28/05/13 Martes
Lo que es la vida…!
Como pasa el tiempo…!
Aquí donde me veis tan formalita y tan dispuesta a la
escritura, ya soy: “Un Ser Jubilado”.
Hasta el 13 de junio de 2013 no lo seré de forma oficial,
pero a efectos prácticos, ya soy una “encantadora jubilada”.
El jueves pasado, el 23 de mayo, fue mi último día de
trabajo en el Clínico.
Allí fui gratamente sorprendida con una despedida que me
llenó de alegría y que hizo de aquel día aparentemente igual a otro, un día
especial que recordaré siempre con el mismo cariño que recibí.
Me hicieron sentirme bien, muy bien y eso se agradece. Se
agradece mucho.
Por definición y para “suavizar la realidad” la palabra
“jubilación” viene de “júbilo” “alegría”.
Pero déjate de cuentos, no deja de ser “un antes y un
después” que hay que asimilar y hacerlo tuyo con el mismo talante alegre y
optimista que me caracteriza.
Lo malo es que cuando ya lo tienes asumido y cada poro
tuyo desprende júbilo, alegría, te desayunas con la prensa del día en la que
anuncian “autenticas maldades sobre las pensiones”.
El caso es “amargarnos el júbilo”.
Pero no lo van a conseguir.
Yo ya desde hace mucho tiempo me he dado cuenta que en
eso de “las pensiones” había “gato encerrao”.
Yo ya presentía que esa “palabrita” guardaba la quintaesencia
de lo que nos podría caer en cima.
¿Qué por que digo eso?
Pues sencillamente porque si con la gran cantidad de
“palabras” que dispone la lengua española, de todas, cuando se habla de las
retribuciones que cobrarán los jubilados se ha elegido “pensiones”, es porque
ya sabían que los salarios serian de lo más “cutre”.
De no saberlo o de pensar que las retribuciones irían en
ascenso y no en descenso, les habrían llamado “HOTELES” y no “PENSIONES”.
Pero que se le va a hacer… mientras la Pensión sea limpia
y nunca nos falte un plato caliente… podremos seguir viviendo dignamente con la
cabeza bien alta.
De momento yo ya he puesto marcha uno de mis objetivos
para mantenerme fuerte y sana:
Cuando dejo a Pepe en el taller me voy de “caminante no
hay camino, se hace camino al andar”.
Camino una horita.
A lo mejor más adelante me siento tan fuerte que se
amplia.
De momento con una hora voy que ardo.
La verdad es que me resulta aburrido.
En cada paso que doy, estoy esperando que se activen las
“endorfinas” pero a mi todavía no se me ha activado ni una y eso que dicen que
con el ejercicio se liberan.
Tal vez sea demasiado prematuro.
Yo seguiré intentándolo.
Yo cuando de verdad soy una pura endorfina es cuando me
río.
Pero me parece feo reírme sola por la calle.
Esperaré a que se despierten con el ejercicio.
Mañana, más.
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