05/10/12 Viernes
Desde que destituyeron a Ana Pastor de “Los Desayunos de
tve 1” , mi
interés por ese programa no solo ha desaparecido, sino que si caigo en la
tentación de verlo, por eso de que “somos animales de costumbres”, termino “el
desayuno” con una honda indignación y con una seguridad inequívoca de cómo nos
quieren “manipular”.
Los periodistas tertulianos que antes se caracterizaban
por un amplio y dispar pensamiento, confiriéndole a la tertulia un gran interés
ya que escuchabas la misma noticia pensada y rebatida desde distintas
ópticas, ahora aquellos en su mayoría
han desaparecido, dejando paso a una gran, grandísima mayoría de periodistas
“monocolor”.
Que predomine “el azul”, hasta cierto punto lo podría
asumir ya que siempre en la tertulia “había de todo”, de ahí su interés
informativo.
Lo indignante es que los “anteriores periodistas azules”
también eran críticos con “sus colores” llegado el caso, mientras que ahora
parecen todos “cortados por un mismo patrón”, no habiendo cabida a la crítica
sino que simplemente lanzan el mismo discurso “aprendido” sin un atisbo de
contradicción a lo que dice “el gobierno”.
Ana Pastor se caracterizaba por “arrinconar contra las
cuerda”, a base de preguntas que por cierto todos le hubiéramos hecho al invitado
de turno, independientemente del “color que arbolara”.
Después de ese “cuerpo a cuerpo” y tras pasar por el
alambique de tus propias opiniones, adquirías una idea bastante real del pie
que calzaba el invitado, independientemente también “del color de su zapato”.
Hoy ha sido diferente.
Hoy el invitado era Sebastian Mora, coordinador general
de Cáritas.
Recomendaría a todos a escuchar sus declaraciones.
Recomendaría mediante “televisión a la carta” que
conociéramos el contenido de esta entrevista.
Ha expuesto sin ningún atisbo educador, lastimero,
proselitista ni oportunista, la realidad silenciosa de miles y miles de familia
que han llegado a la pobreza.
Hay que verlo.
Hay que oírlo.
Yo he notado “un zarandeo” tremendo que aún me perturba.
Pero lo que más me inquieta es que esa realidad no
importe a los que tienen el poder y obligación de repararlo.
Lo que más me inquieta es que los del poder solo se
“escandalizan de la mala imagen que da una foto de un español buscando algo en
las basuras”.
Lo que más me inquieta es que esta entrevista no les
mueve lo más mínimo a los que les tendría que importar.
¡Eso!, sigamos “dándole de comer a los bancos” mientras “uno
de cada cuatro niños españoles” está en la pobreza y pasa hambre…
¡Eso!, sigamos igual!
¿Por qué cambiar?
Si resulta que “los otros tres niños”… ¡Son nuestros
hijos!
Mañana, más.
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