jueves, 30 de enero de 2014

DESEMPOLVANDO LOS POEMAS DE MI VIDA

30/01/14   Jueves


Cuando me he sentado, dispuesta a escribir, imperaba mi faceta jocosa, pero ésta poco a poco me ha ido llevando lentamente a mis orígenes.

Una vez allí he podido disfrutar, gracias al tesoro que alberga internet, de la belleza de la poesía, tal vez un poco olvidada últimamente.

No he podido menos que recordar cuando recitábamos en familia.

Mi niñez, mi adolescencia, mi juventud y mi plenitud, ha estado siempre salpicada de poemas.

Hoy lentamente, casi sin darme cuenta, me he visto escuchando o recitando una de las “mil mejores poesías de habla hispana”.

Hoy, casi sin darme cuenta, me he metido en una dulce nostalgia y en un deseo imparable por volver a escuchar a mis hermanas recitando todos esos poemas que nos han acompañado siempre a lo largo de la vida.


Como he dicho al principio “ha sido una tontería” la que me ha llevado a desempolvar recuerdos y momentos tan importantes para mí.

“Una tontería”, ha sido como la primera ficha de dominó que al caer desencadena una precipitación de las siguientes fichas.


Por la primera ficha, me he visto abocada al mundo familiar de la poesía.


Para que lo entendáis empiezo por “esa primera ficha del dominó”:

Cada mañana, al levantarme, bajo a la cocina y lo primero que hago es conectar la cafetera.

Ella sola te va contando todo el proceso que va haciendo para que al fin te tomes ese agradable primer café de la mañana.

Ella sola te dice si le falta agua, si necesita más granos de café o si tienes que vaciar los posos.

Ella sola lo prepara todo y te dice cuando puedes disponer de ese café corto o largo, según te apetezca.

Mientras va haciendo ese proceso yo “la voy alabando”, le voy diciendo:

-         ¡Pero que lista eres!

Y tanto se lo he dicho que al final se lo ha creído.

Cuando está preparada para que yo tome mi café, puedo leer en su pantalla:
“Máquina LISTA”


…Y esa primera ficha del dominó, con final jocoso, me ha ido llevando en su caída hacia la poesía.

Si yo la “alabo” es porque llevo impregnada en mi vida una poesía:

-         La higuera, de Juana de Ibarbourou. (1895/1979)

Os recomiendo que la leáis los que no la conocen y así comprenderéis  el porqué de “alabar” a lo aparentemente “desanimado”.


Y aquí entra internet!.

Me he metido y no solo he leído el poema por enésima vez sino que he visto fotos de la autora uruguaya e incluso he escuchado su voz recitando su poema a la Higuera.

¡He escuchado hasta a Berta Singerman recitar poemas suyos!


Me he sentido como mi hermana Carmela: “enriqueciendo” como nunca momentos de nuestra vida.

Queridas hermanas…ya sabéis lo que os espera…
¡Necesito volver a escucharos recitar como lo hemos hecho toda la vida!


Hablar de recitar y no nombrar a Juana María, la hermana de Mari Carmen, sería como dejar en el tintero otro puntal de mi vida.

Me considero “una Enamorada de Federico García Lorca”.

He recitado miles de veces sus poemas.

He recitado de una manera especial “Elegía a Ignacio Sánchez Mejías”.

Me creí “recitarlo como nadie”…

…Hasta que escuché a Juana María.

Nunca olvidaré ese día.

Comprendí, sentí y admiré en ella, toda la fuerza interior de Federico.

Comprendí como nunca, cada uno de los poemas de Lorca.

Comprendí también con gran alegría, eso me gustó, que “no le llego ni a la suela de su zapato”.

Comprendí también que somos unos privilegiados los que la hemos escuchado recitar y que es un lujo tener alguien así en la familia.


Recuerdo perfectamente cuando mi madre la escuchó recitar por primera vez.

Yo ya le había hablado muchas veces de ella, pero ni aun sabiéndolo pudo imaginar lo que era escucharla.

Estábamos en Premia.

Juana María recitó.

Mi madre al escucharla…rompió en sollozos.


Pasó el tiempo.

Mi madre se nos fue en Mayo de 1998.

En El Grec, Festival de Verano de Barcelona, Junio de 1998, centenario del nacimiento de Federico García Lorca, Juana María recitaba cada día a Lorca en el teatro.

Mi madre habría querido estar allí.

Cuando fuimos al teatro a escucharla, nunca olvidaré la magia de aquel momento, Juana María recitó “completa” la Elegía a Ignacio Sánchez Mejía.

