lunes, 29 de enero de 2018

BUSCANDO JUSTICIA

Lunes 29/01/18

Empezamos la reunión.

- ¿Alguien sabe de dónde ha salido esta solicitud?

- No, señor director.

- Pero alguien la habrá puesto encima de mi mesa, digo yo!

- ¿De qué solicitud se trata?

- Perdonad, ha sido tal mi sorpresa que he lanzado la pregunta sin pensar que ninguno de ustedes tiene conocimiento de la misma.


 Coge el escrito. Lo lee nuevamente. Lo tira sobre la mesa. Se quita las gafas y tras mirar uno a uno a sus colaboradores, les dice:

-         Es la solicitud más extraña que he recibido a lo largo de mi carrera y tengo que reconocer que aun leyéndola no acabo de entender bien de que se trata. Todo esto me suena a “enigma”, o en su defecto a “broma”.
Os la voy a leer, a ver qué les parece.


“A la atención del Director de la Real Academia Española.

Querido Darío, ya ha pasado mucho tiempo desde que en Madrid bajo el reinado de Felipe V, allá por el año 1713, Don Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga fundara la RAE que actualmente tan dignamente presides.

Tiempo más que suficiente para que de una vez por todas se haga justicia a una de nuestras más preciadas letras.

Si fue bajo el reinado de Felipe V cuando se fundó, que mejor momento que este?.
Todo el mundo recordará que fue bajo el reinado de Felipe VI cuando la RAE rectificó y puso a esa letra en el sitio que siempre debió de estar.

Sé muy bien, Darío que mi carta te resultará peculiar, pero no me cabe la menor duda que he sembrado en ti una “cierta curiosidad” que espero trasmitas a tus colaboradores, ya que sin ellos tampoco mis deseos de justicia podrán llegar a buen puerto.

Solo añadir que mañana, a la misma hora, recibirás mi propuesta.
Esperaré tranquilo vuestro veredicto”.


Tras finalizar la lectura, el silencio se vio turbado por murmullos que venían de los grupos de Académicos con “letra mayúscula” y por los de “letra minúscula”.

El Director dirigiéndose hacia todos los Académicos, comentó:

-         Veo que también en vosotros ha despertado un sentimiento nuevo al que venimos sintiendo habitualmente. No estamos acostumbrados a este tipo de “solicitudes” que encima desconocemos en su totalidad.


-         Señores! Se levanta la sesión. Mañana quedará aclarado todo o… eso espero.


Jamás hasta hoy, se había visto tal puntualidad en ocupar a sus señorías sus respectivos sillones (los de la letra minúscula algo más pequeños).

Efectivamente encima de la mesa del Director había otro documento.
Se puso las gafas y lo leyó para sí. Finalizada su lectura, se quitó lentamente las gafas, las dejó con cuidado encima de la mesa, alzó la mirada y dirigiéndose hacia sus colaboradores les dijo:

-         Sí, creo que es momento de hacer justicia.
-         Paso a leeros el documento sin más dilación:

“A la atención del Señor Director y Académicos de la Real Academia Española:
Señorías, en vuestro, nuestro, Diccionario reza así:
“Letra inclinada hacia la derecha imitando la manuscrita”.
Si señorías, me estoy refiriendo a la “Letra Bastardilla”.
Creo que ha llegado el momento de recibirla en nuestra Casa como merece.
Ya desde su origen no se la consideró “Bastarda”, se la calificó de “Bastardilla”, por lo que deduzco que aunque se decidió que era “hija de padre desconocido” alguna “idea se tendría de su progenitor”, de lo contrario la hubieran denominado simplemente “Bastarda”.

Apelo a la sensatez de sus señorías, esperando pongan a disposición de dicha letra, tan injustamente maltratada a lo largo de tantos años, todos los conocimientos actuales sobre grafología y ADN.

Esperando ver en breve el resultado de sus investigaciones, me despido respetuosamente de ustedes”.

