16/09/11 Viernes
… Y al final llegó la hora de la verdad…
Hoy era el gran día para el que durante tanto tiempo me venía preparando.
¡ Hoy mi querida Doctora Esperanza , en quién lógicamente había depositado todas “mis esperanzas”, me ha puesto felizmente todos los implantes que mi maxilar ha aceptado!.
… Bueno más que “aceptado”, mi maxilar ha tenido que sucumbir a su tenacidad y buen hacer, ya que “hueso, lo que se dice hueso”… quedaba muy poco, lo que representaba una gran dificultad.
¿Quién le iba a decir que mi falta de hueso se transformaría en “un hueso duro de roer”… para ella?.
La hora “H”, eran las 10 de la mañana.
A las 9,45 estaba en su consulta.
Para la ocasión, como los toreros, me he puesto “mi traje de luces”:
Pantalón negro y camiseta negra que lleva como motivo divertido: dos zapatos de gitana rojos con topos blancos.
Esa camiseta me la compré en El Rocío. Mi amado Rocío.
Para mi es como “un salvoconducto”, como “una garantía”, de que si la llevo todo irá bien.
No me he puesto “el sombrero blanco” porque “la cantada habría sido supina”. Pero tenía cabida también para “mi disfraz de buena suerte”.
He llamado.
Me han abierto la mar de sonrientes.
Me han preguntado si estaba nerviosa. He dicho que no, pues era verdad.
Me han preguntado si había desayunado. He dicho que un café.
Les ha parecido muy poco.
Me mandaban a desayunar a un bar. Como me he resistido me han ofrecido
unos bizcochitos que también he rechazado… (¡Ahora es cuando me comería todo eso y más!).
En vista que yo estaba muy en mi papel de paciente, la encargada de esos menesteres me ha pasado a un despacho en el que “tenía que firmar un consentimiento informado, en el que explicaban con todo detalle los pros y los contras de la intervención a la que me iba a someter”.
Me he negado a leerlo. No he querido pensar en nada que no fuera bueno.
Lo he firmado.
Lo único que me ha puesto nerviosa ha sido que mi tarjeta Visa “decía sin parar: NO ACEPTADA”.
Con una paciencia y amabilidad extrema y ante mi cabezonería de que no quería que empezaran hasta que solventara lo de la Visa, han empezado a introducir “pequeñas cantidades” para ver si la Visa funcionaba… pero una y otra vez aparecía en la pantalla la terrible frase: NO ACEPTADA.
“Rebajando, rebajando” la Visa ha aceptado la cantidad de 500 euros.
Me han dicho:
“Déjalo, ya lo arreglaras luego. Pasa, pasa”.
A lo que he respondido:
¡Ni soñarlo!, con eso solo tengo derecho “a un diente de ajo”!
Riéndonos, han tenido la Santa Paciencia de esperar que llamara a la Caixa y desde allí mi buena amiga me lo ha solucionado y todo ha vuelto a la calma. La Visa al fin ha sido vencida.
En una primera sala, me he acostado en el “temido sillón” y allí mi querida Doctora “me ha anestesiado a base de bien”.
Iba haciendo pruebas para ver si notaba “algo”.
Le he dicho que no, que no notaba nada, pero me ha entrado una risa tremenda, totalmente impropia para la ocasión.
Como me conoce…
Me pregunta: “A ver, de que te ríes ahora?”.
A lo que respondo: “Tengo la boca de Esther Cañadas”…
Seriecita otra vez, me pasan al quirófano.
Todos lavados, peinados… de verde…
El equipo formado por tres médicos y una enfermera.
Dos doctoras y un doctor que a su vez es marido de Esperanza.
A mi también me “engalanan” para la ocasión.
Me tapan hasta arriba con una sábana verde.
En la cabeza gorro y una talla verde puesta de tal forma que parecía Peter Pan…
Me veía para foto y me las han hecho.
Realmente me he sentido en familia.
Mi “doctorsita” ha trabajado como una jabata, arropada por todo el equipo.
Hemos hecho una parada cuando “lo más difícil” ya estaba conseguido.
Ella hacía “estiramientos” para relajarse y descansar.
Yo en “mi onda” me preguntaba, después de escuchar y sentir el taladro sin parar: “me habrán puesto cuadros… en vez de dientes…?”
Todo ha sido rápido y todo ha terminado felizmente.
Pero no me extraña.
¡Mira si es buena mi Doctora que cuando la veo trabajar estoy todo el rato… CON LA BOCA ABIERTA!.
Mañana, más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario