viernes, 31 de mayo de 2013

ROCKY VIII


31/05/13    Viernes

 

 

Hoy hace una semana que decidí, una vez dejado a Pepe en el taller, dedicarme a caminar una hora.

Estoy muy orgullosa de mí ya que lo he ido haciendo, a pesar de la huelga crónica de mis “endorfinas”.

 

Lo mejor de todo es que he notado como en esta semana he ido mejorando.

¿En que sentido?.

Lo explico:

He decidido que el sitio ideal para “mis correrías” sea el Paseo San Juan.

Reúne de punta apunta una distancia más que suficiente. No se cuanto pero estoy pensando que cuando coja el coche lo podré calcular.

Me hago “4 largos”, como en las piscinas: bajo, subo, bajo y vuelvo a subir.

No hay tráfico.

Tiene una buena subida y una agradable bajada.

Árboles con sombra, pensando en el verano.

Perros, muchos perros.

Gente que va a lo suyo.

Y sobre todo: bancos, muchos bancos.

Ahí es donde quería llegar:

Bancos, muchos bancos.

Hoy ha sido el primer día que “no me he sentado en ninguno”!.

Eso quiere decir que me estoy poniendo “fuerte y con fuelle”.

Hoy me he sentido exactamente igual que Rocky subiendo las “escaleras del Museo de Artes de Filadelfia”.

Espero que con el tiempo consiga yo también una estatua en el Paseo San Juan.

A lo mejor esa sensación de triunfo es el equivalente a un “chorrito de endorfinas”, no se, pero he llegado a casa tan contenta.

Tan contenta como para no tener ni pizca de ganas de ver la tele para ponerme al día con las últimas noticias.

Hoy no tengo ganas de escuchar “la última tropelía”.

No quiero “inquietarme”.

 

Desde aquel escrito en el que hablaba de nombres de “mi cadena de bares”, me apuntaron varios nombres más, como Bar Tola y como Bar Ato.

Pero toda su gracia se truncó cuando a la lista podía añadir “Bar Cenas”. Fue motivo más que suficiente como para cerrarlos todos y quedarme solo con Bar Baridad que parece más acorde con los nefastos, vergonzosos e indignantes días que vivimos.

 

Como eso de los negocios, me interesa, he estado pensando “a mi manera” si podría abrir algún establecimiento más, siguiendo mi línea “imaginativa” y lo único que se me ha ocurrido es:

Abrir una Tintorería en Albacete con el nombre de “Don Quijote”.

Creo que daría juego.

Es todo muy adecuado para “La Mancha”.

 

También he pensado en abrir una tienda de deportes dedicado solamente a los trajes de buceo.

Se llamaría “Espidifen”.

Se que es algo rebuscado pero es por lo de los “trajes de Ibuprofeno”…

Aunque no se si la gracia se entendería como tal o pensarían que soy una inculta a más no poder.

No se, ya veremos si la abro.

 

Lo que si que tengo claro es el nombre que le pondría a mi gata, en caso de tenerla.

Tengo un gato negro que se llama “Lucho Gatica”.

La gata se llamaría  “La Gata Cristi”.

Lucho en vez de maullar, nos deleita con sus boleros.

 

Como veis hoy mi mente va picoteando de aquí y de allá.

Y ahora no se por que, se ha detenido en “los desfiles de modelos”.

Yo recuerdo que “una de las gracias que solía hacer en Maternidad”, era eso: un desfile de modelos.

Me paseaba, me paraba, me daba una vuelta, extendía una pierna, miraba a los asistentes con una sonrisa, me quitaba la chaquetilla blanca y con ella al hombro o arrastrándola por el suelo, daba fin a mi “pase de modelos”.

Ahora me veo incapaz de repetir “la gracia”.

Tendría que desfilar:

Pálida como la muerte.

Con un disgusto enorme.

Sin mover ni un solo músculo de mi cara.

Con unos tacones descomunales.

Con un paso rítmico cuyo único propósito sería que mis rodillas alcanzaran mi barbilla.

Llegar hasta el final de la pasarela y si no me caía al suelo, dar la vuelta y desaparecer por donde había salido, con más disgusto si cabe.

No, la verdad es que ya no me veo desfilando.

Creo que me he quedado antigua.

 

Os dejo, ¡saltando sin parar con los brazos extendidos!.

 

 

Mañana, más.

 

 

 

 

 

martes, 28 de mayo de 2013

UNA PALABRA CON TRAMPA


28/05/13    Martes

 

 

Lo que es la vida…!

Como pasa el tiempo…!

 

Aquí donde me veis tan formalita y tan dispuesta a la escritura, ya soy: “Un Ser Jubilado”.

Hasta el 13 de junio de 2013 no lo seré de forma oficial, pero a efectos prácticos, ya soy una “encantadora jubilada”.

El jueves pasado, el 23 de mayo, fue mi último día de trabajo en el Clínico.

Allí fui gratamente sorprendida con una despedida que me llenó de alegría y que hizo de aquel día aparentemente igual a otro, un día especial que recordaré siempre con el mismo cariño que recibí.

Me hicieron sentirme bien, muy bien y eso se agradece. Se agradece mucho.

 

Por definición y para “suavizar la realidad” la palabra “jubilación” viene de “júbilo” “alegría”.

Pero déjate de cuentos, no deja de ser “un antes y un después” que hay que asimilar y hacerlo tuyo con el mismo talante alegre y optimista que me caracteriza.

Lo malo es que cuando ya lo tienes asumido y cada poro tuyo desprende júbilo, alegría, te desayunas con la prensa del día en la que anuncian “autenticas maldades sobre las pensiones”.

El caso es “amargarnos el júbilo”.

 

Pero no lo van a conseguir.

Yo ya desde hace mucho tiempo me he dado cuenta que en eso de “las pensiones” había “gato encerrao”.

Yo ya presentía que esa “palabrita” guardaba la quintaesencia de lo que nos podría caer en cima.

¿Qué por que digo eso?

Pues sencillamente porque si con la gran cantidad de “palabras” que dispone la lengua española, de todas, cuando se habla de las retribuciones que cobrarán los jubilados se ha elegido “pensiones”, es porque ya sabían que los salarios serian de lo más “cutre”.

De no saberlo o de pensar que las retribuciones irían en ascenso y no en descenso, les habrían llamado “HOTELES” y no “PENSIONES”.

 

Pero que se le va a hacer… mientras la Pensión sea limpia y nunca nos falte un plato caliente… podremos seguir viviendo dignamente con la cabeza bien alta.

De momento yo ya he puesto marcha uno de mis objetivos para mantenerme fuerte y sana:

Cuando dejo a Pepe en el taller me voy de “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Camino una horita.

A lo mejor más adelante me siento tan fuerte que se amplia.

De momento con una hora voy que ardo.

La verdad es que me resulta aburrido.

En cada paso que doy, estoy esperando que se activen las “endorfinas” pero a mi todavía no se me ha activado ni una y eso que dicen que con el ejercicio se liberan.

Tal vez sea demasiado prematuro.

Yo seguiré intentándolo.

Yo cuando de verdad soy una pura endorfina es cuando me río.

Pero me parece feo reírme sola por la calle.

Esperaré a que se despierten con el ejercicio.

 

 

 

 

 

Mañana, más.

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 17 de mayo de 2013

LOS ENTRESIJOS DEL CONSEJO DE MINISTROS

17/05/13 Viernes
 
 
Como hoy es viernes habrá una vez más “Consejo de Ministros”.
Hasta eso de las 2 de la tarde no sabremos de qué se ha hablado ni que decisiones han tomado.
Hasta las 2 de la tarde tenemos tiempo de ir “templando los nervios” para soportar el próximo envite.
Siempre he tenido curiosidad por saber como se comportan en “privado” y de que manera llegan a conclusiones que más tarde nos “helarán las sangre en las venas”.
 
De todos es sabida la magnífica relación que tengo con “las personalidades”.
Una vez más ha quedado patente.
¿Por qué lo digo?, pues sencillamente porque he conseguido estar presente en el “Consejo de Ministros”.
 
