miércoles, 11 de enero de 2012

LA DESPEDIDA

11/01/12     Miércoles


Ayer pensé que con “el apunte” que di sobre Rajoy, sería suficiente.
Nuevos acontecimientos me obligan a insistir en el tema.

Podría parecer que un asunto tan delicado como este, no debiera ser comentado en algo aparentemente accesible para todo el mundo.
Incluso podría pensarse que podría ser causa de pérdida absoluta de su confianza hacia mi persona.
Como podéis suponer sería lo último que pretendo.

¿Cómo entonces me atrevo a desvelar situaciones y conversaciones tan íntimas de nuestro Presidente?.

Sencillamente porque tengo autorización del mismísimo Rajoy.
Comprender que jamás daría una información a costa de perder su amistad y confianza. Sería impensable.

También uno piensa:
¿Cómo es posible que el Presidente me autorice hablar de esta situación tan delicada y anómala, nada menos en un blog al que todo el mundo puede tener acceso por Internet?.

La explicación también es sencilla:
El Señor Rajoy una vez ha leído mi blog, ha visto claramente que lo puedo publicar ya que "nadie me creerá".
Recuerdo perfectamente la frase que me dijo:
-“Vicky, publica, publica lo que quieras de estos días. Nadie te creerá. Pensarán que es otro escrito fruto de tu imaginación.
Yo aún me estoy riendo de tu conversación telefónica con Silvio Berlusconi, de tu amistad con Benedicto XVI y con los Reyes de España.
Escribe, escribe. Nadie puede creer que “de verdad” estoy en tu casa”.

Como tengo su plena autorización sigo narrando los hechos más recientes acaecidos en su persona estando en casa.

Ayer como trabajaba por la tarde llegué a casa a eso de las 9,30.

Cuando iba a introducir la llave en la cerradura … escucho por detrás de la puerta que dentro de casa hay una  gran algarabía.
Al principio me sobresaltó, temiendo que estuviera pasando algo desagradable a mi insigne invitado.
Presté más atención y me tranquilicé.
Lo que se escuchaba eran voces y gritos de niños. Risas de pequeños y de mayores.

Abrí la puerta y entré.

Lo que vi… tiene razón Rajoy… “nadie lo creerá”.

Estaba Mari Carmen, Pepe, Vega, Hugo, Queralt y María “haciéndoles carantoñas a un niño muy pequeño”.
Doy una mirada general al salón y veo que el Presidente sigue sentado en su sillón y a su lado, sentada en una silla, a Soraya Sáenz de Santamaría.

No me atrevo a saludar para no romper aquel momento y simplemente me quedo en el quicio de la puerta contemplando lo siguiente:

Rajoy le decía a Soraya:
-         Cuanto me alegro que no me hicieras caso y hayas venido a verme con Ivancito.
-         Está precioso. Parece de más tiempo.
-         No, no quiero saber nada de política, solo háblame de sus tomas, si come y si duerme bien. Lo demás, ni nombrarlo.

- Si, come de maravilla. Además esta muy espabilado para lo pequeño que es.

- Eso son los genes, Soraya. Tu eres muy, muy lista y ese lo tiene que haber heredado.

-         Si, la verdad es que es muy listo. Mira todo. Lo toca todo.
     Hace cosas como de más mayor.
Sin ir más lejos estando ayer con su padre empezó como a balbucear. Nos quedamos todos de piedra mirándolo porque parecía que quería “como decir algo” . Empezó como si quisiera expulsar aire, pero emitiendo sonidos. Cuando ya todos estábamos convencidos de que iba a decir “Papá”, resulta que dice: “PePe”, “PePe”, “PePe”.

-         ¿Ves Sorayita?, ha salido clavado a ti.


En el grupo de Mari Carmen y los niños, se iban pasando a Ivancito de brazos de un niño a otro.
Los niños estaban encantados con el, no paraban de reírse, viendo las caras que hacia.
Mari Carmen no paraba de decir: “¡cuidado con la cabecita, cuidado con la cabecita!” y no paraba de revolotear alrededor de los niños cuidando a Ivancito.

El colmo fue cuando oigo  decir a Pepe:
¡Abuelo!, Abuelo!

Y al Presidente decir:
¿Qué quieres Pepe?.

Por primera vez veo al Presidente levantarse del sillón, ir hacia Pepe y como Pepe se le tira a sus brazos, rodeándole la cintura (me di cuenta entonces de lo alto que es).

Pepe no paraba de decirle ¡Abuelo! Y por la cara que hacía Rajoy se que le gustaba.

¿Qué quieres Pepe?
-         la Wii (se la han traído los Reyes)
-         ¡Pues vamos a jugar a la Wii!.

Se quita el batín de raso azul marino con rayas blancas y se pone a jugar con Pepe a bolos.
-         Entre risas le decía:
-         Oye que me estás ganando…!

(y es que Pepe de verdad que juega muy bien).

-         Abuelo, ahora a las espadas!.

-         Abuelo, ahora al ping-pong!.

Cuando terminaron de jugar, se vuelve hacia Soraya y le dice:

-         Soraya, ya estoy bien!
-         Me voy contigo a Madrid.
-         Este niño y esta familia me ha puesto bueno antes de hora.
-         Trae a Ivancito que le voy a cantar una muñeira!.

En plena muñeira hago mi entrada “oficial” y  siguen los besos, los abrazos y las presentaciones.
Realmente Ivancito es monísimo.

Nos metemos a la cocina con Soraya e improvisamos una cena.

No olvidaremos nunca esa cena.
Fue como una prolongación de la Navidad.
Todos, desde el Presidente hasta Pepe, levantando nuestras copas nos deseamos un feliz año.
Nos miramos los mayores con un poco de susto por lo que se nos avecina… pero riéndonos y en un largo abrazo colectivo. comprendimos una vez más que si hay ganas, unión y un ambiente cálido propicio… ¡todo es posible!.

Todos, salvo Pepe, nos despedimos con un:
 “Adiós, Señor Presidente”.
Pepe seguía llamándolo “Abuelo”.





Mañana, más.







No hay comentarios:

Publicar un comentario