jueves, 27 de junio de 2013

LA FELICIDAD EXISTE. YO LA HE TOCADO CON MI MANO

27/06/13  Jueves


Desde el día 12 de junio mi vida ha sido “un torbellino emocional”.
Desde el día 12 de junio no he dejado ni un segundo de ser Feliz… y todos sabemos que la felicidad tiene mucho de “puntual” y “efímera”.
Desde el día 12 de junio no he parado de reír y sonreír, hasta el punto “que me duele cara” de tanto emplear el músculo risorio que sin lugar a dudas tiene “agujetas”.
Desde el día 12 de junio mi máxima que dice: “Lo único importante en esta vida es querer y que te quieran”, se ha visto totalmente realizada y colmada.
Desde el día 12 de junio no pienso, ni creo que se abra ante mi “otra etapa”. No.
Desde el día 12 de junio siento “haber alcanzado la Meta”.
Desde el día 12 de junio siento como llegué a ella: corriendo, con los brazos extendidos, sonriendo y notando como mi alma rompía la cinta que separa los sueños de la realidad.

Si, he alcanzado la Meta.

En este momento me viene a la cabeza un hecho puntual de mi vida.
A lo largo de la Carrera de Medicina he obtenido varios sobresalientes, los que yo creía necesarios para mi formación:
Obstetricia. Ginecología. Quirúrgica. Pediatría. Oftalmología. Dermatología y Deontología Médica, también conocida como Moral Profesional.
Como todos sabéis, cuando uno consigue un sobresaliente puede optar a la Matrícula de Honor presentándose a un nuevo examen.
Solo me presenté a uno, al de Moral Profesional.
Solo me interesó esa Matrícula de Honor.
Solo quería esa porque en esa asignatura no se evaluaban “exactamente tus conocimientos de Medicina”, allí evaluaban “tu comportamiento en situaciones médicas con tus pacientes”.
Era para mi como una manera de saber si estaba en condiciones de ejercer mi profesión con otra máxima en mi vida: “Lo único importante en esta vida es ser una buena persona”.  

Si, he alcanzado la Meta.

Después de ese largo inciso, me viene otro a la cabeza.
Hay una canción que canta Ana Belén en que una de sus estrofas siempre he querido hacer mía y dice:
“Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente…”
Puedo decir que nunca me ha sido indiferente. Que nunca me he acostumbrado.  Que siempre he vivido como propio el dolor ajeno.

Si, he alcanzado la Meta.

Pero…¿Qué pasó el 12 de junio?
Pero…¿Qué sucedió el 12 de junio?
¿Qué hizo al 12 de junio una fecha ya inolvidable?

El 12 de junio a las 13.30 llegué a Maternidad.
Desde el mismo momento en que empecé a subir la cuestecita para entrar en Maternidad, mi vida y mi alma se llenaron de colores.
Allí me esperaban las personas mas queridas.
Subimos juntos a la primera planta y los colores se entremezclaban creando otros nuevos.
Todo estaba a punto. Todo estaba preparado. Todo estaba perfecto.
Sentí “la sencillez del trabajo bien hecho”. Y es que cuando algo esta bien hecho parece “lo normal”, pero yo se cuanto trabajo hay detrás de ello y me sentí feliz porque eso lo hacían por mi.
Abracé una a una a todas las personas que allí estaban. Aunque también sentí el abrazo de las que no pudieron venir.
No digo nombres, el que estaba espero que recuerde mi abrazo y lo que representó para mi su presencia.
Con todos y con cada uno de ellos y ellas tengo “una historia personal” que la sentí viva en ese cálido abrazo.
A todos abracé y a todos os quise como siempre, pero pudiendo sentirlo como nunca.

Solo quiero citar dos nombres de ese día: Ana y Amparo.
Ana, la esposa del Dr. Sas.
Amparo, la comadrona del Dr. Sas.
Ana, en un abrazo me dijo:”lo que le hubiera gustado a José estar este día contigo”.
A lo que respondí: “tu lo has hecho posible”.
Ellas fusionaron el pasado y el presente de mi vida.
Me sentí colmada.
Allí estaba también mi querido, respetado y admirado Dr. Sas.
Recuerdo que cuando hablé más o menos dije: Hoy me ven a mí, como yo veía al Dr. Sas hace años. Tengo hasta su pelo blanco. Hoy yo soy Sas.