Bien es verdad que antes de entrar, a parte del cacheo, a parte de retirarme el teléfono móvil para que ni se me ocurriera gravarlos o hacer foto alguna, me han hecho firmar ante el Crucifijo y ante el Ministro de Justicia Ruiz Gallardón que no haría comentario alguno mientras ellos estuvieran hablando. Mi más mínimo comentario a lo que allí se hablaba sería motivo de expulsión inmediata.
Por supuesto lo firmé.
Estuve calladita, sentada en un rincón, en una sillita de niño de guardería.
Estaba incomodísima.
Las rodillas casi me tocaban la barbilla.
Ya eso me produjo una cierta indignación ya que ellos estaban comodísimos en sus sillones.
Aun así, me callé y aguanté estoicamente durante muchas horas tan incómoda postura.
Valía la pena.
 
Como solo firmé que permanecería callada mientras ellos hablaban, paso seguidamente a contaros como transcurrió todo, con la tranquilidad de no romper el juramento.
 
Fui la primera en entrar.
El ujier me dejó en un rincón sentada en la sillita como ya os he dicho.
Antes de irse con voz amenazadora me dijo:
-         Recuerde lo que ha firmado ante Dios y ante Don Alberto.
-         Gracias, lo recordaré.
Al cabo de unos 5 ó 10 minutos entraron en tropel todos “los Varones y Mujeres del PP”.
Entraron alegres, de forma desenfadada.
En ningún momento dirigieron hacia mi mirada alguna.
Era como “si no estuviera”.
Pensé: mejor, así se comportarán de forma natural.
 
Alrededor de una gran mesa oval se fueron sentando, una vez lo hizo Rajoy en la presidencia.
 
Después de dar buena cuenta de un magnífico desayuno, Soraya Sainz de Santamaría tomó la palabra tras sentir “un leve codazo” y un gesto con “los ojos” acompañado de un movimiento ascendente de la cabeza de Rajoy.
 
Me alegré de que empezara la sesión.
Mi estómago no paraba de emitir ruidos ante la imposibilidad de comer tan apetitoso desayuno.
Ni siquiera en esos momentos en los que mi estómago no paraba de “rugir” sentí sobre mi, mirada alguna, cosa que agradecí porque aquello era horroroso.
 
Con voz cantarina Soraya dijo:
-         Buenos días a todos y a todas.
-         Empecemos ya el “Consejo de Nosotros”
A lo que pensé:
     - Se necesita ser pedante y tonta. Cállate que te echan!
 
Soraya siguió:
-         El primer Consejo que os quiero dar es que sigamos ocultando a María Dolores de Cospedal, no se le ocurra dar más explicaciones sobre “el finiquito en diferido”.
-         El segundo Consejo: Tú, González Pons, habla más lento si puedes. Que noten los ciudadanos que nos esforzamos en explicarlo todo despacito para ver si se enteran.
Desde mi rincón me hervía la sangre en las venas.
-         El tercer Consejo: Don Mariano, no se tiña  más el pelo. Le quedaba mejor el tono caobita que ese tan negro que lleva ahora.
-         El cuarto Consejo: José Manuel García Margallo, ni un comentario más sobre que nuestra política no consigue los efectos deseados. No hay que decir nunca en voz alta lo obvio.
-         Quinto Consejo: Mato, sigue con tu carita inexpresiva y la chaquetita azul. Ya lo del confeti no es noticia gracias al aluvión de noticias deplorables.
-         Sexto Consejo: Sigamos repitiendo sin ton ni son las frases de nuestro Presidente: sentido común, como Dios manda, hemos superado el rescate, etc, etc.
-         Séptimo y último consejo: un día de estos explicaré a que se debe tanta destrucción de empleo. Yo me encargaré de explicar que gracias a superar los 6 millones de parados podremos cumplir nuestras promesas electorales de  conseguir 3 millones de puestos de trabajo. Si no hay parados no se pueden cumplir las promesas!. Así al final de Legislatura dejaremos todo igual a como lo encontramos y así… vuelta a empezar.
Sin venir a cuento todos empezaron a aplaudir. Se abrazaban entre ellos. Se felicitaban.
Yo no salía de mi asombro.
Así terminó el “Consejo de Ministro”.
 