Hasta el día que fuimos a verla, solo recitaba tres de los cuatro poemas que la componen.

Recitaba:

La cogida y la muerte.

La sangre derramada y

Alma ausente.

Aquel día, nos miró y le dedicó públicamente a mi madre:

Cuerpo presente.

Aquel día recitó los cuatro poemas y mi madre, en sus hijas, siguió al escucharla, sollozando.


Gracias Juana María.

y…prepárate a recitar el primer día que nos veamos..

¡Lo necesito!






Mañana, más.






martes, 28 de enero de 2014

LO MEJOR PARA LA INFANTA

28/01/14  Martes

Hoy me he dicho:

-         ¡Déjate de circunloquios y ves al grano!

Así lo haré.

Tengo soluciones para “el Paseíllo de la Infanta”.

Parece ser que eso es tan o más importante que la declaración en sí misma.

Propongo una sencilla solución, que gustará a todas las partes:

La Infanta hará “el paseíllo” con las siguientes concesiones:

Para no tener que escuchar los improperios del público que se congregue, la Infanta llevará “unos cascos”, por los que podrá escuchar de forma intermitente “El Himno Nacional” y “Paquito el Chocolatero”.

Con esa música, no solo no se vendrá “abajo”, si no que le entrará una gran “euforia”.

Con respecto a la rampa se adecuará debidamente con “una Alfombra Roja”.

Así aunque plebeya, no perderá el glamour en la tan temida y esperada bajada.


La “DECLARACIÓN” es fácil de intuir después de haber escuchado a uno de sus abogados:
-         Juez: A ver, mi querida Infanta, mi querida Cristina,  mi querida Hija del Rey, ¿tiene algo que declarar?

-         Infanta: (con voz velada por la emoción).
      Si!, mi Amor incondicional hacia mi marido, el también imputado Iñaky Urdangarín.   

-         Juez: Perdón Infanta. Podría repetir lo que ha dicho? Dada su trémula voz no sé si ha dicho “incondicional” o “anticonstitucional”.
Piense la respuesta.
Tómese su tiempo.
No querría tener que abrir otro auto contra usted.

Infanta: ¿Cómo que otro auto?. ¿No ha visto que solo he llegado con un coche?

Juez: No, No, querida Infanta. No me refiero a eso.
Ya he visto que ha venido usted en “el coche más utilitario y sencillo de la Isla”, me refiero…

Infanta: Señoría, no intente confundirme!.
Usted ha dicho que me iba a abrir la puerta de otro auto.
¡No me confunda!.
De todo eso no he hablado con mis abogados y no se la respuesta adecuada.

….

Juez: (midiendo bien sus palabras)…
A ver, querida Hija del Rey.
Usted ha dicho al referirse al también imputado Don Iñaky Urdangarín que le profesa un “amor incondicional”? o  “un amor anticonstitucional”?.
Piense la respuesta.
No sea que iniciemos un nuevo auto, este por sus ideas “antisistema”.

Infanta: ¡Y dale con el coche!

Juez: (removiéndose en la silla y apelando a su paciencia)
Querida Doña Cristina, ¿usted ama al imputado?

Infanta: ¿A cuál de ellos?.
Hay tantos...

Juez: (Con voz enérgica y con cajas destempladas)
¡Ama a Don Iñaky Urdangarín?!!!!

Infanta: (rompiendo en sollozos)
Siiii, lo Amo!!!

Juez: (haciéndose el simpático)
Bueno…Doña Cris, ve que fácil ha sido?.
Ya puede estar tranquila no habrá auto para usted!

Infanta:  ¡Como! que me va a retirar el coche!?
¡Ya me habían dicho mis abogados que iría a por mí!, pero nunca pensé que fuera tan vil como para negarme un medio de transporte!.

Juez: (bebiendo agua).
¿Se encuentra en la Sala el Abogado de la Infanta el Señor Roca?

Roca: Dígame, Señoría.
El Juez tapa con su mano el micrófono y tal como vemos en las películas cuchichean un rato.

Tras la deliberación, el Juez coge la maza y tras un gran estallido, proclama:

-         ¡Caso sobreseído!.

La Infanta “no es inocente, es INOCENTONA”.

¡Despejen la Sala!.



Mañana, más.







viernes, 17 de enero de 2014

TODOS TENEMOS QUE APRENDER

17/01/14   Viernes


-         No, no. Tú no te preocupes. Has hecho lo que tenías que hacer y yo te lo agradezco.

