viernes, 28 de octubre de 2011

EL NOBLE DESEO DEL NOBEL

28/10/11       Viernes


Recibí una llamada del Colegio de Médicos anunciándome que en breve llegaría a mi buzón una “carta personal de gran interés para mí”.

Siempre que recibo una carta de una “entidad importante”, la abro con “un miedo” que no se, a que se debe.

Me horrorizan las cartas del “Ayuntamiento”, de la “Agencia Tributaria”, del “Gas”, del “Agua”, del “Teléfono”, de “Tráfico”, de “La Caixa”, de… de todo lo que sea rimbombante.
No lo puedo evitar… y eso que “cumplo a rajatabla con todos los deberes de un buen ciudadano”…
Pero aún así, me dan miedo esas cartas.
Las abro como esperando “lo peor”.
Luego al leerlas me tranquilizo ya que solo “notifican algo y nada más”.

Por temer, temo hasta cuando voy en autobús, a que pase el revisor, aunque se perfectamente que llevo billete…

¡Que cosas!

Es un miedo como a la “autoridad”.
Es un miedo como a estar “en falta”.
Es como un miedo a ser protagonista de esas películas angustiosas en las que sin comerlo ni beberlo, te sientes inmersa en una pesadilla, en una espiral de despropósitos, pero que difícilmente puedes salir de esa maraña.

Tal vez se deba a una faceta negativa de mi mente fantasiosa.
¡Seguro que es eso!.
Porque también tengo, la faceta fantasiosa en la que “siento como todo el mundo me aclama, nada más poner el pie en la calle”.

Sea lo que sea, el abrir la carta del Colegio de Médicos, me ha hecho tensar los músculos anímicos.
Después, como suele suceder, los músculos han vuelto al tono apacible de origen.

La carta del Colegio de Médicos reza así:

“Apreciada Dra. Penalva:
Una vez más nos sentimos orgullosos de que forme parte del elenco de nuestros doctores insignes.
Una vez más tenemos que agradecerle su gran labor asistencial, docente y de investigación.
Una vez más nos congratulamos al comunicarle que este año también ha sido nominada para el Premio Nobel de Medicina.
La Academia de Ciencias Médicas de forma unánime ha valorado su incansable labor por el bien de la Humanidad y esperamos que de una vez por todas se haga justicia en su persona.

Un cordial saludo

Firma y rúbrica de todos los académicos”.


Mentiría si dijera que me da igual recibirlo o no.
Son ya muchos los años que mi nominación queda aparcada para el próximo año.
Mentiría si digo que no me veo recogiendo el Premio y leyendo mi discurso.
Mentiría si  digo que año tras año no he escogido las prendas de vestir para ese momento.
Mentiría si digo que no lo merezco.

Se que no depende de mi.
Por eso solo me queda una vez más esperar el fallo del jurado, esperando que esta vez no fallen en su elección.

Cuando a estas alturas de la vida piensas que tu trabajo puede ser valorado mundialmente, sientes como un bálsamo en el alma y comprendes que todo el estudio, el trabajo, el sacrificio, ha valido la pena.

No puedo dejar de pensar en mis principios, en mis primeros pinitos en el mundo del saber y de la ciencia.

Recuerdo cuando terminé la Carrera de Medicina.

Recuerdo con una sonrisa especial, el día que fui a colegiarme al Colegio de Médicos.
Recuerdo que había una larga cola y allí mismo empecé a imaginar como podía o debía de ser mi trayectoria.
Mi número de colegiado es el 9060.
Recuerdo como al llegar a la ventanilla el funcionario quedó prendado de mi porte y belleza.
Recuerdo la conversación:
-         Dra. Penalva, como solo puedo utilizar cuatro dígitos, le he asignado el número 9060, aunque usted se merece el 90-60-90”.
-         Gracias, amable funcionario. Espero que la vida se encargue de sumarle el 90 para dar fe a tanta perfección.

