lunes, 3 de junio de 2013

LA FOTO, ESE INSTANTE ETERNO


03/06/13    Lunes

 

 

 

Hay fotos que se han quedado grabadas de por vida en nuestra retina.

Hay fotos que forman parte de la memoria colectiva.

Hay fotos que marcan una época.

El beso.

El Che Guevara


 

La foto tiene esa magia que hace de un instante, un momento eterno.

 

Mi hermana Carmela tiene la costumbre de recortar fotos que como ella dice: “enriquecen” algo que ya tienes o que conocías.

Por poner un ejemplo, dentro de las obras completas de Marcel Proust guarda fotos de el y de todo lo referente a el.

Y así un sinfín de fotos de lo más diverso y curioso.

Pero de todo eso, hay dos que nos fascinan o por lo menos a mi especialmente.

 

Toda la vida, habíamos escuchado decir a mi abuela Aurora, la madre de mi madre, cuando llovía mucho: “parece que estemos en el entierro del Polavieja”.

Aquello sucedió en 1914.

Por entonces la prontitud y la manera de conocer las noticias, eran muy diferentes. Hoy tose Obama y se entera todo el mundo.

Pero aquella frase ya te digo que se escuchaba en casa cuando  llovía de una manera torrencial.

Debió de ser muy comentado aquello o simplemente mi abuela lo escuchó y le llamó tanto la atención que la incorporó en el hablar cuotidiano de nuestra familia.

El caso es que un día voy a casa de mi hermana Carmela ¡y me enseña la foto del entierro del General Polavieja!.

¡Que razón tenía mi abuela!.

Ves el furgón fúnebre en un día desapacible y un montón de paraguas.

Fue como descubrir “un tesoro”.

La “frase” gracias a la foto recobra una vida y una admiración que te dan ganas de decir siempre cuando llueve: “Parece que estemos en el entierro de Polavieja”.

Hoy en día introduces en Google:“entierro del general Polavieja. 1914” y… lo que estoy diciendo aparece ante tus ojos.

Y lo más curioso de todo: si lo hacéis, si lo buscáis es gracias a mi abuela que tanto le impresionó aquello y gracias a mi hermana que es una gran “enriquecedora” de las cosas de la vida.

 

La otra foto a la que me quería referir es una que la tiene enganchada en su pizarra de corcho, junto a otras muchas que suele ir renovando.

Es una ventana entreabierta. Se ve el visillo levemente levantado y ondulado por la brisa que pasa.

Tener ahí ese instante petrificado en el tiempo nos encanta.

 

Una de las cosas que me gusta de la vida es que “no siempre 2+2 es 4”.

 

En 1972 me fascinó una noticia: la azafata Vesna Vulovic al estallar el avión por la explosión de una bomba cayó desde una altura de 10.000 metros y…¡salvó la vida!.

Cuando pasaron 27 años de esa noticia, se volvió a publicar con un reportaje y una entrevista de la superviviente.

Mi hermana sabedora de mi fascinación por aquello me dio la entrevista y las fotos correspondientes a tan increíble suceso.

Ahora mismo las estoy viendo y releyendo y sigue fascinándome.

Recibió de manos de Paul MacCartney el trofeo del Guinness por el record de supervivencia en una caída de 10.000 metros.

Es maravilloso saber de cosas que se escapan de la lógica.

 

De todas esas fotos famosas que viven en la memoria colectiva, la que más me impacta es la de Tiananmen.

Ver a ese hombre solo, con su pantalón negro, su camisa blanca, sus bolsas en la mano…haciendo frente a una fila de tanques…

Pero yo no le haría la entrevista al de la foto.

Yo querría hablar “con el conductor del tanque”.

Siempre he pensado en el “como una buena persona”.

Si la foto es insólita no solo es por el que desafía, si no porque el conductor era una buena persona.

 

 

 

 

Mañana, más.

 

 

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