-         Sí, pero a lo mejor me he precipitado en decirlo.

-         Todo lo contrario. 
     Mejor que me lo hayas contado nada más escucharlo.
Por lo menos así tengo tiempo de actuar.
O mejor dicho pensar cómo actuar.


-         Desde luego no ganamos para disgustos. 
     Con lo formal que parece.
Tan atenta. 
Tan estudiosa. 
Tan buena niña…


-         Me lo dirás a mí que soy su madre!
Nunca en la vida nos ha dado un disgusto!
Siempre dispuesta a escuchar y a esforzarse para ser cada día mejor…


-         Sí, pero ya sabes que estos tiempos no son “nuestros tiempos”. 
     Nosotras no sabíamos nada de la vida a su edad.


-         … ¿Y sabes a qué hora han quedado?


-         No. Yo solo sé lo que te he dicho.
Pero ella daba por supuesto que iría cuando la avisara.

-         Bueno te dejo. Hablaré con ella cuando venga a recoger sus cosas para el gimnasio.
Una vez más, gracias por la información.
Que mi hija tenga tutoras como tú es lo único que en este momento me alegra.


-         Nada de gracias!. Es mi trabajo.
Además ya sabes el cariño os tengo.



Sí. Tendré que coger al toro por los cuernos.
Pero que difícil se me hace hablar con mi hija de esas cosas.
Siempre creí que esa frase: “hablar de mujer a mujer”, no era más que eso, una frase y mira por donde hoy tendré que hacerlo.


-         Hola mamá!.

Me voy corriendo que llego tarde a la clase de aquagym.

Ah!. Llegaré tarde esta noche. 
No me esperes a cenar. 
He quedado con Mario para terminar el trabajo que tenemos que presentar el lunes.


-         ¿Han llegado ya sus padres del viaje a Holanda?.


-         No, mamá.
Y no han ido a Holanda. Están en París.
-         Un beso que me voy corriendo!


-         Hija, espera. Que quiero hablar contigo.


-         No, mamá. Hablamos luego que llego tarde.


-         Por favor hija siéntate, lo que te voy a decir es muy importante.


-         ¿Qué ha pasado?
Se ha puesto mala la abuela?.


-         No, no. No ha pasado nada malo solo que quiero hablar contigo antes de que te vayas.


-         Pero mamá! Que llego tarde!


-         Nena, siéntate!


Tal vez esta conversación la debería de haber tenido mucho antes. Pero las cosas han venido así y es en este momento cuando debo de tenerla, no sea que luego sea demasiado tarde.


Nunca hemos hablado tu y yo de “mujer a mujer”…


-         Venga mamá!, pero si ya me lo has contado todo!.
Pero si hemos hablado mil veces “de las cosas de la vida”…!
Pero si siempre que se habla en casa, sea cual sea el tema, se habla sin tapujos…!
No se te ocurrirá a estas alturas hablar de “semillitas”.


-         Nena! Que te estoy hablando en serio!


-         Vale!. Te escucho…


-         Si, tienes razón. Siempre hemos hablado en casa sin tapujos pero esta vez tu resultas ser la protagonista y por lo que sé, no te ha servido de nada.


-         Pero!


-         Calla y escucha!

-         Hija, tu sabes que el amor es lo más importante de la vida. Pero no “el amor” sino  el “Amor con mayúsculas”.

Tú sabes, lo vives cada día en casa, que el Amor se basa en el respeto, en el cariño, en la amistad y cómo no!... en la pasión.

Pero también en la pasión tiene que haber respeto y cariño.

También sabes que el Amor verdadero no dura un rato.

También sabes que las cosas bonitas de la vida, surgen, fluyen libremente, no se preparan.

Son fruto de un “bienestar”, no de una “curiosidad”.

También sabes que no es lo mismo tener 15 años que tener 25.

Porque cada “edad tiene lo suyo”.

También sabes que no es lo mismo querer formar una familia que estar en tu edad en la que hay que aprender a vivir para saber lo que se quiere a su debido tiempo.


Tamb…


-         ¡Pero mamá!
 A qué viene todo esto!
Claro que lo sé!
Claro que es eso lo que quiero!
Y…!



-         Mira!, te lo voy a decir más claro!

Tu tutora os ha escuchado.

Me ha contado que no sabía de lo que hablabais pero que tú le has dicho a Mario:


“Cuando llegues a casa HAZME UNA PERDIDA”


Y…


Y se ha marchado muerta de risa al gimnasio…!