¡Quien me iba a mi a decir que aquello que hablamos está a punto de llegar!

Si, lo reconozco, toda mi vida ha sido y es “una búsqueda del 90”.
Si, lo reconozco, toda mi vida he querido parecerme a Mary Poppins.

De los trabajos de investigación de los que personalmente me siento más orgullosa han sido tres:

-         1  Las Trompas de Falopio:
Falopio solía coger a la semana una media de cinco trompas, siendo las más sonadas las que se producían en periodos navideños.
Las trompas de Falopio nunca fueron agresivas, por el contrario despertaban en el, sentimientos nobles de amor hacia su mujer y unos deseos incontenibles de procrear.
Fue en honor a esa manera de proceder que hoy conozcamos a las Trompas de Falopio como un elemento indispensable en la fertilidad del aparato genital femenino.

-         2  El Casquete Polar:
Los países fríos dan como resultado personas poco fogosas, poco impulsivas.
En el Polo es muy difícil que se produzcan sentimientos pasionales, aunque no por eso se deje de procrear mansamente.
Allí lo normal es que se produzca “el casquete polar”, sin grandes alharacas.

-   3   Los Deseos de los Otorrinolaringólogos:
En los Médicos la línea entre la vida y la muerte es tan fina que sin darte cuenta puedes pasar de un lado a otro, sabiendo en cada momento que esperas de la vida y de la muerte. 
Todos los Otorrinos cuando deambulan por las veredas de la muerte desean ser enterrados en La Fosa Nasal. Allí se sentirán como en casa.



Mañana, más.

  









martes, 18 de octubre de 2011

CUANDO TE ALCANZA EL DOLOR DE LA NOTICIA

17/10/11 Lunes


Cuando el dolor, el horror, la tristeza, la incomprensión, toma forma en una cara, en una persona concreta…
Cuando la terrible noticia pasa de ser escuchada, a ser sentida…
Cuando oyes el llanto…
Cuando conoces detalles  de cómo la vida ha truncado el feliz transcurrir del día a día, en una familia normal como la de cada uno…
Es cuando haces tuyo el dolor, el horror, la tristeza…
Es entonces cuando no comprendes nada y necesitas más que nunca del bálsamo del cariño de los que te rodean.

Ayer escuchábamos por televisión la terrible noticia:
“En Alicante ha muerto un niño de 8 años al desplomarse sobre el, un muro”.

Ayer llamé a mi hermana Aurorita como tantas veces, simplemente para “hablar”. Para “hablar” de todo y de nada.

Estaba rota, destrozada.
Sentí su dolor y se metió en mí.

El niño del terrible accidente es Javi.
Es el hijo de unas personas muy próximas a mi hermana y a mi sobrina Maria Eugenia.
Es el amigo de sus nietos.
Es el compañero del campus de verano en la hípica.

¡Cuánto dolor!.
¡Que pena tan grande!.

Un niño no debería morir nunca.

Un niño es como un “boceto”, como una “idea” que necesita tiempo para transformarse en una realidad, en una individualidad.

Un niño no debería morir nunca.



Aunque lo sepamos… nadie está preparado para la muerte.



Últimamente el “sentimiento de pérdida”, lo tengo a flor de piel. Convivo con el.

Cuando a un ser querido su edad avanzada, desdibuja toda su realidad, toda su personalidad, toda su capacidad de comunicación…
Cuando a un ser querido su avanzada edad, le hace perder todos sus recuerdos…
Cuando a un ser querido su avanzada edad, le impide reconocer lo que ha sido “el motor de su vida”, “el motivo de su lucha”, “la causa de su alegría”, “el porque de su orgullo”…

Es en ese momento cuando más necesita del amor y de la generosidad 
de los que hasta entonces “llenaban su vida” y que la edad “ha vaciado de sentido”.

