12/09/11 Lunes
¡¡ FELIZ AÑO NUEVO!!
¡¡FELIZ CURSO NUEVO!!
Ahora si que se han acabado las vacaciones de verdad.
Ahora si que todo vuelve a empezar.
Hoy es el día que tenemos que “vender lo mejor que podamos a nuestros hijos”:
Lo maravilloso que es empezar un nuevo curso.
Lo maravillosos que es volver a encontrarse con sus amigos.
Lo maravilloso que es estudiar en esos libros nuevos que al final hemos tenido que forrarlos todos en soledad, salvo el primero, ya que ha despertado algo de interés y nos han mirado como lo hacíamos.
Hoy es el día que tenemos que “ocultar a nuestros hijos que”:
Se acabó acostarse tarde.
Se acabó levantarse tarde.
Se acabó ir a la playa.
Se acabó ir a la piscina.
Se acabó ir al parque.
Se acabó comer a la carta.
Se acabaron los dibujos animados.
Hoy es el día que tenemos que conseguir que nada más llegar del cole, nada más terminar de merendar, se pongan a hacer los deberes.
Sabemos que eso es muy importante desde el primer día.
Hoy es el día que tenemos que recordarles que cada fin de semana tendremos todos juntos otras “mini vacaciones”.
No se pueden cerrar de repente todas las puertas… siempre hay que dejar abierta la puerta “de la felicidad”…
Hoy es el día que la tele nos enseñará la llegada de los niños al cole y desgraciadamente saldrá mas de uno “llorando”.
¡Ojala no sea el mío!.
Hoy es el día que las calles se llenan de “mochilas nuevas”.
Los pequeños de:
Bob Esponja. Hannah Montana. Gormitis. Spiderman. Hello Kitty.
Princesas.
Algunos más explícitos, con los mismos motivos, pero con “carritos de la compra… del saber”.
Los mayores con:
Mochilas aparentemente anodinas (ya se sientes mayores para “dibujitos”),tipo “montañero excursionista”.
Aunque se les escapa que siguen siendo “pequeños”, cuando las vemos adornadas de un montos de llaveros, cintas, animalitos… porque a esas edades uno necesita llamar la atención con algún tipo de “aparente excentricidad, para parecer únicos”.
La realidad es que todos somos o hemos sido iguales, aunque ahora les “toque a ellos inventar la sopa de ajo”.
… Yo era de las que lloraban mansamente, sin estridencias… de las que sabían que lo bueno se había acabado.
De esa etapa de mi infancia, ha quedado en mi familia “una frase hecha”.
… Me preguntaron: ¿ por que lloras?.
…Respondí: ¡con la “vidorreta” que me estaba pegando…!.
¡pues eso: se acabó la “vidorreta”!.
… Ahora no lloro… No estaría bien visto…
Pero tengo auténtico pavor, pánico escénico, cuando visito a la primera paciente, comprobar “¿y si lo he olvidado todo?”…
La tranquilidad llega cuando veo que “no he olvidado nada y que mi mente lo conserva todo”.
Acaba Berta de llegar a casa.
Berta y Josep han ido juntos a llevar a los niños al colegio.
Me enseñan las fotos que les han hecho.
Traen noticias frescas:
Vega está muy nerviosa…
Hugo llorando…
¡Ya decía yo que esto es un golpe bajo… y que todos saben que de alguna manera “la vidorreta se ha terminado”!.
La suerte que nosotras tenemos es que Pepe va “tan contento al taller”.
Es una suerte.
Le gusta más que el colegio.
Eso nos da mucha tranquilidad.
Este sábado fuimos a la playa.
Hizo un día de verano, verano.
Pero como es septiembre y uno sabe que de un momento a otro esto también se va a acabar, el baño y el estar en la toalla tomando el sol, lo sentíamos como un regalo y algo que hay que aprovechar al máximo porque llegará a su fin.
En ese “estar como saboreando el estar en la playa”, me hizo fijarme bien, no solo en lo que sentía, si no en todo lo que sucedía a mi alrededor.
Mi sorpresa fue al ver la playa abarrotada de gente, que de repente se me pusieron “los ojos de la 2” , los ojos de los documentales de la 2.
De repente sentí en mi cuerpo y en el de todos los demás una metamorfosis.
De repente me vi rodeada de:
Focas.
Morsas.
Pingüinos.
Lobos marinos.
Leones marinos.
…
Lo que más abundaban eran las focas.
Los pingüinos correteaban y jugaban con la arena.
Las morsas cambiaban constantemente de postura en la toalla, buscando una posición menos dolorosa.
Los lobos marinos descansaban plácidamente bajo la sombrilla leyendo el periódico o una novela.
Aunque lo que menos abundaran eran los leones marinos, ya que la playa donde vamos es totalmente familiar, alguno pude ver, intentando subirse a su foca correspondiente…
Sentía verdadero terror cuando veía deslizarse desde la arena al mar a múltiples de focas y pingüinos.
Vigilaba el mar como nunca hasta entonces lo había hecho.
Temía que de repente, sin ser vistas, aparecieran las horcas y se precipitaran sobre ellos, haciendo estragos terribles.
El sufrimiento por temer que ante mis ojos se produjera una autentica masacre, me volvió a la realidad y ya todo volvió a ser como siempre:
La playa estaba llena de:
Niños.
Mujeres y hombres “entraditos en carnes”.
Mujeres y hombres gordos.
Hombres y mujeres con piernas entrelazadas…
… Y en ese estado de “realidad”, se me pusieron “los oídos de la 5”:
- ¡Como me tires más arena, hoy te quedas todo el día en casa!.
- ¡Pásame la gaseosa!.
- ¡Mañana empiezo el régimen!. Creo que he cogido algún kilito estas vacaciones.
- ¡Ya tengo ganas que empiece el colegio para quedarme tranquila sin tantos niños!.
- ¡Yo no se a donde vamos a llegar!. ¿Tu te crees que es normal que llevándose solo 3 años ya no le sirvan los libros de su hermano?. No quiero ni pensar en el dineral que estoy soltando entre libros, cuadrenos…
…
…
Lo dicho:
Que usted lo pase bien.
Que todo vuelva a la normalidad lo más pronto posible.
Que este curso esté plagado de sensatez y que se cumplan los buenos propósitos…
Me voy corriendo al kiosco a recoger los fascículos de “aviones”, “inglés”, “punto de cruz”, “la casita de muñecas”, “tanques”, “minerales”… la de “abanicos no, que ya la tengo…”
Ah! Y a apuntarme en el gimnasio…!.
Mañana, más.
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