones siempre que se cumplan en “números redondos”… en estos días hemos sido testigos de dos acontecimientos que al verlos y pensar en ellos, les he encontrado una cierta similitud.

Uno ha sido: Hace 30 años que el Guernica regresó a España.

El otro: Hace 10 años del atentado contra Las Torres Gemelas de Nueva York.

La similitud entre uno y el otro es que “la catástrofe aniquila los colores”.
En los dos solo hay blanco y negro.
En los dos imperan los grises.

Imagino el Nueva York de Picasso, superponiéndolo con el Guernica:
Como una inmensa nube de polvo y cenizas.
Con gentes desorientadas deambulando como zombis en medio del caos gris.
Con gentes que solo requerirían una mínima pincelada gris, precipitándose desde esas torres que han perdido sus colores.
Con camiones ennegrecidos chillando desde sus entrañas.
Con un correr frenético en medio de una gris quietud total.
Con...




Mañana, más. 


   












martes, 13 de septiembre de 2011

UNA IMAGEN SIN PALABRAS... NO VALE NADA

13/09/11  Martes


Estamos hartos de escuchar y de decir, como si se tratara de un dogma de fe que:

 "UNA IMAGEN VALE MAS QUE MIL PALABRAS".

Y... nos lo hemos creido como tantas y tantas cosas que nos han dicho y nos siguen diciendo.

¡Pues no, no es verdad!



Si yo dejo esta foto ahi, sin más...
Cada uno verá lo que quiera.
Cada uno le dará la interpretación que quiera.

Aunque todos veamos lo mismo:
"Una silueta humana, sobre un tablón blanco"...
Si a esa "imagen" no se añaden "más de mil palabras", solo será
 eso :"Una silueta humana, sobre un tablón blanco".

Si el que lee y mira la imagen, me conoce personalmente, sabrá
que esa silueta humana... es la mía.
Pero si el que lee y mira la imagen, no me conoce, seguirá viendo:
"una silueta humana, sobre un tablón blanco".

Pero tanto para uno como para otro.
Tanto para el que me conozca o no me conozca, esa imagen "sin más de mil palabras", está sujeta a la interpretación de cada uno, al gusto de cada uno, incluso a la indiferencia de cada uno.

Nadie, me conozca o no, podrá saber "la verdad de esa imagen", como yo no la acompañe con "más de mil palabras".

Tal vez solo necesite "ochocientas palabras", no quiero marearos ni extenderme excesivamente, solo quiero que sepais la "verdad de esa foto"...
y luego... si, luego... que cada uno piense y opine lo que quiera, pero sobre una base de "verdad".

Esa foto efectivamente es "un autoretrato".

Esa foto la hice con la única finalidad de publicarla aqui en mi blog.

Esa foto la hice porque en uno de mis escritos, "por la belleza... todo es poco", daba por bien empleados todos los sacrificios, afirmando: "¡que todo sea por la belleza de una mujer morena con sombrero blanco".

Esa foto la hice precisamente para que comprobaraís tambien vosotros que había "alcanzado la meta deseada".

Me vi morena...
Sentí la belleza que desprendía...
Me puse el sombrero blanco...
Cogí la cámara de fotos...
Me puse delante del espejo...
Disparé la cámara...

Mi sorpresa fue al comprobar que:
El espejo se había transformado en un tablón blanco.
Mi rostro, mi cuerpo y mi sombrero se habian transformado en una silueta, en una sombra...

Ante mi sorpresa necesité encontrar una explicación.

Después de mucho pensar... cocluí ante la evidencia:

"Ha sido imposible captar por la cámara TANTA BELLEZA".

...

...

Esa es la "verdad de la foto"...

Ahora ya podeis pensar lo que queraís...
 



Sin embargo esta foto no necesita de ninguna explicació.

Es simplemente:
 Pepe cogiendo la Luna.

Los que lo conocemos sabemos que es "Un Poeta".
Y como todo Poeta "siempre está esperando a la Luna".

Le gusta tanto la Luna que simplemente aquella noche decidió cogerla...

La cámara simplemente captó un detallito de lo que puede conseguir Pepe.

... y es que Pepe... ¡Es así!.




Mañana, más.













lunes, 12 de septiembre de 2011

¡FELIZ AÑO NUEVO!




12/09/11    Lunes


¡¡ FELIZ AÑO NUEVO!!

¡¡FELIZ CURSO NUEVO!!

Ahora si que se han acabado las vacaciones de verdad.
Ahora si que todo vuelve a empezar.

Hoy es el día que tenemos que “vender lo mejor que podamos a nuestros hijos”:
Lo maravilloso que es empezar un nuevo curso.
Lo maravillosos que es volver a encontrarse con sus amigos.
Lo maravilloso que es estudiar en esos libros nuevos que al final hemos tenido que forrarlos todos en soledad, salvo el primero, ya que ha despertado algo de interés y nos han mirado como lo hacíamos.

Hoy es el día que tenemos que “ocultar a nuestros hijos que”:
Se acabó acostarse tarde.
Se acabó levantarse tarde.
Se acabó ir a la playa.
Se acabó ir a la piscina.
Se acabó ir al parque.
Se acabó comer a la carta.
Se acabaron los dibujos animados.

Hoy es el día que tenemos que conseguir que nada más llegar del cole, nada más terminar de merendar, se pongan a hacer los deberes.
Sabemos que eso es muy importante desde el primer día.

Hoy es el día que tenemos que recordarles que cada fin de semana tendremos todos juntos otras “mini vacaciones”.
No se pueden cerrar de repente todas las puertas… siempre hay que dejar abierta la puerta “de la felicidad”…

Hoy es el día que la tele nos enseñará la llegada de los niños al cole y desgraciadamente saldrá mas de uno “llorando”.
¡Ojala no sea el mío!.

Hoy es el día que las calles se llenan de “mochilas nuevas”.
Los pequeños de:
Bob Esponja. Hannah Montana. Gormitis. Spiderman. Hello Kitty.
Princesas.
Algunos más explícitos, con los mismos motivos, pero con “carritos de la compra… del saber”.

Los mayores con:
Mochilas aparentemente anodinas (ya se sientes mayores para “dibujitos”),tipo “montañero excursionista”.
Aunque se les escapa que siguen siendo “pequeños”, cuando las vemos adornadas de un montos de llaveros, cintas, animalitos… porque a esas edades uno necesita llamar la atención con algún tipo de “aparente excentricidad, para parecer únicos”.
La realidad es que todos somos o hemos sido iguales, aunque ahora les “toque a ellos inventar la sopa de ajo”.

… Yo era de las que lloraban mansamente, sin estridencias… de las que sabían que lo bueno se había acabado.
De esa etapa de mi infancia, ha quedado en mi familia “una frase hecha”.
… Me preguntaron: ¿ por que lloras?.
…Respondí: ¡con la “vidorreta” que me estaba pegando…!.
¡pues eso: se acabó la “vidorreta”!.

… Ahora no lloro… No estaría bien visto…
Pero tengo auténtico pavor, pánico escénico, cuando visito a la primera paciente, comprobar “¿y si lo he olvidado todo?”…
La tranquilidad llega cuando veo que “no he olvidado nada y que mi mente lo conserva todo”.

Acaba Berta de llegar a casa.
Berta y Josep han ido juntos a llevar a los niños al colegio.
Me enseñan las fotos que les han hecho.
Traen noticias frescas:
Vega está muy nerviosa…
Hugo llorando…

¡Ya decía yo que esto es un golpe bajo… y que todos saben que de alguna manera “la vidorreta se ha terminado”!.

La suerte que nosotras tenemos es que Pepe va “tan contento al taller”.
Es una suerte.
Le gusta más que el colegio.
Eso nos da mucha tranquilidad.

Este sábado fuimos a la playa.
Hizo un día de verano, verano.
Pero como es septiembre y uno sabe que de un momento a otro esto también se va a acabar, el baño y el estar en la toalla tomando el sol, lo sentíamos como un regalo y algo que hay que aprovechar al máximo porque llegará a su fin.
En ese “estar como saboreando el estar en la playa”, me hizo fijarme bien, no solo en lo que sentía, si no en todo lo que sucedía a mi alrededor.

Mi sorpresa fue al ver la playa abarrotada de gente, que de repente se me pusieron “los ojos de la 2”, los ojos de los documentales de la 2.

De repente sentí en mi cuerpo y en el de todos los demás una metamorfosis.
De repente me vi rodeada de:
Focas.
Morsas.
Pingüinos.
Lobos marinos.
Leones marinos.


Lo que más abundaban eran las focas.
Los pingüinos correteaban y jugaban con la arena.
Las morsas cambiaban constantemente de postura en la toalla, buscando una posición menos dolorosa.
Los lobos marinos descansaban plácidamente bajo la sombrilla leyendo el periódico o una novela.
Aunque lo que menos abundaran eran los leones marinos, ya que la playa donde vamos es totalmente familiar, alguno pude ver, intentando subirse a su foca correspondiente…

Sentía verdadero terror cuando veía deslizarse desde la arena al mar a múltiples de focas y pingüinos.
Vigilaba el mar como nunca hasta entonces lo había hecho.
Temía que de repente, sin ser vistas, aparecieran las horcas y se precipitaran sobre ellos, haciendo estragos terribles.

El sufrimiento por temer que ante mis ojos se produjera una autentica masacre, me volvió a la realidad y ya todo volvió a ser como siempre:
La playa estaba llena de:
Niños.
Mujeres y hombres “entraditos en carnes”.
Mujeres y hombres gordos.
Hombres y mujeres con piernas entrelazadas…

… Y en ese estado de “realidad”, se me pusieron “los oídos de la 5”:

-         ¡Como me tires más arena, hoy te quedas todo el día en casa!.

-         ¡Pásame la gaseosa!.

-         ¡Mañana empiezo el régimen!. Creo que he cogido algún kilito estas vacaciones.

-         ¡Ya tengo ganas que empiece el colegio para quedarme tranquila sin tantos niños!.

-         ¡Yo no se a donde vamos a llegar!. ¿Tu te crees que es normal que llevándose solo 3 años ya no le sirvan los libros de su hermano?. No quiero ni pensar en el dineral que estoy soltando entre libros, cuadrenos…




Lo dicho:
Que usted lo pase bien.
Que todo vuelva a la normalidad lo más pronto posible.
Que este curso esté plagado de sensatez y que se cumplan los buenos propósitos…

Me voy corriendo al kiosco a recoger los fascículos de “aviones”, “inglés”, “punto de cruz”, “la casita de muñecas”, “tanques”, “minerales”… la de “abanicos no, que ya la tengo…”

Ah! Y a apuntarme en el gimnasio…!.




Mañana, más.
















sábado, 3 de septiembre de 2011

TODO ES POSIBLE EN DOMINGO




04/09/11    Domingo


Si, ya es domingo… pero para mí sigue siendo sábado ya que todavía no me he acostado.
Además el domingo está “calentito, calentito”, ya que hace solo media hora que ha salido del calendario, proclamándose “el protagonista” de las siguientes 24 horas.

¿Qué sentirá un Domingo al nacer?...

Durante muchos, muchos, muchísimos años fue el día más esperado de la semana.

Era el único día festivo de la semana.

Era el día que todos queríamos que llegara para hacer “muchísimas cosas”, o simplemente  “para no hacer nada”.

Era el día que uno creía que guardaba para ti las más agradables sorpresas.

Era el día en el que todo podía suceder.

Era el día en el que tenía que suceder todo lo que habías imaginado en la semana.

Era el día en el que te podías encontrar con una persona.

Era el día en el que volvías a pasar por la misma calle por si te la volvías a encontrar.

Era el día en el que podías vivir cosas nuevas con esa persona.

Era el día de la melancolía, cuando las cosas no sucedían como tú querías…

Pero el tiempo pasó ( no hace tanto) y se consiguió el maravilloso “fin de semana”, recientemente rebautizado como “finde”.

Ahora a partir de la noche del Viernes se ponen en marcha todos los mecanismos que antes solo tenían sentido en Domingo.

Ahora el día maravilloso es el Sábado porque sabes que aún te queda todo un Domingo por delante para “seguir viviendo como quieras”.

¡Que diferentes son los fines de semana dependiendo en que etapa de la vida te encuentras!.

Recuerdo mi niñez … disfrutando del Domingo por la mañana y como iba
esa placidez convirtiéndose en una “angustia” conforme pasaban las horas y era consciente que no había hecho los deberes, que no había estudiado y que lo más probable fuera que me preguntaran el lunes la lección…
El cenit de horror se desencadenaba cuando escuchabas por la radio la música y retrasmisión de los partidos de fútbol en “Carrusel Deportivo”.
Hoy en día si lo escucho, aún me lleva a aquellos terribles momentos.

Recuerdo mi adolescencia… y si … adoleces de todo. Te falta todo.
Te tienes que inventar.
Te tienes que conocer.
Te tienen que conocer.
Quieres dar y recibir.
No acabas de gustarte a ti misma y pretendes gustar a todos.
… Y el Domingo era ese día en el que tenias que enfrentarte a la vida, para hacerte una vida propia, una vida tuya.
Tenías que conocer a mucha gente.
Tenías que darte a conocer a mucha gente.
Tenías que aprender a decidir.
Tenías…
Tenías…
Lo que más me agobiaba de aquellos Domingos era que si te caía bien alguien, si salías dos días seguidos con la misma persona… “casi te tenías que casar con ella”…
Fueron “Domingos duros”.
Conocerse uno mismo sin engaños, no fue tarea fácil.

Recuerdo mi madurez… o mejor dicho, “mi madurez en muchas cosas”, ya que eso es algo que se alcanza día a día y nunca del todo… eso hace que la vida siga siendo divertida, o mejor dicho que no sea monótona.

No cambio “estos Domingos por nada”.
Ya se como son.
Podrán sorprenderme, pero ya son “los míos”.
Podrán ser totalmente diferentes los unos de los otros, pero seguirán siendo “los míos”.

Ahora tengo los Domingos por los que he luchado toda mi vida…

… Y una vez más tengo que decir… que soy feliz.



Mañana, más.