Ahora necesita de ellos para atisbar, allá a lo lejos, una luz conocida, una luz familiar, que aún le de fuerzas para seguir queriendo estar entre nosotros.
Yo estoy convencida que si se “rompiera el cordón umbilical” de su entorno, de sus cosas, de las voces que siempre le han acompañado, su desorientación sería tal que se perdería en el laberinto de una vida sin sentido y nos dejaría de una forma precipitada.



Cuando la enfermedad es “irreversible”…
Cuando ya no existe la posibilidad de “una mejoría”…

Tengo la sensación de “estar en una estación de tren”.
Tengo la sensación de “estar esperando la salida”.

Pero al igual que el tren… no siempre hay “puntualidad en la salida”.
Y al igual que en el tren… es desesperante “permanecer en la estación esperando la salida”.

Sentimos con dolor y con algo de vergüenza que deseamos “que salga el tren lo antes posible porque la espera en una estación sin billete de ida y vuelta es insoportable”.

Situaciones como esta nos hacen conocer nuestro “lado oscuro”, aunque este sea perfectamente comprensible.
El no reconocerlo solo indica que es “tan oscuro” que nos negamos a verlo, idealizado en la autocomplacencia.

“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

La vida es tan inesperada cuando sale del cauce de la monotonía, que más de una vez nos hace “revisar el pasaje del viajero” y entonces descubrimos que se ha “borrado la fecha de la partida”.
Comprendemos nuevamente que no tenemos nada que ver en las cosas esenciales de la vida y que aquello que creíamos que se iba a producir, no sucede.

Me viene nuevamente a la cabeza la palabra: “generosidad”.
Mejor dicho, me viene a la cabeza la palabra “generosidad” y “justicia”.

“Generosidad” para seguir dando ya sin esperar nada a cambio.
“Justicia” porque nosotros aun seguimos teniendo memoria y sabemos cuanto le debemos.

Actuando así, estoy convencida que cuando su cabeza atisbe un poquito de lucidez, seguirá sintiéndose orgullosa de nosotros.




Un niño no debería morir nunca.





Mañana, más.












viernes, 7 de octubre de 2011

DEL AZUL... AL OCRE

07/10/11    Viernes


Ahora que de verdad y desgraciadamente se están produciendo los últimos coletazos del buen tiempo, ya empiezo a mirar con nostalgia todo lo que el Verano representa y la cantidad de buenos momentos que nos depara.

Yo viviría en un Verano eterno.

Ya se que hay muchísimas personas que no están de acuerdo con eso, pero aun así,  si pudiera, lo impondría a modo de “decreto ley”.

Me encantan los días largos.
Me encanta que siga siendo de día “a las 9 de la noche”. En Huelva podíamos leer “a las 10 de la noche”.
Me encanta creer que hay cosas que hacer después de “las 7 de la tarde”.
Me encanta poder ir a la playa y disfrutar en ese estado de ocio, de la belleza del mar, de la belleza de un cielo azul, de la belleza de la arena, de color arena…

Echaré de menos “el poner las piernas encima de la mesa de la terraza”.
¿Os habéis fijado que subir una pierna encima de la mesa, solo se te ocurre cuando estás en la terraza?.
Jamás me he visto ni a mi, ni a nadie poner las piernas encima de la mesa del comedor con la naturalidad que todos lo hacemos con la mesa de la terraza, aunque luego comamos en ella…

Echaré de menos “la expectación que despierta en todos los comensales, el abrir un melón o una sandia”.
Echaré de menos esa confrontación de léxico, para definir las bondades o no, del melón o la sandia:
-         Le falta dulzor.
-         Si estuviera más fría yo creo que estaría mejor.
-         Esta bien de dulce, pero es jabonera.
-         La textura perfecta, pero está desabrida.
-         Pues yo lo encuentro bueno!.
-         Ya no tienen ese sabor que tenían antes.
-         Si le pones un poquito de limón está mejor.

Y yo no podré decir por enésima vez:
“¡Jamás he vuelto a comer una sandía perfecta como la que comí en Grecia!”.
Ni escuchar la misma réplica:
“¡No sería tan buena!. Lo que pasa es que tendrías mucho calor y eso hizo que la idealizaras!”.

