lunes, 19 de marzo de 2018

¡MALDITA PLANCHA!


Lunes 19/03/2018


Solo un breve apunte sobre el 8 de marzo, día Internacional de la Mujer que a su vez en esta ocasión, generó una huelga feminista en España con carácter multitudinario.

Una vez más hubo una movilización, esta vez histórica, por la igualdad de las mujeres. Contra la discriminación, el acoso y la violencia.

Una vez más se pidió “lo obvio”, pero una vez más se hacía patente ante el clamor popular que aunque hemos conseguido muchísimas cosas  y ante “las leyes” casi todo, aún hay parcelas en la vida en las que no se actúa de la misma manera si eres mujer o si se es hombre.

Fui una mujer más en medio de tantas y tantas mujeres.

Escuché sin querer un montón de comentarios:

-         Aunque me viene fatal que me descuenten este día de la nómina, por bien pagado lo doy.

-         No me ascendieron porque alguien comunicó a los mandamases que estaba embarazada.

-          Aquí no tengo familia. Si se pone mi hijo enfermo, se da por hecho que tengo que faltar yo al trabajo y no mi marido. Eso me genera doble angustia, por el niño y porque me van a llamar la atención.

-         Volvía a casa de una cena. Las calles estaban solitarias. Cambié de acera cada vez que veía acercarse “a un hombre”, seguramente era una bellísima persona… pero por si acaso.
¿Por qué será que si veo a una mujer o a un grupo de mujeres acercarse hacia mí, no se activan todas las alarmas y sigo tan tranquila mi camino?
Ellos no tienen “miedo” por las calles. Nosotras sí.

-         Ya sé que es buenísimo. Si me quejo es por vicio. Pero no me cabe en la cabeza como cuando el sale antes del trabajo, a pesar de las veces que me he quejado, sigue tan tranquilo diciéndome cuando llego: “es ya muy tarde y los niños aún están por duchar…”.
“Te he esperado a cenar”. ¡Que bien!. ¿Qué has hecho?.
“Nada. Te estaba esperando para cenar…”


… Y así, otro y otro comentario…


Pero el que más “me dolió” y el que más claro me hizo ver “que esto no se arregla si no se hace un baldeo a fondo, educacional en cada una de las casas de todo el mundo”, fue este:

-         Ha sido maravilloso ver a tantas y tantas mujeres reivindicando nuestros derechos.
Me voy corriendo, que hasta que salgan los niños del colegio tengo tiempo para “ponerme al día con la plancha”…


… Me parece que el año que viene tendremos que reivindicar lo mismo…




Mañana, más.

lunes, 5 de marzo de 2018

DE ZIPI Y ZAPE A NUESTROS DÍAS.


Lunes 05/03/18

… Y como te has portado mal, te vas ahora mismo a tu cuarto y te sientas en “la sillita de pensar”. No te levantes hasta que estés arrepentida…

Ese estilo de cambios, me indigna.

Y me indigna porque pretenden “suavizar temores”.

Cuando Don Pantuflo Zapatilla envía a Zipi y Zape “al cuarto de los ratones” tras hacer una travesura, lo único que hace es mandarlos “castigados a lo que ahora llamamos la sillita de pensar”.

Da igual como lo llamemos. Los niños solo perciben “un castigo”.

No tienen edad para saber ni comprender que nuestro propósito es que “piensen lo mal que se han portado”.

Aprenderán a fuerza de repetirles que eso “no se hace”, independientemente “del sitio donde deben de cumplir su pena”.

Hoy en día “la sillita de pensar es lo mismo que el cuarto de los ratones de Zipi y Zape”.

No creo que gracias a ese cambio “suavizante”, nos salgan “niños filósofos”.

Los niños, no saben nada!, pero aprenden rápido.

De ahí lo importante de lo que ellos perciben dentro y fuera de casa.

Últimamente se escucha con mucha frecuencia dos aspectos de la vida infantil:

Por un lado, “deberes si, deberes no.”

Por otro, “estamos criando a niños blanditos”.

