22/09/14 Lunes
Generalmente cuando escucho una palabra que no entiendo,
recurro al diccionario y así incorporo a mi vocabulario, o a mi vida, algo que
hasta entonces desconocía en profundidad.
Lo malo es que a veces lo que escuchas te parece tan obvio
que puedes meter la pata de la manera más tonta.
Sin ir más lejos el otro día quedé a comer con unas amigas
que de vez en cuando nos reunimos para ponernos al día y “echar unas risas”.
La verdad es que me extrañó un poco lo que me propusieron, ya
que generalmente la cuenta la pagamos de forma rotatoria y me constaba que a mí
no me tocaba.
Pero lo interpreté como “una broma más del grupo” y no hice
ningún comentario.
El caso es que muy en contra de mi manera de vestir, e
incluso de ser, me presenté en el restaurante con una camiseta de Desigual, sin
ponerme nada debajo como tenía costumbre.
Llegué sonriente y natural, a pesar de sentirme incómoda.
Cuando ya estábamos todas reunidas, me quedé de piedra pues
solo yo había hecho caso de lo que dijeron.
También es verdad que al verlas pensé:
-
Bueno,
paso vergüenza, pero yo no pago.
Hablamos de vacaciones, de trabajo, de hijos, de nietos, de
política. Nos reímos. Casi lloramos. Arreglamos el mundo como siempre y cuando
fue la hora de pagar, la que me había llamado dijo:
-
Contando
la propina, salimos a 24 euros.
Yo en condiciones normales, me callo y pago.
Pero cuando ya iba a pagar, me entró una indignación y dije:
-
Yo
no pago!
Todas me miraron con cara de extrañeza y una me dijo:
-
No
te preocupes, si no llevas dinero, yo te lo pago y me lo das el próximo día.
-
Insistí:
Yo no pago!.
La extrañeza pasó a una pregunta colectiva:
-
¿Y
por que no vas a pagar?
-
Porque
“Menganita” me dijo que la comida “la pagaríamos a escote” y yo soy la única
que contra mis principios llevo un escote de no te menees!!!!
Cuando todas por poco se mueren de risa… me entero entre “hipios”
y frases entrecortadas que “Pagar a escote” es dividir la cuenta entre todos
los comensales que hemos participado…
Aun me entró más rabia!!!
Ya estoy harta de tanto cambio en mala sombra.
Ahora resulta que pagar la cuenta entre todos, cosa que se ha
hecho toda la vida, se llama: “pagar a
escote”.
Entre risas yo me subía la camiseta todo lo que podía.
Ellas se reían aún más, comentando lo raro que era verme con
semejante escote.
No querían cobrarme pero mi orgullo herido no podía consentirlo.
Al final cedí.
Y muy al final, en las despedidas, me empezó a hacerme a mi “algo
de gracia”.
Ahora ya sé que en todas las comidas venideras a la hora de
pagar, me mirarán y nos troncharemos de risa.
Otra anécdota más.
Lo cuento como “aviso a navegadores”…
Bueno os dejo que está pitando el LAVAVAJILLAS y eso quiere
decir que ya tengo hecha la comida para hoy:
-
Albóndigas
a la jardinera.
-
Compota
de manzana.
Mañana, más.
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