El Director se puso en pie. Dando unas breves palmadas dijo:
-         ¡Señores a trabajar!
Seguro que encontramos en nuestros archivos los datos suficientes para aclarar de una vez por todas, su auténtico origen.

Todos se levantaron eufóricos. Se sabían necesarios y orgullosos de tan delicada misión.

El Director se sentó en su sillón y como hablando para sí mismo dijo:
“No les he querido leer la P.D. para no influenciarlos”.

La P.D. rezaba:
“Creo que es Dalí”.



Mañana, más.



  





lunes, 22 de enero de 2018

LUCHANDO POR MI APARCAMIENTO

Lunes 22/01/18


Antes de entrar en el tema que hoy me preocupa quiero hacer un breve apunte de dos situaciones que hoy he vivido:

Primera, relacionada con la segunda:

Tenía que aparcar el coche. 
Me daba mucha pereza ir al parking. 
Con gran fe esperaba encontrar un sitio en la zona verde. 
Con gran alegría veo un sitio, me dirijo hacia él, cuando de forma inesperada aparece otro coche y en décimas de segundo, con una maniobra magistral, me lo quita.

Podéis imaginaros la rabia que me ha entrado.

He bajado del coche y con toda la educación que he podido le he dicho que ese aparcamiento lo había visto yo antes y que me lo había quitado con muy malas artes.
 El conductor me miraba, me escuchaba pero no decía nada.
Esperando cualquier tipo de disculpa, de escusa o de lo que fuera, veo que su coche lleva la pegatina de autorización para aparcar en sitios de minusválidos.
 Al ver el distintivo le digo: … además aquí no puede usted aparcar que no es zona de minusválido, de la misma manera que yo no puedo aparcar en la zona reservada para ustedes.
Me seguía mirando pero sin decir nada, absolutamente nada.

En eso que de forma providencial aparece un guardia urbano. Le explico lo sucedido e insisto en el detalle que él está ocupando un lugar que no le corresponde.
Como el urbano veía yo que no tenía muchas ganas de entrar en litigios, le digo lo más seria que he podido: ¿verdad que usted me multaría si estuviese ocupando un aparcamiento de minusválido?... entonces… ¿por qué no le multa a él que está ocupando un aparcamiento al que yo tengo derecho?

El conductor seguía callado. El urbano no decía media palabra aunque asistía con la cabeza como dándome la razón.

La única que seguía hablando era yo: ¡cumpla con su obligación!.

En eso que el coche aparcado delante, sale. El urbano con una gran sonrisa de alivio me dice: aparque, aparque ahí y se acabó el problema.

Aparco. Salgo del coche y le digo al urbano: si, pero usted no ha cumplido con su obligación!.

Pensativo y algo molesto me mira. Coge el talonario de multas y después de escribir en él, arranca el papel y me lo da diciendo mientras se iba: creo que esto que estoy haciendo es lo más justo.

Me quedo en medio de la calle parada, con el papel en la mano, mirando como se marcha el urbano.

Abro el papel y leo: “Vale para un aparcamiento en zona de minusválidos”.
Me ha entrado risa, pero… me ha parecido justo.


Segunda, relacionada con la primera:

Una vez el coche aparcado, entro en los consultorios pues tenía visita médica rutinaria.

Eso de estar ahora “al otro lado de la mesa”, es bastante incómodo, pero es lo que toca…

He ido contestando a todas sus preguntas. Cuando hemos llegado a la que “temía” he seguido demostrando gran naturalidad.
-         ¿Sigues fumando?
-         Ahora he conseguido fumar solo de 4 a 6
-         Si es así, está muy bien. Pero mejor 4

Menos mal que no hemos entrado en detalles. La verdad es que de 4 a 6 de la tarde me fumo “varios paquetes…”

Bueno, como me he explayado más de lo que pensaba, dejo para mañana lo que pretendía escribir.