Luego para la rueda de prensa, Soraya toda nerviosa no paraba de decir:
  ¿Han llegado ya las normas de Alemania?
  ¡Rápido, traerlas que tengo que comunicar las decisiones de hoy y ya sabéis que no me gusta que espere la Prensa!
 
Dolorida por la postura me tomé un espidifén. Luego tuve que tomarme otro del dolor de cabeza que me dejó conocer los entresijos de nuestro Gobierno.
 
 
Mañana, más.
 
 
 
 
 
 


martes, 14 de mayo de 2013

UNA VEZ MAS: LA FAMILIA

14/05/13   Martes
 
 
Hemos estado en Alicante este largo fin de semana.
Ha hecho la Comunión Nacho, el hijo pequeño de mi sobrina María Eugenia (Pulgar, como la llamaba mi madre por ser la pequeña de sus nietas y como yo la sigo llamando).
 
Una vez más nos hemos reunido toda la familia.
Una vez más hemos reforzado nuestros vínculos, como si eso fuese posible.
Una vez más nos hemos encontrado todos, pero… mucho más guapos que en un día normal.
 
Nacho ha hecho su Primera Comunión.
¡Como resaltaba entre todos!
Que orgullo verlo tan guapo y tan formal leyendo durante la ceremonia.
 
Ya se que cada familiar del niño o de la niña que acompañaba a Nacho pensarán lo mismo… Eso es bueno y natural. Pero… yo solo lo miraba a el y sentía “el bullir de nuestra sangre en las venas”.
Y es que esa es “la magia de la familia”.
Para mi no hay nada más grande que la familia.
 
Lo celebramos en la Hípica.
Todo perfecto.
No faltó ni un detalle.
Siempre admiro la gran capacidad de Andrés, el padre de la criatura y de María Eugenia, Pulgar, para organizar todo tipo de fiestas en las que mayores y pequeños tenemos eso que hace de un día, un día inolvidable.
Siempre admiro su capacidad de “estar en misa y repicando”: pasan de atendernos en todo lo que pedimos a ser “un invitado más de su propia fiesta”, con una naturalidad tan grande que no se nota que “a parte de celebrarlo están trabajando para que todo salga bien”.
 
Como ya me está entrando “un poquito de hambre”, me volvería a comer todo lo que me comí.
Es como si tuviera “un gran tuper en la mente” y no me importaría abrirlo en este momento y dar buena cuenta de todo.
 
El viaje lo hicimos en tren.
Era la primera vez que lo hacíamos y nos gustó.
Alquilamos un coche y así teníamos total libertad de movimiento.
Creo que es una buena opción para viajes cortos.
Para el regreso, como teníamos que devolver el coche y éramos novatas en esas lides, llegamos bastante pronto a la estación.
Después de hacer la devolución del coche en un segundo, nos sentamos en la cafetería de la estación hasta la hora de partida.
Allí nos pasó una de las cosas “más raras y especiales de mi vida”:
A pocos metros de nuestra mesa estaba sentada una chica tomando algo.
Desde donde estábamos la veíamos de espaldas y de perfil.
La miro, la miro, la miro y… me quedo de piedra.
Mirándola le digo a Mari Carmen:
-         ¿Soy yo… o me lo parece a mi…?
-         ¡¡¡Eres tú!!! Dile algo!!!
Mari Carmen, ni corta ni perezosa se levantó.
Fingiendo que iba a por algo se fue hacia ella. Siguió y luego se volvió para mirarla de frente.
Vino a la mesa y me dijo que de cara no nos parecíamos en nada, pero de perfil éramos exactas.
Cuando digo “exactas” es “exactas”.
Fue una sensación indescriptible. ¡Me estaba viendo a mi misma en el cuerpo de otra persona!.
Me gusté…para que mentir…
Le hicimos una foto.
Tenemos la prueba de no exagerar nada de nada.
¡Que cosas!
 
 
 
 
Mañana, más.