05/10/2011 Miércoles
Hace justo una semana que estuvimos en la Clínica Barraquer.
A mi me gustaría, siendo fiel “a mi estilo burlón” decir que estando allí comprendí que por ley de vida y a partir de los cuarentaitantos, todos tenemos “la vista cansada” y que por ese motivo existen “los bancos de ojos”…
Pero…sería salirme por la tangente…
Tal vez eso es lo que querría hacer…
Pero no lo voy a hacer.
Efectivamente, hace una semana justa que en la Clínica Barraquer operaron a Mari Carmen de un “agujero macular del ojo derecho”.
A nivel quirúrgico representó: Extracción de catarata + Vitrectomía.
Afortunadamente todo ha ido bien y los controles médicos sucesivos indican una correcta y esperada evolución.
Todo empezó hace poco.
Todo empezó “quejándose de que cada vez veía menos con sus gafas y que tenía que graduarse nuevamente la vista”.
No era una cuestión de graduación.
Precisó de un montón de pruebas para llegar a ese diagnóstico definitivo.
Y una vez más, como ya me tiene acostumbra a lo largo de la vida…:
“Cogió al toro por los cuernos”.
Sin ningún tipo de queja, con todo el humor (vítreo) del mundo, me dijo:
- Mira por donde, tenéis una mujer “sin mácula”.
- ¿Será por tantas duchas?...
- ¿Me estaré convirtiendo en la “Inmaculada”?.
Son muchas las cosas que admiro en ella, pero en este caso, como en situaciones similares que hemos vivido, admiro su “actitud”.
Hay cosas inamovibles.
Hay situaciones en la vida que te llegan sin buscarlas, que llegan simplemente porque la vida es así.
Pero la diferencia está en como se viven esas cosas.
La diferencia está en la ACTITUD.
Yo admiro su actitud.
Yo admiro como, sin quitar importancia a los hechos, sin maquillar la verdad, transmite tranquilidad, optimismo y decisión.
Yo admiro su valentía.
Yo admiro su ausencia de miedo.
Yo admiro su falta de lástima hacia ella misma.
…
…
Después de la “actitud”, apareció otro “rasgo” determinante en ella:
La prontitud.
La rapidez.
“Hay un problema… Lo conocemos… Hay que quitarlo… Hay que luchar contra el… Ya!”.
…
…
… Y a la semana siguiente del diagnóstico… ya estaba operada.
… Está de convaleciente.
… Su convalecencia ha representado un cambio total en los “papeles que cada uno tiene en casa”:
Mari Carmen se ha convertido en La Princesa de Éboli.
Pepe se ha transformado en El Lazarillo de Tormes.
Bandida, nuestra perrita Westy, tiene toda la pinta de un Labrador.
Y yo he pasado a ser La Primera Figura de la Compañía Teatral, aunque a diferencia de lo que el romanticismo popular cree, aunque me esmero todo lo posible, el papel de Primera Figura… solo lo borda Mari Carmen.
Mañana, más.
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