viernes, 17 de enero de 2014

TODOS TENEMOS QUE APRENDER

17/01/14   Viernes


-         No, no. Tú no te preocupes. Has hecho lo que tenías que hacer y yo te lo agradezco.

-         Sí, pero a lo mejor me he precipitado en decirlo.

-         Todo lo contrario. 
     Mejor que me lo hayas contado nada más escucharlo.
Por lo menos así tengo tiempo de actuar.
O mejor dicho pensar cómo actuar.


-         Desde luego no ganamos para disgustos. 
     Con lo formal que parece.
Tan atenta. 
Tan estudiosa. 
Tan buena niña…


-         Me lo dirás a mí que soy su madre!
Nunca en la vida nos ha dado un disgusto!
Siempre dispuesta a escuchar y a esforzarse para ser cada día mejor…


-         Sí, pero ya sabes que estos tiempos no son “nuestros tiempos”. 
     Nosotras no sabíamos nada de la vida a su edad.


-         … ¿Y sabes a qué hora han quedado?


-         No. Yo solo sé lo que te he dicho.
Pero ella daba por supuesto que iría cuando la avisara.

-         Bueno te dejo. Hablaré con ella cuando venga a recoger sus cosas para el gimnasio.
Una vez más, gracias por la información.
Que mi hija tenga tutoras como tú es lo único que en este momento me alegra.


-         Nada de gracias!. Es mi trabajo.
Además ya sabes el cariño os tengo.



Sí. Tendré que coger al toro por los cuernos.
Pero que difícil se me hace hablar con mi hija de esas cosas.
Siempre creí que esa frase: “hablar de mujer a mujer”, no era más que eso, una frase y mira por donde hoy tendré que hacerlo.


-         Hola mamá!.

Me voy corriendo que llego tarde a la clase de aquagym.

Ah!. Llegaré tarde esta noche. 
No me esperes a cenar. 
He quedado con Mario para terminar el trabajo que tenemos que presentar el lunes.


-         ¿Han llegado ya sus padres del viaje a Holanda?.


-         No, mamá.
Y no han ido a Holanda. Están en París.
-         Un beso que me voy corriendo!


-         Hija, espera. Que quiero hablar contigo.


-         No, mamá. Hablamos luego que llego tarde.


-         Por favor hija siéntate, lo que te voy a decir es muy importante.


-         ¿Qué ha pasado?
Se ha puesto mala la abuela?.


-         No, no. No ha pasado nada malo solo que quiero hablar contigo antes de que te vayas.


-         Pero mamá! Que llego tarde!


-         Nena, siéntate!


Tal vez esta conversación la debería de haber tenido mucho antes. Pero las cosas han venido así y es en este momento cuando debo de tenerla, no sea que luego sea demasiado tarde.


Nunca hemos hablado tu y yo de “mujer a mujer”…


-         Venga mamá!, pero si ya me lo has contado todo!.
Pero si hemos hablado mil veces “de las cosas de la vida”…!
Pero si siempre que se habla en casa, sea cual sea el tema, se habla sin tapujos…!
No se te ocurrirá a estas alturas hablar de “semillitas”.


-         Nena! Que te estoy hablando en serio!


-         Vale!. Te escucho…


-         Si, tienes razón. Siempre hemos hablado en casa sin tapujos pero esta vez tu resultas ser la protagonista y por lo que sé, no te ha servido de nada.


-         Pero!


-         Calla y escucha!

-         Hija, tu sabes que el amor es lo más importante de la vida. Pero no “el amor” sino  el “Amor con mayúsculas”.

Tú sabes, lo vives cada día en casa, que el Amor se basa en el respeto, en el cariño, en la amistad y cómo no!... en la pasión.

Pero también en la pasión tiene que haber respeto y cariño.

También sabes que el Amor verdadero no dura un rato.

También sabes que las cosas bonitas de la vida, surgen, fluyen libremente, no se preparan.

Son fruto de un “bienestar”, no de una “curiosidad”.

También sabes que no es lo mismo tener 15 años que tener 25.

Porque cada “edad tiene lo suyo”.

También sabes que no es lo mismo querer formar una familia que estar en tu edad en la que hay que aprender a vivir para saber lo que se quiere a su debido tiempo.


Tamb…


-         ¡Pero mamá!
 A qué viene todo esto!
Claro que lo sé!
Claro que es eso lo que quiero!
Y…!



-         Mira!, te lo voy a decir más claro!

Tu tutora os ha escuchado.

Me ha contado que no sabía de lo que hablabais pero que tú le has dicho a Mario:


“Cuando llegues a casa HAZME UNA PERDIDA”


Y…


Y se ha marchado muerta de risa al gimnasio…!



Creo que me he “perdido” algo…!





Mañana, más.






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