Mañana, más.





martes, 16 de enero de 2018

PENSAMIENTOS DE PEROGRULLO

Martes 16/01/18


Pensamientos de Perogrullo:

Siempre querría poner una denuncia en la oficina del consumidor cuando por ejemplo me voy a beber un vaso de leche o de zumo, o me voy a comer un bote de pimientos o de tomate y leo que dicho producto me va a durar por ejemplo hasta junio de 2018 o hasta febrero de 2022, cuando eso es MENTIRA!!!!

¡Cómo me va a durar hasta esa fecha si me lo acabo de comer hoy, día 16 de enero de 2018?!

Se piensan que los consumidores somos tontos, conmigo han dado en hueso. Los tengo a todos calados. No saben más que mentir y mentir y nosotros como siempre de brazos cruzados.

Siguen mintiendo porque saben que poner una denuncia es algo que da una pereza enorme.

Hay que rellenar tantos papeles que se te quitan las ganas de velar por tus intereses.

Siempre acabas pensando: “total para que me manden un zumo o unos pimientos en junio de 2018 o en febrero de 2022, no vale la pena. Vaya usted a saber dónde estoy yo ese día y no me faltaba más que estar pendiente de esas tonterías”.

Pero claro, pensando así, así nos va, mientras ellos van haciendo su agosto y nosotros como siempre aguantando sus falsas maneras de informar para que creamos que están pendientes de nosotros.

Tal vez sería conveniente que nos reuniéramos todos y pusiéramos fin a tantos abusos.

Abriré unas 100.000 páginas web para que los habitantes del mundo puedan suscribirse y cuando consiga un montón de millones de firmas, iré con ellas a la ONU, y ya veréis como me van a escuchar!. No tienen ni idea de con quien se están jugando los cuartos. ¡Menuda soy yo!. ¡Cuando me pongo, me pongo!. Temblará hasta “EL Misterio”.


Y ya puestos os diré algo que también me indigna y que cuando lo leo, tiemblo de rabia antes de hora.

¿Quién no ha leído y creído la siguiente frase?:

ABRE FACIL

Yo siempre lo creo.

Cojo con gran naturalidad el paquete correspondiente, por ejemplo de jamón, y justo donde leo “abre fácil”, con sumo cuidado y atención, intento separar la pestaña de plástico. Lo intento!, lo intento!, lo intento!.

Cuando ya me duele el dedo de tanto insistir, digo un improperio y como siempre acabo cogiendo un cuchillo y lo abro.

Odio el abre fácil.

Odio la falsedad!.




Mañana,más.




lunes, 15 de enero de 2018

NO PODRÍA SOPORTAR EL CANTO DEL GALLO

Lunes 15/01/18

Siempre he admirado el concepto de honor, de ideales, de inquebrantabilidad.

Siempre he admirado todo lo que denota valentía, firmeza, nobleza.

Siempre he creído que llegado el momento supremo, en el que uno tiene que 
demostrar públicamente que es fiel a sus creencias, a sus convicciones, sabría dar la talla. Nunca renegaría de lo que da esencia a mi vida y por lo que he luchado siempre.

Siempre he pensado que me dejaría matar con tal de no defraudar a los que creen en mí.


Siempre he vivido y sentido con gran naturalidad que “los mártires sean mártires”.

¿Cómo no ser mártir si lo que te proponen es decir todo lo contrario a lo que has dicho y has hecho creer a otras personas?.

¿Cómo renegar de todo y después mirar a los ojos de los que han creído en ti?

Siempre me ha producido mucha tristeza Pedro, cuando se hizo realidad aquella advertencia: “antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces”. Que dolor, que vergüenza, que humillación ante uno mismo…!


Nunca pensé que de este tema necesitara hablar… pero como ahora nos desplazamos por esas arenas movedizas con gran naturalidad, sin que nadie se despeine un pelo, negando todo aquello por lo que han trabajado, creído y hecho creer…

¡Como hemos cambiado!

