sábado, 3 de septiembre de 2011

TODO ES POSIBLE EN DOMINGO




04/09/11    Domingo


Si, ya es domingo… pero para mí sigue siendo sábado ya que todavía no me he acostado.
Además el domingo está “calentito, calentito”, ya que hace solo media hora que ha salido del calendario, proclamándose “el protagonista” de las siguientes 24 horas.

¿Qué sentirá un Domingo al nacer?...

Durante muchos, muchos, muchísimos años fue el día más esperado de la semana.

Era el único día festivo de la semana.

Era el día que todos queríamos que llegara para hacer “muchísimas cosas”, o simplemente  “para no hacer nada”.

Era el día que uno creía que guardaba para ti las más agradables sorpresas.

Era el día en el que todo podía suceder.

Era el día en el que tenía que suceder todo lo que habías imaginado en la semana.

Era el día en el que te podías encontrar con una persona.

Era el día en el que volvías a pasar por la misma calle por si te la volvías a encontrar.

Era el día en el que podías vivir cosas nuevas con esa persona.

Era el día de la melancolía, cuando las cosas no sucedían como tú querías…

Pero el tiempo pasó ( no hace tanto) y se consiguió el maravilloso “fin de semana”, recientemente rebautizado como “finde”.

Ahora a partir de la noche del Viernes se ponen en marcha todos los mecanismos que antes solo tenían sentido en Domingo.

Ahora el día maravilloso es el Sábado porque sabes que aún te queda todo un Domingo por delante para “seguir viviendo como quieras”.

¡Que diferentes son los fines de semana dependiendo en que etapa de la vida te encuentras!.

Recuerdo mi niñez … disfrutando del Domingo por la mañana y como iba
esa placidez convirtiéndose en una “angustia” conforme pasaban las horas y era consciente que no había hecho los deberes, que no había estudiado y que lo más probable fuera que me preguntaran el lunes la lección…
El cenit de horror se desencadenaba cuando escuchabas por la radio la música y retrasmisión de los partidos de fútbol en “Carrusel Deportivo”.
Hoy en día si lo escucho, aún me lleva a aquellos terribles momentos.

Recuerdo mi adolescencia… y si … adoleces de todo. Te falta todo.
Te tienes que inventar.
Te tienes que conocer.
Te tienen que conocer.
Quieres dar y recibir.
No acabas de gustarte a ti misma y pretendes gustar a todos.
… Y el Domingo era ese día en el que tenias que enfrentarte a la vida, para hacerte una vida propia, una vida tuya.
Tenías que conocer a mucha gente.
Tenías que darte a conocer a mucha gente.
Tenías que aprender a decidir.
Tenías…
Tenías…
Lo que más me agobiaba de aquellos Domingos era que si te caía bien alguien, si salías dos días seguidos con la misma persona… “casi te tenías que casar con ella”…
Fueron “Domingos duros”.
Conocerse uno mismo sin engaños, no fue tarea fácil.

Recuerdo mi madurez… o mejor dicho, “mi madurez en muchas cosas”, ya que eso es algo que se alcanza día a día y nunca del todo… eso hace que la vida siga siendo divertida, o mejor dicho que no sea monótona.

No cambio “estos Domingos por nada”.
Ya se como son.
Podrán sorprenderme, pero ya son “los míos”.
Podrán ser totalmente diferentes los unos de los otros, pero seguirán siendo “los míos”.

Ahora tengo los Domingos por los que he luchado toda mi vida…

… Y una vez más tengo que decir… que soy feliz.



Mañana, más.



  




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