viernes, 17 de mayo de 2013

LOS ENTRESIJOS DEL CONSEJO DE MINISTROS

17/05/13 Viernes
 
 
Como hoy es viernes habrá una vez más “Consejo de Ministros”.
Hasta eso de las 2 de la tarde no sabremos de qué se ha hablado ni que decisiones han tomado.
Hasta las 2 de la tarde tenemos tiempo de ir “templando los nervios” para soportar el próximo envite.
Siempre he tenido curiosidad por saber como se comportan en “privado” y de que manera llegan a conclusiones que más tarde nos “helarán las sangre en las venas”.
 
De todos es sabida la magnífica relación que tengo con “las personalidades”.
Una vez más ha quedado patente.
¿Por qué lo digo?, pues sencillamente porque he conseguido estar presente en el “Consejo de Ministros”.
 
Bien es verdad que antes de entrar, a parte del cacheo, a parte de retirarme el teléfono móvil para que ni se me ocurriera gravarlos o hacer foto alguna, me han hecho firmar ante el Crucifijo y ante el Ministro de Justicia Ruiz Gallardón que no haría comentario alguno mientras ellos estuvieran hablando. Mi más mínimo comentario a lo que allí se hablaba sería motivo de expulsión inmediata.
Por supuesto lo firmé.
Estuve calladita, sentada en un rincón, en una sillita de niño de guardería.
Estaba incomodísima.
Las rodillas casi me tocaban la barbilla.
Ya eso me produjo una cierta indignación ya que ellos estaban comodísimos en sus sillones.
Aun así, me callé y aguanté estoicamente durante muchas horas tan incómoda postura.
Valía la pena.
 
Como solo firmé que permanecería callada mientras ellos hablaban, paso seguidamente a contaros como transcurrió todo, con la tranquilidad de no romper el juramento.
 
Fui la primera en entrar.
El ujier me dejó en un rincón sentada en la sillita como ya os he dicho.
Antes de irse con voz amenazadora me dijo:
-         Recuerde lo que ha firmado ante Dios y ante Don Alberto.
-         Gracias, lo recordaré.
Al cabo de unos 5 ó 10 minutos entraron en tropel todos “los Varones y Mujeres del PP”.
Entraron alegres, de forma desenfadada.
En ningún momento dirigieron hacia mi mirada alguna.
Era como “si no estuviera”.
Pensé: mejor, así se comportarán de forma natural.
 
Alrededor de una gran mesa oval se fueron sentando, una vez lo hizo Rajoy en la presidencia.
 
Después de dar buena cuenta de un magnífico desayuno, Soraya Sainz de Santamaría tomó la palabra tras sentir “un leve codazo” y un gesto con “los ojos” acompañado de un movimiento ascendente de la cabeza de Rajoy.
 
Me alegré de que empezara la sesión.
Mi estómago no paraba de emitir ruidos ante la imposibilidad de comer tan apetitoso desayuno.
Ni siquiera en esos momentos en los que mi estómago no paraba de “rugir” sentí sobre mi, mirada alguna, cosa que agradecí porque aquello era horroroso.
 
Con voz cantarina Soraya dijo:
-         Buenos días a todos y a todas.
-         Empecemos ya el “Consejo de Nosotros”
A lo que pensé:
     - Se necesita ser pedante y tonta. Cállate que te echan!
 
Soraya siguió:
-         El primer Consejo que os quiero dar es que sigamos ocultando a María Dolores de Cospedal, no se le ocurra dar más explicaciones sobre “el finiquito en diferido”.
-         El segundo Consejo: Tú, González Pons, habla más lento si puedes. Que noten los ciudadanos que nos esforzamos en explicarlo todo despacito para ver si se enteran.
Desde mi rincón me hervía la sangre en las venas.
-         El tercer Consejo: Don Mariano, no se tiña  más el pelo. Le quedaba mejor el tono caobita que ese tan negro que lleva ahora.
-         El cuarto Consejo: José Manuel García Margallo, ni un comentario más sobre que nuestra política no consigue los efectos deseados. No hay que decir nunca en voz alta lo obvio.
-         Quinto Consejo: Mato, sigue con tu carita inexpresiva y la chaquetita azul. Ya lo del confeti no es noticia gracias al aluvión de noticias deplorables.
-         Sexto Consejo: Sigamos repitiendo sin ton ni son las frases de nuestro Presidente: sentido común, como Dios manda, hemos superado el rescate, etc, etc.
-         Séptimo y último consejo: un día de estos explicaré a que se debe tanta destrucción de empleo. Yo me encargaré de explicar que gracias a superar los 6 millones de parados podremos cumplir nuestras promesas electorales de  conseguir 3 millones de puestos de trabajo. Si no hay parados no se pueden cumplir las promesas!. Así al final de Legislatura dejaremos todo igual a como lo encontramos y así… vuelta a empezar.
Sin venir a cuento todos empezaron a aplaudir. Se abrazaban entre ellos. Se felicitaban.
Yo no salía de mi asombro.
Así terminó el “Consejo de Ministro”.
 
Luego para la rueda de prensa, Soraya toda nerviosa no paraba de decir:
  ¿Han llegado ya las normas de Alemania?
  ¡Rápido, traerlas que tengo que comunicar las decisiones de hoy y ya sabéis que no me gusta que espere la Prensa!
 
Dolorida por la postura me tomé un espidifén. Luego tuve que tomarme otro del dolor de cabeza que me dejó conocer los entresijos de nuestro Gobierno.
 
 
Mañana, más.
 
 
 
 
 
 


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