martes, 14 de mayo de 2013

UNA VEZ MAS: LA FAMILIA

14/05/13   Martes
 
 
Hemos estado en Alicante este largo fin de semana.
Ha hecho la Comunión Nacho, el hijo pequeño de mi sobrina María Eugenia (Pulgar, como la llamaba mi madre por ser la pequeña de sus nietas y como yo la sigo llamando).
 
Una vez más nos hemos reunido toda la familia.
Una vez más hemos reforzado nuestros vínculos, como si eso fuese posible.
Una vez más nos hemos encontrado todos, pero… mucho más guapos que en un día normal.
 
Nacho ha hecho su Primera Comunión.
¡Como resaltaba entre todos!
Que orgullo verlo tan guapo y tan formal leyendo durante la ceremonia.
 
Ya se que cada familiar del niño o de la niña que acompañaba a Nacho pensarán lo mismo… Eso es bueno y natural. Pero… yo solo lo miraba a el y sentía “el bullir de nuestra sangre en las venas”.
Y es que esa es “la magia de la familia”.
Para mi no hay nada más grande que la familia.
 
Lo celebramos en la Hípica.
Todo perfecto.
No faltó ni un detalle.
Siempre admiro la gran capacidad de Andrés, el padre de la criatura y de María Eugenia, Pulgar, para organizar todo tipo de fiestas en las que mayores y pequeños tenemos eso que hace de un día, un día inolvidable.
Siempre admiro su capacidad de “estar en misa y repicando”: pasan de atendernos en todo lo que pedimos a ser “un invitado más de su propia fiesta”, con una naturalidad tan grande que no se nota que “a parte de celebrarlo están trabajando para que todo salga bien”.
 
Como ya me está entrando “un poquito de hambre”, me volvería a comer todo lo que me comí.
Es como si tuviera “un gran tuper en la mente” y no me importaría abrirlo en este momento y dar buena cuenta de todo.
 
El viaje lo hicimos en tren.
Era la primera vez que lo hacíamos y nos gustó.
Alquilamos un coche y así teníamos total libertad de movimiento.
Creo que es una buena opción para viajes cortos.
Para el regreso, como teníamos que devolver el coche y éramos novatas en esas lides, llegamos bastante pronto a la estación.
Después de hacer la devolución del coche en un segundo, nos sentamos en la cafetería de la estación hasta la hora de partida.
Allí nos pasó una de las cosas “más raras y especiales de mi vida”:
A pocos metros de nuestra mesa estaba sentada una chica tomando algo.
Desde donde estábamos la veíamos de espaldas y de perfil.
La miro, la miro, la miro y… me quedo de piedra.
Mirándola le digo a Mari Carmen:
-         ¿Soy yo… o me lo parece a mi…?
-         ¡¡¡Eres tú!!! Dile algo!!!
Mari Carmen, ni corta ni perezosa se levantó.
Fingiendo que iba a por algo se fue hacia ella. Siguió y luego se volvió para mirarla de frente.
Vino a la mesa y me dijo que de cara no nos parecíamos en nada, pero de perfil éramos exactas.
Cuando digo “exactas” es “exactas”.
Fue una sensación indescriptible. ¡Me estaba viendo a mi misma en el cuerpo de otra persona!.
Me gusté…para que mentir…
Le hicimos una foto.
Tenemos la prueba de no exagerar nada de nada.
¡Que cosas!
 
 
 
 
Mañana, más.
 
 
 


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