Viernes 02/03/18
Los que me
conocen me habrán escuchado decir muchas veces, cuando el tema lo requiere, que
mi canción favorita, por “lo que dice” es: Solo le pido a Dios, cuyo autor es
León Gieco, aunque quien la hizo famosa fue Mercedes Sosa.
La he
escuchado por otros cantantes, siendo la versión de Ana Belén con Antonio
Flores de quien guardo un recuerdo especial.
Me gusta por
esa frase que se repite: “Solo le pido a Dios, que el dolor no me sea
indiferente”. Se lo he pedido siempre y se lo sigo pidiendo.
Se lo he
pedido por mi profesión de médico y puedo decir con gran orgullo que me lo
concedió.
Jamás he vivido
“un caso interesante”, “un diagnóstico brillante”, “una posible publicación”.
Jamás. Jamás.
Siempre me
ha dolido profundamente ese “diagnóstico brillante” que a su vez tanto dolor ha
provocado.
Siempre,
cada día cuando empezaba las exploraciones ecográficas me decía: “ojalá no veas
nada malo”.
Siempre he
sido feliz “diagnosticando la normalidad”. Para mí, el mejor diagnóstico era “la
rutina para otros”.
… y es que
es tan difícil con los tiempos que corren, ver tantas, tantas injusticias,
tantas desgracias a todas horas y que despierten en nosotros una milésima parte
del dolor que la noticia provoca en tantas, tantas personas…
Por eso hoy
y siempre canto: “solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente”…
Siempre que
veo esas grandes devastaciones ya sean por culpa del terrorismo, las guerras o
por accidentes atmosféricos, se aparece ante mí la imagen del Guernica.
No es casual
que el Guernica esté pintado con toda la gama de grises.
Es que la
desolación es gris.
Es que la
tragedia es gris.
El dolor en
su grado máximo está exento de colores. Da igual que sea de día o de noche. El
dolor es gris.
Las imágenes
que nos llegan después de un 11S, un terremoto, bombardeos en Siria… son “cuadros
y cuadros del Guernica”.
Ojalá que
algún día las noticias se llenen de COLORES.
Mañana, más.
Vicky, como siempre, tus escritos me transmiten sensaciones y sentimientos a veces olvidados... y realmente me encantan, porque me hacen reflexionar y entender mejor situaciones pasadas y presentes y además me muestran tu sensibilidad y enorme corazón.
ResponderEliminarEn tu relato comentabas del dolor que te producía, cuando eras médico, del "diagnóstico brillante". Tu diagnóstico con mi hija me hizo ver un cielo de múltiple colores y te aplaudí silenciosamente...gracias Vicky....
En cambio, los médicos que por desgracia conocí en la enfermedad de mi madre, no sintieron dolor ni consideración por nuestros sentimientos... un frío diagnóstico y una fría amenaza solapada que teníamos que tomar decisiones drásticas...
Otro recuerdo que me has despertado, que estaba dormido, en un rincón de mi cerebro es "Adiós le pido" que cantaba Mercedes Sosa... era mi eépoca reivindicativa y muy comunista en defensa de las libertades y en contra de las dictaduras ... la dictadura militar de argentina, la de Pinochet en Chile, la dictadura franquista y la rebelión de los claveles rojos de Portugal... que tiempos!!!
Yo iba a todos los conciertos y manifestaciones en contra de los derechos democráticos.. cantaba canciones de Mercedes Sosa ( Adiós le pido i Alfonsina y el mar), de Lluí Lllac (L'Estaca), de Kilapallum (chilenos).. la canción de "La muralla"...
En que ha quedado esto?, por una cosa u otra, no voy a las manifestaciones por nuestra pensión...ufffffff
Bueno, hasta el próximo relato....