viernes, 4 de octubre de 2013

RECUERDOS DE UN TERREMOTO

04/10/13  Viernes. San Francisco

Felicidades antes de nada a todos los Pacos.

De forma muy especial a “mis Pacos”. En ellos incluyo al Papa Francisco.

Que paséis un feliz día.

Casualmente hoy es también el día Internacional de la Sonrisa.

Feliz día sonriendo.

Aunque yo soy más de la risa y a ser posible de la carcajada.

Pero así se empieza.

La sonrisa no deja de ser la antesala de la risa y esta de la carcajada.

Os deseo por tanto un día que empiece “sonriendo” y que finalice “a mandíbula batiente”.

Una vez dicho esto, paso a comentar una de las últimas noticias del día.

Hoy mi mente se queda anclada en los múltiples terremotos que asolan a nuestras costas mediterráneas.

Tengo que contaros a los que aún no lo sabéis que yo viví en primera persona el terremoto de Sevilla.

Corría el año 1969. Mes de febrero. Yo estaba en Sevilla. Estaba en la Residencia de estudiantes.

A eso de las tres de la madrugada, todos dormíamos.  La habitación empezó a tambalearse.

Me desperté con un fuerte golpe en la cabeza: el libro de Anatomía que estaba en la estantería se precipitó sobre mi cabeza.

Me levanté en seguida pero me caía porque el suelo se movía como los de esas casetas de feria.

Todas las compañeras se pusieron a gritar y se fueron a la calle en bata y camisón.

A mi bajar así no me pareció correcto y me vestí.

Recuerdo que me puse una camisa de rayas azules que por aquel entonces era “la camisa más bonita del mundo”.

Me aseé. Me peiné y tranquilamente bajé también a la calle.

Recuerdo que hice todo aquello porque sabía que estaba viviendo “algo especial, diferente” y tenía que estar a la “altura de la historia”.

Siempre he sido muy novelera y en “mi novela no entraba ni el descontrol ni el miedo”.

Cuando bajé a calle… jamás podré olvidar esa imagen:

La calle estaba llena, pero llena de gente. Era casi difícil abrirte paso.

La inmensa mayoría iba en pijama, camisón y bata.

Todo el mundo era amigo.

Todos hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida.

Cada uno de nosotros narraba como habíamos vivido el terremoto.

Nadie sabía si lo correcto era estar allí o si tendríamos que ir a algún sitio determinado. Todos temíamos otra réplica que no se produjo.

Ante tal desconcierto yo opté por “pasear por  el barrio”. Al que conozca Sevilla diré que estaba en el Barrio de los Remedios.

Lo que más me impactó a parte de esa “multitud amiga”, fue ver cómo la gente buscaba desesperadamente a sacerdotes y como la calle se transformó en un gran confesionario. Había colas para confesarse.

… Y no recuerdo más.

Luego todo se fue normalizando y el día dejó de ser especial dejándose engullir por la rutina.

No sé a día de hoy cómo reaccionaría.

No es lo mismo estar sola que tener una familia.

Lo que sí que tengo claro es que me pondría la camiseta negra que compré en Sevilla que lleva unos  zapatos de gitana rojos con topos blancos. Es mi camiseta favorita  y la ocasión lo merecería.

Veo que no he cambiado mucho… sigue mi espíritu novelero intacto.

Bueno… retomo la noticia que me ha hecho evocar vivencias pasadas.

… Las gentes de Vinaroz, Peñíscola y demás, están en un sin vivir por la multitud de temblores que se producen.

Todos temen que los terremotos vayan a más.

Las autoridades han dado instrucciones por si se produce lo peor.

Todos piden explicaciones a los técnicos sobre las inyecciones de gas que se han producido en la Planta Castor.

Lógicamente dicen que todo estaba perfectamente estudiado y que nadie podía sospechar una reacción así.

Creen que la causa es un movimiento de la falla de Amposta.

¡Y digo yo! :

 ¡Cómo es posible, sabiendo los geólogos como saben que los movimientos de las fallas pueden desencadenar un terremoto, se les ocurre hacer eso tan cerca de “las fallas de Valencia y Alicante!”!
 ¡Y menos mal que estamos en el mes de octubre!
¡Esto pasa en marzo, por San José, o en junio, por San Juan y…No lo contamos!!!!!!





Mañana, más.

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