27/05/11 Viernes
Tengo una hora y cuarto para explicar:
¿“Que se siente, antes de la extracción de los dientes del frontispicio”?.
En primer lugar siento unas ganas tremendas de terminar.
De que todo haya pasado.
En segundo lugar quiero comprobar, con el sentido común que uno adquiere a lo largo de los años, si es verdad o no lo del “Ratoncito Pérez”.
Ya tengo una edad en la que se, que cuando suceden las cosas, es por algo.
Bien por nuestro esfuerzo, bien por el esfuerzo de los demás o porque exista “la Magia en estado puro”.
En tercer lugar quiero que conste que no he “perdido la inocencia” a pesar de los avatares de la vida y estoy ansiosa de que se produzca el milagro, o no, cuando ponga debajo de la almohada “los dientes”.
Si, “los dientes”…
Como será más de uno espero que Pérez comprenda que espero “algo”, incluso “algo más de lo que el deja habitualmente”.
También me agobia pensar que tal vez como es más de “uno”, no me tenga en cuenta y pase por alto mi almohada.
Se que el está acostumbrado a que los dientes caigan “de uno en uno”… y al no ser este el caso, no se si entro dentro de “sus obligaciones”.
Comprenderéis que esté preocupada.
Mi razonamiento tiene su lógica y eso me inquieta.
Ya se verá…!
Otra cosa que me preocupa es:
“¿Como le digo yo a mi doctora que me guarde los dientes en un papel porque quiero que el Ratoncito Pérez me deje algún regalo…?”.
En este caso cuenta en contra mi edad…
Parece poco serio…
Además estoy pensando que eso se lo tengo que decir antes de la anestesia y antes de abrir la boca desmesuradamente, ya que de lo contrario “los tirará” sin contemplaciones…
Me armaré de valor y se lo diré.
Espero que no haga ningún comentario.
Lo único que cuenta a mi favor es que como es amiga de hace muchos años, espero que se haya dado cuenta “que le puedo salir siempre por cualquier sitio”.
Si lo pienso no creo que se sorprenda.
Me explico.
Yo la llamo ya de entrada “Santa Bárbara”, porque solo me acuerdo de ella “cuando truena”, léase cuando “tengo desgracias, nunca de forma preventiva”.
Y yo me llamo ante ella “Gutiérrez Mellado”.
Creo por tanto “que una tontería más”, viniendo de mi, no le sorprenda.
Otra cosa que pienso hacer es ir en coche, en mi coche.
La explicación de esta decisión es la siguiente:
La última vez que fui para una extracción, como no quería estar pendiente de nada que no fuera “mi tranquilidad”, cogí un taxi…
¡Pero hete aquí que a la vuelta, cuando cogí otro taxi, al tener la boca aun anestesiada, “farfullaba la dirección” y el taxista no entendía nada…”
Tengo que reconocer que fue muy amable.
Que en seguida comprendió lo que me pasaba.
Insistía, sin arrancar, que me tomara mi tiempo y que ya me entendería.
Pero no fue así…
“Farfullaba y además se me caía la baba…”.
Al final optó por darme un papel y que le escribiera la dirección…
Si, fue muy amable.
Hasta me dijo que no me hablaría para que no sufriera al no poderle contestar a nada de lo que el digiera…
También y como fruto de mi edad, ya que es algo que tenemos todos muy claro… no paro de lavarme los dientes.
“Al médico hay que ir bien limpio”.
Creo, después de leer lo que he escrito, que lo tengo todo “muy claro y bastante bien controlado”.
Solo falta que todo suceda como tiene que suceder y que dentro de poco esté sentada otra vez ante el ordenador y cuente que todo ha ido bien.
Creo que por ser viernes la doctora estará “contenta” y eso me beneficia.
De todas formas rezaré antes, para que su “mano no tiemble” y le salga todo bien.
Rezaré por ella y de paso rezaré por mí.
Como he querido que mi oración sea de lo más efectiva, he querido saber cual es el patrón o patrona de los odontólogos.
Me he metido en Internet y ha resultado ser Santa Apolonia.
El martirio al que fue sometida por no querer renegar de su fe, fue ni más ni menos que: “le arrancaron uno a uno todos los dientes”.
Cuentan que después dijo estas palabras:
“Que aquellos que hagan memoria con devoción de la intensidad del dolor que sufro ahora, no sientan más los dolores de dientes”.
Me encomiendo por tanto a ella.
No creo que tenga en cuenta de forma negativa si pienso lo difícil que sería entender tales palabras…
… Seguro que “farfullaba” igual que yo…!
¡Santa Apolonia que todo vaya bien!!!!!.
Mañana, más.
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