domingo, 22 de junio de 2014

VI A FELIPE VI

22/06/14   Domingo


No sé realmente como fue.

Lo único que sé es que sucedió.

Tal vez es verdad eso de “la cuarta dimensión”.

Sea verdad o no, yo sé que estuve en ella.

Para que algo suceda, lo dicen todos los libros de magia, todos los libros de conjuros, tiene que suceder “algo”.

“Algo” en un momento determinado y que posteriormente se alineen de una forma especial todos los Planetas.

Conozco el desencadenante. Ahora, no me preguntéis como se dispusieron los Planetas, desconozco por completo ese apartado de la Ciencia.

El desencadenante fue: “la abdicación del Rey Juan Carlos l en su hijo Felipe, el Príncipe de Asturias”

Hasta ahora, todo tal y como estamos acostumbrados a leer en los cuentos: Un Rey y un Príncipe...

En ese deambular por ese espacio desconocido, paralelo al real, me vi transportada de forma inesperada a “10 años atrás”.

Me vi sentada en el sofá, viendo la televisión, conociendo la gran noticia del momento:

El Príncipe de Asturias presentaba al mundo entero a la que en breve sería su esposa.

Todo fue tan rápido y a la vez tan intenso que aquel momento se desvaneció envuelto en un sinfín de brumas, colores y estruendos.


Sin entender muy bien lo que había sucedido y todavía sorprendida por la noticia, me volví a ver sentada en el sofá, mirando la televisión y escuchando al nuevo Rey Felipe VI, dirigiendo su primer discurso como tal a todos los españoles.

Iba acompañado de su esposa, ya Reina Consorte y de sus dos hijas.

Toda la Ceremonia fue retransmitida por la Televisión Pública.

El peso de la noticia cayó  sobre las dos mejores presentadoras del momento:
Ana Blanco y Letizia Ortiz.

Narraban con gran soltura cada uno de los momentos que acontecían.


De repente todo el cielo de Madrid se oscureció. Se hizo la noche. Tras un gran estruendo el cielo parecía volar sobre nuestras cabezas, dejando paso a una aurora boreal jamás vista.

Cuando todo aquello desapareció, seguía la guardia real, a un trote lento, recorriendo las calles de Madrid.

La siguiente imagen me sobrecogió:

En el coche descubierto en el que el nuevo Rey se dirigía al Palacio real, sentada a su lado estaba la nueva Reina que no era otra que la presentadora Letizia Ortiz.

No comprendí muy bien donde empezaba la realidad y donde lo mágico.

Tampoco sabía si aquello se desvanecería nuevamente.

No fue así.

Comprendí que “los cuentos y su magia” no son fruto de la imaginación, sino que siguen vigentes hoy en día.

Me sentí una privilegiada de poder conocer en primera ´persona “al Rey, al Príncipe y la Plebeya”.

Me metí como nadie en ese momento porque sabía, lo que nadie sabe:

Todo sucedió en esa “cuarta dimensión” para quedarse en el mundo real para siempre.


Todo sucedió de una manera mansa, sin estridencias y de una forma que nadie, ni los protagonistas podían imaginar.

La felicidad fue completa.

Se rompieron nuevamente los esquemas:

No había dolor, solo felicidad.

Felipe VI era Rey sin el dolor terrible de la muerte de su padre.

No escuchamos:
-         “El Rey ha muerto, viva el Rey”.

Felipe VI es Rey y puede seguir abrazando a su padre el Rey.

Que mejor final de cuento…


Esperemos que vivan felices y nos dejen comer a todos perdices, que nos las merecemos.



Mañana, más.