viernes, 10 de enero de 2014

DE AQUELLOS BARROS....

10/01/14   Viernes

Qué barbaridad! Hace casi dos meses que no escribo nada!

La rutina, el cada día es ya tan normal que se me pasa el tiempo mañanero sin darme cuenta y a la que me descuido ya son las 13.30 h y hay que salir pitando a buscar a Pepe.

Bueno, sea por lo que sea, hoy es hoy y aquí estoy.

Lo correcto  sé que es empezar este escrito con una frase. Como soy correcta la voy a utilizar:
¡Feliz Año!

¡Cómo pasa el tiempo! Pero el tiempo, aunque parece que puede con todo, no podrá arrebatarnos nunca “la Nochebuena”, “la Navidad” ni esa “Noche de Reyes”.

El Tiempo podrá con todos nosotros pero nunca podrá con lo que cada Familia vive esos días tan especiales ni con esas tradiciones  que van pasando de generación en generación.

Nosotras no somos de los que dicen que no les gustan estas fiestas tan multitudinarias. 

De los que dicen que están deseando que pasen pronto las Navidades.

A nosotras nos gustan.

No solo nos gustan sino que se procura cuidar el más mínimo detalle.

Aunque como este año que para dejar a punto el pavo de Navidad nos acostáramos a las 4.30 h y a las 7 h ya estábamos temiéndolo al horno.

Yo tengo que reconocer que cuando hay un evento importante vuelvo a recuperar “mi categoría de pinche”. 
De ahí ese horario que podría parecer “un descontrol” cuando en realidad es fruto de que la jubilada soy yo y que Mari Carmen depende de sus guardias y su tiempo “está limitado”, muy limitado.

Yo de estas fiestas tengo “dos tonterías” a las que nunca renuncio:

En Nochevieja tengo que ponerme “las gafas con nariz, cejas y bigote incorporado” a lo Groucho Marx. Me siento totalmente realizada y dispuesta para recibir con alegría el nuevo Año.

La otra es el Roscón de Reyes. 
De mi trozo de roscón puede aparecer la cosa más inesperada.

Cuando somos muchos, como guardo año tras año las figuritas que salen, las cojo todas, las escondo… y a mí me pueden “tocar 10 ó 15 Reyes, 4 ó 5 gallinas, 3 ó 4 conejos”... Incluso un año la sorpresa fue increíble, del roscón salió “la Masa, Superman y un Enanito de Blancanieves”.

El que me conoce ya está esperando la payasada, pero a los niños los dejo descolocados “ante tanta suerte”.

La técnica para deslumbrar al niño consiste en meterte en la boca todas las figuritas, dar un bocado al roscón, llamar la atención de todos para que vean que has mordido algo duro y empezar a sacar una a una todo el montón de figuritas. 
El éxito y las risas están asegurados.

Pero claro, todo tiene “una primera vez” y de “aquellos barros vienen estos lodos”:

Resulta que hace años, muchos años, cuando las Navidades las pasaba íntegras en Alicante, a mi hermana Aurorita su marido le regaló “una piedra preciosa” de la que ella estaba orgullosísima. 
No se cómo, se la quité, la envolví en un papel muy delicado y cuando me dieron mi trozo de roscón la metí entre el mazapán.
Como cuando se come el roscón de Reyes hay ese estado de expectación para saber a quién le toca “el haba” y “el rey”, yo acaparé toda la atención con el consabido mordisco en algo duro. 
Cuando todos me miraron saqué el papelito, lo desenvolví y con gran admiración dije: Oh!, es una joya!

Hubo un momento de incertidumbre y gran sorpresa. 
Mi hermana se quedó atónita hasta que comprendió… Le hizo gracia pero no tanto como a mí…

Al año siguiente, conociéndome, me dijo: “este año no podrás hacer la bromita del año pasado. La he guardado”.

Ante tal “desafío” yo no podía permanecer indiferente. 
Tenía que encontrarla. 
Llamé a sus hijos, mis sobrinos, preguntando donde podía haberlo guardado. 
Mi sobrina Aurora me puso al corriente. 
En un descuido “perpetré el robo”.
Lo demás ya os lo podéis imaginar… La sorpresa y las risas fueron mayúsculas.

No lo volvió a esconder más…

Ya muchos de vosotros sabéis lo que había este año dentro de mi roscón de Reyes.
Para los que no lo sepáis os diré que no he tenido más remedio que “pagar el roscón”. 

Este año me ha salido “una lata de habas”…







Mañana, más.













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