26/10/12 Viernes
Yo he tenido un sueño…
Me llamaba Martin Luther King.
Tenía la piel negra y blanca a la vez.
Desde unas escaleras me puse a hablar y hablar y hablar.
Nadie me escuchaba.
Decía cosas tan sabidas que a nadie le interesaban.
Decía cosas tan evidentes que nadie prestaba atención a
mi discurso.
Hablar de igualdad.
Hablar de libertad.
Hablar de justicia.
Hablar de principios… ya a nadie le interesaba…
Comprendí que era un discurso aburrido por sabido.
Comprendí que era un discurso que si lo escuchas una vez
más lo único que producía era “mala sangre”.
Comprendí que nadie quiere volver a escuchar nada que
represente “un revulsivo” en la vida que llevamos.
Lo comprendí tan bien que tuve que despertarme y esperar
a dormirme otra vez con la esperanza de tener “un sueño más divertido”.
Yo he tenido un sueño…
Me llamaba Martin Luther King.
Tenía la piel negra y blanca a la vez.
Desde unas escaleras me puse a hablar y hablar y hablar.
Todos me escuchaban.
Inicié el discurso con esta frase:
-
¿Quieren ustedes saber de que material está hecha las caja negra de los
aviones?
-
Repetí varias veces la pregunta para que fuera escuchada por todo el que
pasaba por la plaza.
-
La gente se fue parando y arremolinando a mí alrededor.
-
Cuando comprendí que había dado con un tema de gran interés me dispuse a
hablar:
-
Me imagino que querrán conocer el material empleado en la caja negra de los
aviones.
-
Todos nos hemos fascinado una y otra vez al comprobar como ante una
catástrofe terrible, lo único que queda intacto es “la caja negra”.
-
Todos nos hemos preguntado una y otra vez por que no se emplea ese material
para construir los aviones, los barcos, los coches, las casas, los…
-
Todos ante la evidencia, echamos de menos “ese material” que haría
indestructible cualquier aparato con el que conviviéramos, consiguiendo por
tanto una “seguridad” no conocida todavía en nuestras frágiles vidas.
-
Podríamos incluso hacernos vestidos!
-
Podríamos soñar con “la inmortalidad”!!!
Cuando me disponía a concretar
“la fórmula de la caja negra”.
Cuando inicié el discurso
científico sobre cada uno de los pasos que hay que dar hasta llegar a la
fórmula…
La gente se dispersó.
Uno de los que estaba en primera
fila se puso a gritar:
-
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
-
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
-
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
-
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
Todos los asistentes se pusieron
a gritar:
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
Uno de la última fila se puso a
gritar:
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
Ya solo se escuchaba un clamor
cada vez más lejano diciendo:
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
¡¡¡¡ Queremos
la caja negra!!!
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
¡¡¡¡ Queremos la caja negra!!!
¡¡¡¡No nos moverán!!!!
Luego supe por los periódicos que
habían asaltado El Congreso.
Mañana, más.
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