Ahora “al mártir lo siguen viendo mártir después de apostatar públicamente”.

Ahora está mejor visto “ser un listillo que un mártir”.

Ahora se premia más “la astucia que la honestidad”.


Solo quiero decir que desprecio a todos los que han olvidado lo que es el honor, la dignidad, el señorío…

Me pregunto si cuando “escuchen cantar al gallo” no se les caerá la cara de vergüenza.

Yo no podría soportarlo.






Mañana, más.



  

viernes, 12 de enero de 2018

COMIDA INESPERADA CON EL PAPA FRANCISCO

Viernes 12/01/18


Ya os dije ayer que comí con el Papa Francisco.

Fue tal la sorpresa y la emoción que no recuerdo bien cómo fue posible que el Papa comiera en casa.

Tengo un sinfín de imágenes previas a tal acontecimiento, pero no las puedo atrapar y saber cuál fue el motivo principal para que eso sucediera.

Por un lado tengo un leve recuerdo de que se le estropeó “el Papa móvil", pero por otro creo que fue “el móvil del Papa” lo que no funcionaba.
Total, un lío que en este momento no se aclarar.
Lo que si recuerdo perfectamente es que me acerqué hacia él y le dije que no había ningún problema insalvable y que lo único que tenía que hacer era acercarse a casa, comer un poco, pegarse una buena siesta y que se quedaría como nuevo.

Mis palabras fueron recibidas por su séquito como si nunca nadie las hubiera pronunciado. Me miraron con escepticismo y benevolencia y se interpusieron entre su Santidad y yo.
Hablaban en susurros entre ellos y lo único que pude escuchar fue: “A Roma, a Roma”.
Como me pareció una decisión absurda, (ni que Roma estuviera a la vuelta de la esquina), quise meter baza otra vez ofreciéndole mi casa, pero a la primera frase que dije, soltó el Gran Chambelán con cajas destempladas: “¡quiere callarse señora, no ve que su Santidad ha sufrido un contratiempo y no le incumbe a usted como hay que solucionarlo!?”.
Lo miré con un poquito de ira (ante el Papa no me atreví a mirarlo con toda la ira que sentía) y para que comprendiera que trataba con una mujer culta, le dije mirándole a los ojos (con un poquito más de ira): “Alea iacta est”. Le mantuve la mirada y repetí esta vez en español: “La suerte está echada”.
Fueron unos breves segundos, (no sé si se quedó encandilado por mi gran cultura o por su asombro ante mi inesperada salida), los justos para que yo a empujones alcanzara al Papa Francisco, lo cogiera en brazos y corriera lo más que pude hacia mi casa.
Cerré precipitadamente la puerta. Con gran cuidado dejé al Papa con los pies en el suelo. Recogí el solideo, se lo puse en la cabeza y aún jadeante me postré a sus pies diciendo: “no sé si he obrado bien, pero no he podido resistir el impulso de socorrerlo, Santidad”.
Me miró con ojos chispeantes dibujando una breve sonrisa. Me invitó, cogiéndome por los brazos a que me pusiera de pie y mirándome, ya con una sonrisa franca, me dijo:
-“¿Qué hay para comer?”
- Tengo pizzas congeladas.
- No, no. Estoy harto de pasta.
- Puedo llamar por teléfono y pedir un churrasco.
- No, no. Siempre me dan eso para congraciarse. Tienes algo diferente?.
- Santidad, como soy de Alicante le puedo hacer carne con tomate.
- Bien, bien.  Eso no lo he comido últimamente.
Le hice carne con tomate. Nos lo comimos todo. Rebañamos el plato con el pan y… una gran mancha de tomate apareció en su sotana blanca, inmaculada…
Actué con la mayor naturalidad que pude y le dije que se quitara la sotana que se la tenía que lavar. Le di un albornoz que guardaba de mi papá (¡quién me iba a decir que el albornoz de mi papá lo iba a utilizar el Papa!), se lo puso y así estuvimos hablando de lo divino y de lo humano como si nos conociéramos de toda la vida, mientras la lavadora reparaba los estragos del tomate. 
Me pidió discreción, por lo que no voy a decir de lo que hablamos, pero os puedo confesar que yo me sentí como una pastorcilla, sobre todo cuando recibí la Bendición Papal.
Salió de casa. No contestó ninguna pregunta. Se marchó. Se fueron.
Yo aún no me acabo de creer todo lo vivido. Todo lo experimentado. Imagino que vosotros, tampoco.



Mañana, más.

jueves, 11 de enero de 2018

"JA SOC AQUÌ"

Jueves 11/01/18

Señoras y señores… He vuelto!!!!!

Y esta vez para quedarme.

Todo  tiene un motivo, un por qué?.

He sido prisionera del móvil, de las redes sociales. Siempre leyendo, siempre comparando opiniones… y después de todo este tiempo, ha llegado el momento de sacar conclusiones y tomar decisiones.

Conclusiones: estoy “envenenada” de tanta información real, de tanta información falsa. De tanta mentira envuelta en verdad. De tanta verdad que nadie quiere que se conozca. De tanta rapidez informativa en que una gran noticia deje de serlo porque llega otra, verdadera o falsa que desplaza a la que tal vez estabas esperando escuchar…

Estoy “envenenada” de tanta maldad, de tanto odio, de tantas descalificaciones, de tantas vueltas a las palabras dichas con toda naturalidad y que la repuesta como mínimo sea: “¡pues anda que tú!”. “¡Facha!” y así,  de un sin fin de descalificaciones que tú sabes que no tienen nada que ver contigo.

Estoy “envenenada” de tanta incultura. De tanta falta de ortografía. De tanta frase hiriente para quedar siempre por encima del otro.

Estoy harta de perder el tiempo desde que me levanto hasta que me acuesto, perdón hasta que me duermo, ya que acostada sigo “informándome de la última noticia”.

Estoy harta y como estoy harta, pues… se acabó!


Decisiones: Volver a “mi humilde realidad”.

Volver a escribir como decidí en mi prejubilación y ahora que estoy de verdad jubilada, es una falta de consideración conmigo misma si no lo hago, ya que era “algo que deseaba con toda mi alma”.

Sé que quien me lea, le podrá gustar o no, pero lo harán con respeto como lo han hecho siempre y eso será para mí como un bálsamo después de tanta mala fe como hay por ahí suelta.

Prefiero contar, contarte lo que pienso, sin pensar en nada más que en escribir y seguir dejando un poquito de mi misma en estos escritos.

Quiero seguir inventándome relatos. Quiero seguir riéndome de todo, empezando por mí misma. Quiero imaginar cosas irreales y escribirlas como ciertas. Quiero conservar mi imaginación y salir “del bucle de tanta y tanta realidad”.

Está claro! Se acabó!.


Siempre que empieza un nuevo año, parece que uno tiene que hacer “propósitos” y alcanzar “lo inalcanzable”. Para mí esto no es un “propósito”, es una realidad que me debo a mí y a quien me conoce. Es una manera de seguir en contacto con “la realidad de mi entorno”.

“Propósitos” serían: ir al gimnasio, aprender inglés, recorrer a la pata coja unos cuantos kilómetros, pero eso no va conmigo. No lo he hecho, ni lo pienso hacer en mi vida, porque todo eso nunca lo he tomado como una merma, sino como una realidad ya que nunca me ha interesado, ni me ha llamado la atención.

Resumiendo: estoy aquí porque ya tocaba que alguien me pusiera en mi sitio y lo he conseguido.

Espero ser más amena en lo sucesivo. Hoy necesitaba una dosis de sinceridad y un poquito de desahogo ante tanto y tanto silencio.

P.D.: ¿Sabéis que hoy ha comido en casa el Papa Francisco?




Mañana, más.