Todo el personal de Maternidad estaba allí. Y cuando digo todo es TODO.
Me sentí muy, muy bien.

¡Por fin tengo “mi canción”!
Ya sabes como te daba “la paliza” siempre que escuchaba las que hacías a los demás…
Yo quería “la mía” y ya la tengo.
Para mi… ¡la mejor de todas  las que has hecho!.
Gracias por el quebradero de cabeza…!!!!!!!

Tengo un cuadro con un montón de fotos de esos 39 años vividos en Maternidad.
Gracias por hacerme recordar lo jóvenes que éramos cuando éramos jóvenes.
Gracias por hacerme recordar que la juventud permanece intacta en el Alma.

Tengo un libro en los que me decís cosas muy nuestras que me han emocionado.

Tengo un ordenador maravilloso al que jamás pensé tendría acceso. Pienso con el seguir machacándoos con mis escritos en el blog.

El ramo de flores conservará siempre su aroma.

¿Y que te voy a decir a ti, Mari Carmen?
Me conoces tan bien que guardaste para mí la sorpresa perfecta.
Me llevaste a todos los lugares donde yo me perdería con vosotros para siempre.
Mi Joaquín. Mi Sevilla. Mi Cádiz. Mi Lourdes. Mi Aldea del Rocío. Mis Marismas. Mi Virgen del Rocío, donde tuvimos la inmensa suerte de pasar a Pepe bajo su Manto.
Y… cuando yo creía que no se podía pedir más en esta vida… surgió la pirueta final: ante mi aparecieron Mari Cruz, “la Teixi”, Xavi, “la Tamayo”…

SI!, La FELICIDAD EXISTE. YO LA HE TOCADO CON MI MANO.


Gracias a todos.
Gracias a cada uno de vosotros por haber conseguido hacerme tan FELIZ.

A esto se llama “Una Jubilación Perfecta”.




Mañana, más.









viernes, 7 de junio de 2013

SI, PERO SIN PASARSE.

7/06/13   viernes
 
 
-         Estoy a punto de llegar. Si estás allí no te muevas que me verás.
-         Lo he dejado todo a punto. Solo tienes que ponerlo a calentar. Si en el microondas.
-         Viste!, yo tenía razón pero se puso tan pesado que hasta yo  le di la razón para no oírlo más.
-         Se me ha estropeado el ordenador y por eso no he podido mandarte lo que me pediste.
-         Si, a estudiar toda la tarde.
-         Mira, no es momento ni lugar para comentar lo que pasó ayer..
-         ….
-         ….
-         ….
 
No, no me he vuelto loca ni mis neuronas inician un patinaje prematuro.
Simplemente que de vez en cuando cojo el autobús y conversaciones como esas están a la orden del día.
Ahora no se escucha “el tráfico”. Ahora el sonido de un autobús es un montón de frases entremezcladas, porque todo el mundo habla por el móvil sin el menor pudor a sentirse escuchado.
Al principio me creía que seria divertido.
Al principio prestaba atención a la conversación más cercana.
Jugaba a imaginarme sus vidas con lo que escuchaba.
Ahora es un martirio escuchar tanta tontería sin comerlo ni beberlo.
Es un mareo estar en medio de tantas conversaciones en las que imperan los tonos elevados, sin ningún miramiento hacia la privacidad.
 
Yo creo que de seguir así se tendrá que imponer una nueva ley en  la que se prohíba la entrada en algunos sitios con móvil.
A saber:
Eventos y reuniones familiares, ya que se habla más con los que no están que con los que tienes a tu lado.
En Navidad y Fin de Año se emitirá un bando que diga:
“A las casas se tiene que ir con todo el mundo ya felicitado”.
 
Es probable que a la larga se invente un mueble que se instalará en el recibidor y que dispondrá de un montón de cajoncillos en los que se deposite el móvil nada más entrar.
De no empezar a pensar en esto es probable que a la larga, hasta con los de casa, nos comuniquemos solo por whatsapp.
 
Bueno después de hacer ese tipo de observaciones en los que se vislumbra lo negativo del abuso de las nuevas técnicas, tengo que reconocer que es maravillosa esa facilidad que tenemos hoy en día a estar totalmente comunicados e informados de cualquier cosa que ataña a tus seres queridos.
Tengo que reconocer que “ya no podría vivir sin móvil”.
Es maravilloso recibir una foto o un mensajito sin venir a cuento.
En una palabra, es maravillosa la facilidad que tenemos hoy en día de decirnos que “nos acordamos unos de otros” mil veces al día.
 
 
 
Mañana, más.
 
 
 
 
 


lunes, 3 de junio de 2013

LA FOTO, ESE INSTANTE ETERNO


03/06/13    Lunes

 

 

 

Hay fotos que se han quedado grabadas de por vida en nuestra retina.

Hay fotos que forman parte de la memoria colectiva.

Hay fotos que marcan una época.

El beso.

El Che Guevara


 

La foto tiene esa magia que hace de un instante, un momento eterno.

 

Mi hermana Carmela tiene la costumbre de recortar fotos que como ella dice: “enriquecen” algo que ya tienes o que conocías.

Por poner un ejemplo, dentro de las obras completas de Marcel Proust guarda fotos de el y de todo lo referente a el.

Y así un sinfín de fotos de lo más diverso y curioso.

Pero de todo eso, hay dos que nos fascinan o por lo menos a mi especialmente.

 

Toda la vida, habíamos escuchado decir a mi abuela Aurora, la madre de mi madre, cuando llovía mucho: “parece que estemos en el entierro del Polavieja”.

Aquello sucedió en 1914.

Por entonces la prontitud y la manera de conocer las noticias, eran muy diferentes. Hoy tose Obama y se entera todo el mundo.

Pero aquella frase ya te digo que se escuchaba en casa cuando  llovía de una manera torrencial.

Debió de ser muy comentado aquello o simplemente mi abuela lo escuchó y le llamó tanto la atención que la incorporó en el hablar cuotidiano de nuestra familia.

El caso es que un día voy a casa de mi hermana Carmela ¡y me enseña la foto del entierro del General Polavieja!.

¡Que razón tenía mi abuela!.

Ves el furgón fúnebre en un día desapacible y un montón de paraguas.

Fue como descubrir “un tesoro”.

La “frase” gracias a la foto recobra una vida y una admiración que te dan ganas de decir siempre cuando llueve: “Parece que estemos en el entierro de Polavieja”.

Hoy en día introduces en Google:“entierro del general Polavieja. 1914” y… lo que estoy diciendo aparece ante tus ojos.

Y lo más curioso de todo: si lo hacéis, si lo buscáis es gracias a mi abuela que tanto le impresionó aquello y gracias a mi hermana que es una gran “enriquecedora” de las cosas de la vida.

 

La otra foto a la que me quería referir es una que la tiene enganchada en su pizarra de corcho, junto a otras muchas que suele ir renovando.

Es una ventana entreabierta. Se ve el visillo levemente levantado y ondulado por la brisa que pasa.

Tener ahí ese instante petrificado en el tiempo nos encanta.

 

Una de las cosas que me gusta de la vida es que “no siempre 2+2 es 4”.

 

En 1972 me fascinó una noticia: la azafata Vesna Vulovic al estallar el avión por la explosión de una bomba cayó desde una altura de 10.000 metros y…¡salvó la vida!.

Cuando pasaron 27 años de esa noticia, se volvió a publicar con un reportaje y una entrevista de la superviviente.

Mi hermana sabedora de mi fascinación por aquello me dio la entrevista y las fotos correspondientes a tan increíble suceso.

Ahora mismo las estoy viendo y releyendo y sigue fascinándome.

Recibió de manos de Paul MacCartney el trofeo del Guinness por el record de supervivencia en una caída de 10.000 metros.

Es maravilloso saber de cosas que se escapan de la lógica.

 

De todas esas fotos famosas que viven en la memoria colectiva, la que más me impacta es la de Tiananmen.

Ver a ese hombre solo, con su pantalón negro, su camisa blanca, sus bolsas en la mano…haciendo frente a una fila de tanques…

Pero yo no le haría la entrevista al de la foto.

Yo querría hablar “con el conductor del tanque”.

Siempre he pensado en el “como una buena persona”.

Si la foto es insólita no solo es por el que desafía, si no porque el conductor era una buena persona.

 

 

 

 

Mañana, más.