29/09/14 Lunes
Paco, acabo de comerme un yogur que estaba reservado para
ti, solo para ti.
Un yogur que cada mañana te llevaba tu hermana Mari Carmen
porque sabía que te gustaba.
Ese yogur aparentemente tan simple, tan sin importancia, me
ha unido a ti de una forma tal que me resulta difícil de explicar.
Me lo he comido a conciencia, con respeto, sabiendo lo que hacía,
despacito, muy despacio, haciendo mía esa sensación de frescor al tragar que
estaba reservada para ti.
Hasta ahora no había llorado.
Sé que he comulgado contigo.
Ahora sé como nunca, como el afecto, el cariño, se puede
demostrar, despertar, sentir, por cualquier cosa.
No precisa de grandes acontecimientos, solo de uno: quererte.
Mañana, más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario