Martes 25/11/14
Cuestiones de salud me han tenido aparcada en el dique seco
de la escritura.
Quien me iba a decir que a mi edad, algo ya vetusta, iba a
tener una apendicitis a lo “bestia”: gangrenada, perforada y con su maravillosa
peritonitis, para no privarme de nada.
Como veis ya estoy bien. Poco inspirada todavía. Pero con
ganas de volver a la normalidad y esto de escribir para mi es “sinónimo de
bienestar” y aunque no me apetezca mucho creo que me tengo que esforzar para
alcanzar “el equilibrio”.
Después de la experiencia, hago mío el título de la novela de
Carmen Martín Gaite: “Lo raro es vivir”.
Y es que todo en un segundo puede cambiar y sin darte cuenta
te encuentras metida en un submundo en el que el principal sentimiento es “el
agradecimiento” por acompañarte, por animarte, por visitarte, por no dejarme ni
un segundo sola.
Ese es el único “sentimiento humano que he sentido”.
Lo demás ha sido “un desdoblamiento”, un “ser testigo de lo
que me está pasando, pero como si no tuviera mucho que ver conmigo”.
Ha sido como una espera, hasta sentirme capaz de “fusionarme
por completo y ser yo, otra vez”.
Cuando estás en ese “submundo”, es como si te desconectaran
del mundo real:
Ya no hay periódicos, noticias, televisión, conversaciones…
Solo hay una persona en una cama, que decían que era yo, a la
que le introducían sin parar “cosas por vena” y que lo único que importaba era
si tenías fiebre, dolor y si las más
elementales funciones vitales las desempeñabas correctamente.
Gracias a la Familia y amigos, una se sigue sintiendo”persona”
y te avivan las ganas de volver “a ser uno más de ellos”.
Gracias! Gracias a todos!
Se perfectamente que si no fuera por vosotros, no estaría aquí.
Mañana, más.
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