Ni podré indignarme ante tal aseveración.
Ni podré contraatacar replicando:
“Era tan buena que volvimos al día siguiente para comerla otra vez y ya no era lo mismo”.

Estamos en Otoño y las hojas de los árboles caen sin parar y… y no siento ninguna sensación especial.
Para sentir “algo” tengo que concentrarme mucho y pensar en la belleza de una arboleda, he imaginar en sus hojas esos colores dorados, ocres, granates…

Bueno, todo se andará…
Será cuestión de dejarse invadir por los acontecimientos y…

Y…

¡Vaya estafa de melón!
¡Y eso que tenía garantía!
¡Toda la propaganda es mentira!.

Y…

Y…

¡Que voy a hacer si me gusta el Verano!





Mañana, más.








miércoles, 5 de octubre de 2011

... Y DE REPENTE... LA PRINCESA DE ÉBOLI

05/10/2011   Miércoles


Hace justo una semana que estuvimos en la Clínica Barraquer.

A mi me gustaría, siendo fiel “a mi estilo burlón” decir que estando allí comprendí que por ley de vida y a partir de los cuarentaitantos, todos tenemos “la vista cansada” y que por ese motivo existen “los bancos de ojos”…

Pero…sería salirme por la tangente…
Tal vez eso es lo que querría hacer…
Pero no lo voy a hacer.

Efectivamente, hace una semana justa que en la Clínica Barraquer operaron a Mari Carmen de un “agujero macular del ojo derecho”.
A nivel quirúrgico representó: Extracción de catarata + Vitrectomía.

Afortunadamente todo ha ido bien y los controles médicos sucesivos indican una correcta y esperada evolución.

Todo empezó hace poco.
Todo empezó “quejándose de que cada vez veía menos con sus gafas y que tenía que graduarse nuevamente la vista”.
No era una cuestión de graduación.
Precisó de un montón de pruebas para llegar a ese diagnóstico definitivo.

Y una vez más, como ya me tiene acostumbra a lo largo de la vida…:
“Cogió al toro por los cuernos”.
Sin ningún tipo de queja, con todo el humor (vítreo) del mundo, me dijo:
-         Mira por donde, tenéis una mujer “sin mácula”.
-         ¿Será por tantas duchas?...
-         ¿Me estaré convirtiendo en la “Inmaculada”?.

Son muchas las cosas que admiro en ella, pero en este caso, como en situaciones similares que hemos vivido, admiro su “actitud”.

Hay cosas inamovibles.
Hay situaciones en la vida que te llegan sin buscarlas, que llegan simplemente porque la vida es así.

Pero la diferencia está en como se viven esas cosas.

La diferencia está en la ACTITUD.

Yo admiro su actitud.
Yo admiro como, sin quitar importancia a los hechos, sin maquillar la verdad, transmite tranquilidad, optimismo y decisión.

Yo admiro su valentía.
Yo admiro su ausencia de miedo.
Yo admiro su falta de lástima hacia ella misma.



Después de la “actitud”, apareció otro “rasgo” determinante en ella:
La prontitud.
La rapidez.

“Hay un problema… Lo conocemos… Hay que quitarlo… Hay que luchar contra el…  Ya!”.




… Y a la semana siguiente del diagnóstico… ya estaba operada.

… Está de convaleciente.

… Su convalecencia ha representado un cambio total en los “papeles que cada uno tiene en casa”:

Mari Carmen se ha convertido en La Princesa de Éboli.

Pepe se ha transformado en El Lazarillo de Tormes.

Bandida, nuestra perrita Westy, tiene toda la pinta de un Labrador.

Y yo he pasado a ser La Primera Figura de la Compañía Teatral, aunque a diferencia de lo que el romanticismo popular cree, aunque me esmero todo lo posible, el papel de Primera Figura…  solo lo borda Mari Carmen.


Mañana, más.