jueves, 5 de febrero de 2015

VIAJANDO EN GLOBO

05/02/15   Jueves

Cuando era pequeña, los jueves por la tarde era fiesta.

Recuerdo que esas tardes a veces paseando con mi madre, en no recuerdo que grandes almacenes de entonces, te daban un globo.

Siempre me han fascinado los globos y siempre me he considerado una gran jugadora de globo.

No supe en profundidad “cuál era el encanto del globo” hasta que vino Pepe a casa.

Todas las tardes cuando llegaba a casa de la guardería, jugábamos al globo.

El, poco a poco se hizo tan experto como yo: lo dominaba dándole con la mano y con el pie.

Fue con el cuándo supe “el encanto del globo”: su LENTITUD.
Lo veías desplazarse y te daba tiempo a decidir si el mejor golpe sería un manotazo o una patada o incluso un cabezazo.

… y es que a veces… la lentitud, el verlas venir, te permite hacer las cosas bien, como más pensadas…

Sé que no todo el mundo ve “en la lentitud” una virtud, sino todo lo contrario.

Mi hermana Aurorita es una gran admiradora de “la rapidez”.
Mari Carmen, otra.

Y mira por donde, dos personas tan cercanas e importantes para mi… tienen que lidiar a diario con “mi falta de rapidez” (no me atrevo a poner “lentitud”, tampoco es “pá tanto”).

Lo único que me consuela es pensar que no juegan al globo tan bien como Pepe y yo.

De todo ha de haber en la viña del Señor…

Bueno, si sigo “desmenuzando los términos: rapidez y lentitud”, yo creo que puedo ir más allá.

Mi problema (para mí no es ningún problema), es que a diferencia de ellas, a mí me encanta “no hacer nada”. Y cuando digo: nada, es NADA.

Y claro… en la convivencia eso puede ser “un poquito problemático”.

Ahora bien, puedo decir en mi favor que cumplo las órdenes como nadie…

Ooooohhhhhh!!!!!!, lo olvidaba:
Os dejo que tengo que hacer la comida….
Grrrr.




Mañana, más.


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