No es que yo sea, ni lo pretendo, “una gran pedagoga”, pero sí que esas cosas,  a modo del Guadiana que aparecen o desaparecen según les dé a “los medios “sacarlas nuevamente a relucir,  me hacen reflexionar e incluso me atrevo a opinar sobre ellas.


“Deberes si, deberes no”

Lo que está claro es que aunque seas la persona más inteligente del mundo y por consiguiente entiendes cualquier materia que te expliquen, como no estudies eso mismo que tan bien has comprendido, lógicamente lo olvidarás y no podrás decir media palabra sobre cualquier tema que te pregunten.

Si la revolución francesa fue el 14 de julio de 1789, bajo el reinado de Luis XVI… como no te lo estudies… mal vamos.

Si la fórmula de la energía cinética es ½ de la masa X la velocidad al cuadrado… como no te lo estudies… mal vamos.

Si te preguntan cuándo se forma el corazón y no sabes decir que empieza a formarse a la 5ª semana de embarazo y que los latidos del corazón se aprecian en la ecografía a partir de la 6ª semana… como no te lo estudies… mal vamos.


… Y así todo.

Hay que fomentar el estudio.

Deberes sí.  No miles de deberes pero si los suficientes para crear hábito en el estudio.

Nadie regala nada, salvo que tu máxima aspiración en tu vida sea “presentarte a Gran Hermano”, ya que en ese caso, cuanto peor, mejor.

Pero si seguimos frivolizando, hasta para OT, necesitas saber inglés, saber música, trabajar sin parar para memorizar letras y letras de canciones y horas y horas para aprender la coreografía.

Que no todo es “llegar y besar al santo”.


“Estamos criando a niños blanditos”

A los de alrededor, a los que conozco, no los veo ni los considero así.  Sin lugar a dudas porque la protección que deparan a sus hijos no consiste en cortarles las alas, sino a enseñarles a enderezar el vuelo.


Me voy a la sillita de pensar…





Mañana, más.






viernes, 2 de marzo de 2018

DE UNA CANCIÓN A PICASSO.


Viernes 02/03/18

Los que me conocen me habrán escuchado decir muchas veces, cuando el tema lo requiere, que mi canción favorita, por “lo que dice” es: Solo le pido a Dios, cuyo autor es León Gieco, aunque quien la hizo famosa fue Mercedes Sosa.

La he escuchado por otros cantantes, siendo la versión de Ana Belén con Antonio Flores de quien guardo un recuerdo especial.

Me gusta por esa frase que se repite: “Solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente”. Se lo he pedido siempre y se lo sigo pidiendo.

Se lo he pedido por mi profesión de médico y puedo decir con gran orgullo que me lo concedió.

Jamás he vivido “un caso interesante”, “un diagnóstico brillante”, “una posible publicación”. Jamás. Jamás.

Siempre me ha dolido profundamente ese “diagnóstico brillante” que a su vez tanto dolor ha provocado.

Siempre, cada día cuando empezaba las exploraciones ecográficas me decía: “ojalá no veas nada malo”.

Siempre he sido feliz “diagnosticando la normalidad”. Para mí, el mejor diagnóstico era “la rutina para otros”.

… y es que es tan difícil con los tiempos que corren, ver tantas, tantas injusticias, tantas desgracias a todas horas y que despierten en nosotros una milésima parte del dolor que la noticia provoca en tantas, tantas personas…

Por eso hoy y siempre canto: “solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente”…


Siempre que veo esas grandes devastaciones ya sean por culpa del terrorismo, las guerras o por accidentes atmosféricos, se aparece ante mí la imagen del Guernica.

No es casual que el Guernica esté pintado con toda la gama de grises.

Es que la desolación es gris.

Es que la tragedia es gris.

El dolor en su grado máximo está exento de colores. Da igual que sea de día o de noche. El dolor es gris.

Las imágenes que nos llegan después de un 11S, un terremoto, bombardeos en Siria… son “cuadros y cuadros del Guernica”.


Ojalá que algún día las noticias se llenen de COLORES.






Mañana, más.