Miércoles 14/02/18
Siempre que
inicio un escrito, hay “algo” que me ronda por la cabeza.
Hoy hay tres
cosas que saltan como chispas por mi mente.
La primera
es la palabra “entornar”.
Me encanta.
Es tan sutil, tan precisa que me sorprende tanta perfección para querer decir
algo.
-
No,
no la cierres del todo. “Entorna” la ventana.
-
Solo
“entorna” la puerta para que no nos vea todo el mundo que pase, pero que corra
el aire.
-
Te
he dicho que cierres los ojos. Estás haciendo trampa, solo los “entornas”.
Si te dicen “cierra
la puerta”, es una orden y su ejecución no requiere cuidado alguno. Se cierra y
en paz.
Pero si te
dicen “entorna la puerta”, requiere pensar, ser cuidadoso, decidir qué grado de
apertura dejas. Se suma la voluntad del que da la orden y la del que lo
ejecuta.
Sencillamente
la considero “una joyita del vocabulario español”.
La segunda
es que no puedo obviar que es San Valentín.
Si, un
reclamo de la sociedad de consumo… y qué?
… pues eso!.
Que hoy es “el día de los enamorados”.
Siempre
recuerdo a mi madre, en un día como hoy, cantando:
“Hoy es el
día, de los enamorados…”
Y añado más:
mi madre a mi padre le cambiaba el nombre según le venía en gana. Concretamente
hoy cantaría:
“Hoy es el
día, del BRUCIO enamorado y lo único que importa es el amooorrrrr”, para acabar
riéndose por llamarlo así solo en un día como hoy.
Mi madre,
cuando empecé a estudiar la carrea de medicina, fuera de casa, me escribía una
carta cada día. Así me tenía al corriente de todo lo que pasaba en la familia.
Cuando terminaba la carta, siempre decía: “ya sabes que te quiere tu fiel y
leal… GRACIAN”
Gracián era
mi madre en las cartas.
Más de una
vez he pensado “que de haber sido alguien”, Gracián, sería mi seudónimo.
¡Quien
pudiera en un día como hoy, abrazarme al Brucio y a Gracián!
Por estos
sentimientos es por los que vale San Valentín. En un día como hoy, soy
consciente de a quién quiero y de a quién he querido con toda mi alma.
Tal vez por
eso me emociona escuchar a Rocío Jurado “que no daría yo, por empezar de nuevo”,
en su versión flamenca.
Si, que no
daría yo… por ese abrazo…!
La tercera
es que no puedo comprender, como siendo tan molesto, tan entorpecedor al sacar
y meter la tirilla de las pastillas, no me atrevo a tirar a la basura el
prospecto del medicamento.
Odio los
prospectos. Cada vez más grandes. Cada vez más voluminosos.
Cada vez ocupando
más y más la caja… y ya ni te cuento como te lo leas… el volumen crece y crece
porque es imposible volver a doblarlo como estaba antes y la dificultad en el
trasiego de las pastillas es tremendo.
Pero… no
puedo tirarlo…
Resumiendo:
Adoro la
palabra “entornar”.
Me gusta San
Valentín porque aunque no quieras “sabes que es el día de los enamorados”.
Odio los
prospectos.
Mañana, más.
¿Entornar vendrá de torno? A mi me ha venido a la cabeza el de las monjas de clausura, por donde me metían a mi de pequeña cuando íbamos a ver a mis tías monjas. A mi San Valentín no me dice mucho, pero, como a tu madre, me surge la canción, y después de lo que has dicho, un recuerdo grande para tus padres, mis tíos. Yo también odio los prospectos. Muuua
ResponderEliminarYo también odio los prospectos y me pasa igual me da " cosa" tirarlos y me siguen molestando cada vez que abro la caja....por qué será?? Me encantan todos esos recuerdos que compartes, qué graciosa era tu madre❤ .un beso fuerte������
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