miércoles, 14 de septiembre de 2011

NUESTRA ADMIRACIÓN POR LOS NÚMEROS REDONDOS





14/09/11    Miércoles


De todos es sabido que los días transcurren mansamente en la infancia, pero a medida que nos vamos haciendo mayores, los días pasan ante nosotros de forma vertiginosa.
Parece que en ese correr desenfrenado, se le cae al día algunas horas por el camino, haciéndolos inexorablemente, cortos.

Esa expresión de: “¡ parece que fue ayer !”… cada vez tiene más vigencia.

¡ Parece que fue ayer ! :

-         Barcelona 92… y ya hace la friolera de 19 años!!!
Pero claro, como no son “20”, nadie dice “ni pío”.
¡Prepararos para el año que viene!.

Y es que a todos “nos encantan los números redondos”, para las grandes celebraciones.

No es lo mismo cumplir 19 años… que cumplir 20!.
No es lo mismo cumplir 29 años… que cumplir 30!.
No es lo mismo cumplir 39 años… que cumplir 40!.
No es lo mismo cumplir 49 años… que cumplir 50!.
No es lo mismo cumplir 59 años… que cumplir 60!
No es lo mismo cumplir 69 años… que cumplir 70!
No es lo mismo cumplir… … …
No es lo mismo cumplir… … …

… ¡Por favor…para!
… ¡Por favor… ya vale!

…¡Que si… que si tienes razón… pero cállate de una vez que me vas a dar el día…!

Y es que en cuestión de cumpleaños, salvo los 20 (teníamos prisa por hacernos mayores)… todos los demás… nos han caído como golpes bajos… como auténticas patadas en el estómago.

Pero eso también me lleva a mi parcela optimista y realista a la vez.

Para ello también me servirá esta frase hecha:  “¡Quién los pillara!”…

A estas alturas de la vida cuando uno escucha:
“¡Mañana cumplo 40 años!... ¡40 añoooooos…! (con cara descompuesta).
Uno dice:
“¡Quién los pillara!”…

A estas alturas de la vida cuando uno escucha:
“¡Mañana cumplo 50 años!... ¡50 añoooooos…! (con cara descompuesta).
Uno dice:
“¡Quién los pillara!”…

¿Y como es posible que una pueda desear tener 30, 40, 50, 60, 70, 80, 90 años?.
¿Cómo es posible que una pueda desear esa edad que en su día representó un crujido en el epicentro del alma?.

Pues muy fácil… porque en este momento desde el atalaya de la edad… tras coronar la cima y ver desde la altura el paisaje más hermoso de tu vida y de la vida… comprendes que es momento de volver al campamento base, para contarles a todos, lo que desde allí hemos visto y decirles que merece la pena seguir viviendo, sea cual sea tu edad… recordándote y recordándoles a todos que nunca volveremos a ser “tan jóvenes como hoy” y que por eso uno no puede perder el tiempo en superfluas lamentaciones.

Muchas veces pienso: Aunque solo sea “por curiosidad”… vale la pena seguir viviendo…

“Si! ...Por curiosidad!”:

¿Quién ganará las elecciones?
¿Cuándo saldremos de la crisis?
¿Cómo saldremos de la crisis?
¿Quién tuvo la culpa de la crisis?
¿Qué nuevo invento cibernético esta por llegar?.
¿Qué estudiaran nuestros hijos?
¿Con quién se casaran nuestros hijos?
¿Cuándo me harán abuela?
¿Seré bisabuela…?
¿
¿
¿

Si!, todo, todo lo quisiéramos saber y vivir…

Por eso mi optimismo y a la vez la realidad, me haga repetir a la mínima oportunidad:
Disfrutemos el momento.
No hay más cera que la que arde.
… Y si no nos gusta lo que vivimos…
Hoy es un buen día para hacerla mejor…


Como siempre me voy por “los Cerros de Úbeda” sin darme cuenta…

Retomo el control de mis pensamientos, porque lo que de verdad quería decir es que:
… Como nos gustan las celebraciones siempre que se cumplan en “números redondos”… en estos días hemos sido testigos de dos acontecimientos que al verlos y pensar en ellos, les he encontrado una cierta similitud.

Uno ha sido: Hace 30 años que el Guernica regresó a España.

El otro: Hace 10 años del atentado contra Las Torres Gemelas de Nueva York.

La similitud entre uno y el otro es que “la catástrofe aniquila los colores”.
En los dos solo hay blanco y negro.
En los dos imperan los grises.

Imagino el Nueva York de Picasso, superponiéndolo con el Guernica:
Como una inmensa nube de polvo y cenizas.
Con gentes desorientadas deambulando como zombis en medio del caos gris.
Con gentes que solo requerirían una mínima pincelada gris, precipitándose desde esas torres que han perdido sus colores.
Con camiones ennegrecidos chillando desde sus entrañas.
Con un correr frenético en medio de una gris quietud total.
Con...




Mañana, más. 


   












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