Creo que me he “perdido” algo…!





Mañana, más.






lunes, 13 de enero de 2014

LAS IMÁGENES DE LAS MONTAÑAS TAMBIÉN PARECEN DE MENTIRA

13/01/14   Lunes

El otro día, en el concurso “Saber y Ganar” de tv 2, se hizo una pregunta aportando una imagen.

La imagen presentaba un derroche de colorido, una policromía perfecta de una belleza fascinante.

Pensé que se trataba de un cuadro.

Resultó ser: “montañas multicolores en China”.

Os invito a todos a buscarlas en Google.

Nadie quedará indiferente.

Son de una belleza indescriptible e imposible de imaginar.

Lo que me ha extrañado es que siendo algo único, insólito y de tal belleza no se conozca o no se haya difundido como para que la mayoría de personas lo conozcamos.

Que por mí no quede.

El resto depende de ti.



Cambio de tercio.

Esto de las rebajas es un arma de doble filo.

Hay que llevar cuidado incluso en la cuantía de la rebaja.

La máxima de que “nadie da duros a cuatro pesetas” aquí también tiene vigencia.

No es lo mismo “una rebaja en unos grandes almacenes, es decir en El Corte Inglés”, que “una rebaja en un mercadillo o en los chinos”, aunque estemos comprando lo mismo.

Aunque el precio era “sospechoso”, pensé:
-         ¿Por qué no?
-         Lo han rebajado porque con esto de la crisis ya no hay “nadie” que compre cremas de La Prairie.

Pero me volví a decir ante tamaña oferta:
-         ¿Pero tanto?

Mi repuesta final fue:
-         ¡Chica, cómpralo!
-         ¿No querías una rebaja?, pues más que esta no la encontrarás.

Total que ni corta de perezosa me compré de La Prairie “la crema de caviar” por cuatro perras.

La dejé en el estante del baño esperando “una buena ocasión” para estrenarla.

¡Qué mejor día para acicalarme que el Primero de Año?!

Así lo hice.

Quería estar espléndida ese día.

Abrí el precioso bote de crema de caviar y lo que primero me llamó la atención es que aquella crema era “negra como la pez”.

Después de sorprenderme “lo vi lógico”, ya que el caviar al que estamos acostumbrados es negro.

Además, como nunca había comprado con anterioridad esa crema, todo me iba pareciendo bien, aunque todo me extrañaba al principio.

Una vez abierto el bote, todo el cuarto de baño se inundó e impregnó de un fortísimo y nauseabundo olor a pescado que atribuí a los huevos de esturión.

Cuando ese olor desapareció o yo me acostumbre a él, procedí a darme una buena cantidad de crema por la cara.

Temía en un principio que la cara se me pusiera negra, pero no fue así.

Bueno “algo tostada”, si, pero como me gusta “el moreno”, no me preocupó.

Lo que si me llamó la atención fue que la cara se me puso, brillante, brillante, brillante, brillante.

Recordando a Carmen Cervera, la Baronesa Thyssen, sentí un gran sosiego ya que me brillaba casi tanto como a ella y vi en aquello como la prueba inequívoca de que estaba utilizando “La Prairie, autentica”.

A renglón seguido ya no se bien cómo explicar lo que me pasó y sobre todo lo que sentí.

Es difícil expresarlo ya que fue un aluvión de sensaciones extrañas que yo nunca había experimentado.

Noté recorrerme a lo largo de mi cuerpo un terrible escalofrío que se acompañó rápidamente por una gran tiritera con alguna convulsión entremezclada.

A la tiritera dio paso a un desequilibrio emocional, total.

Todo me daba pena.

Gemía, gemía y gemía pensara lo que pensara, recordara lo que recordara.

Todo me daba pena.

Lógicamente llegué a pensar a que “esa crema me estaba matando”.

Entre pucheros y llantos lastimeros, pensé que cuando “se vende un producto falso, siempre hay algo que el comerciante cambia para que llegado el momento de una queja, él pueda decir que ya lo explicaba en el prospecto”.

No necesité buscar el prospecto.  La caja de crema de La Prairie lo decía bien claro.

Entre sollozos, con la cara cada vez más brillante, pude leer entre lágrimas:

-         Para pieles SENSIBLERAS.


Me duró todo el día “la pena”.

Hablaran de lo que hablaran yo me echaba a llorar.

Tiré la crema a la basura.

Otra vez se cumplió la máxima.
-         “Lo barato sale caro”





Mañana, más.