15/04/13 Lunes
Aún, sintiendo los efectos mágicos del Sol sobre mi ser.
Si, sobre mi ser.
No me he equivocado.
Digo ser, no piel.
Y es que el Sol es tan necesario en mi vida…
Siempre digo y siempre diré, aunque me digan pesada:
-
Yo no podría vivir en esos países en los que siempre llueve, o está nublado
y que nunca sale el Sol.
-
Me robarían la Alegría.
Desde noviembre a marzo “tolero” el otoño y el invierno
porque se que es el “tributo” para llegar a la primavera y al verano.
Pero mi vida, mi autentica vida, empieza con “el buen
tiempo”.
Me encanta el Sol.
Me encantan los días largos.
Me gusta el calor.
De todo lo dicho se deduce que estoy “en ese momento”
perfecto para mí:
-
Esto acaba de empezar y vislumbro días maravillosos por vivir.
-
Haremos todo lo posible para que así sea (amen).
Doy una media cambiada y… cambio de tercio.
Espero que con los problemas de cobro que existen en la
farmacias no le quiten a las pastillas que tomo “la película” protectora.
Si lo hacen me hunden.
Ya estoy
acostumbrada a ellas y sería un auténtico fastidio.
Sobre todo ahora que “estoy con el ciclo de Woody Allen”.
La pastilla de la noche tiene el magnífico poder de
disolverse de forma prodigiosa.
Sin ir más lejos ayer vi: Match Poin
Hoy según el prospecto toca: Vicky, Cristina, Barcelona.
Me sientan de maravilla y además puedes volver a repasar
películas que aunque vistas, no tienen desperdicio.
Tengo con una de sus películas una anécdota: casi me
muero de risa. Y cuando digo “me muero” es “me muero”.
La película en cuestión es: Coge el dinero y corre.
Toda ella no tiene desperdicio pero fue en la escena en
la que está preso, haciendo trabajos forzados en una cuneta a base de pico y
pala, al lado de un negro enorme, fornido y vigoroso.
El negro para hacer más llevadero el trabajo se pone a
cantar “con voz de espiritual negro”: Voy a ver a mi chica. Voy a Misisipi.
Cuando Woody Allen se pone a cantar imitándolo…
Por poco me muero de risa!
Me pasó como a los niños pequeños que se “encanan”
llorando, pero a mí en risa.
Tuvieron que quitar la película y además la tengo
prohibida.
La verdad es que no me importaría verla… pero claro,
prefiero “susto” a “muerte”.
Todo se andará.
La semana pasada tocó: Lo que el viento se llevó y si lo
llego a saber me acuesto antes. Ya que al ser tan larga me quedé sin ver el
final.
Y es que la película empieza cuando empieza, no recién
dormida.
Pero aún así, vale la pena.
Como tengo que hacerle a Pepe la comida, me despido ya de
todos vosotros, con el mismo cariño de siempre.
Como se que mi hermana Carmela me lee y “no soporta no
saber la comida que haces” os indico el menú:
-
De primero, una especie de potajito con verduras, arroz y garbanzos.
-
De segundo, pechugas rebozadas.
-
De postre, un plátano.
-
Agua y “no” vino.
Mañana, más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario