martes, 9 de septiembre de 2014

¿COMO UN ANIMAL?, NO, COMO UN HUMANO

09/09/14    Martes

Nunca me había pasado.

Me habían pasado cosas que ahora las califico como “similares”, pero lo de ahora, nunca.

Yo creo que ha debido de ser por “un exceso de emociones” y por una falta de mecanismos rápidos de defensa por lo que me he visto así.

El caso es que el otro día me escucho decir:
-         Estoy pelechando.

Era tal la “sensación de estar pelechando” que tuve que buscar esa palabra en el diccionario, con el fin de ver si era posible humanamente sentir así o simplemente estaba incorporando a mi vida algo reservado solo a los animales.

El diccionario dice así:
Pelechar: echar un animal pelo o pluma (mi perro está pelechando y deja pelos por todos lados).
Pelechar: prosperar, mejorar una persona su salud o su situación económica  (pelechó cuando puso su propio negocio)

Eso me reconfortó, seguía sintiendo algo “raro”, pero humano.

Según eso, el resultado final es bueno, pero mientras “pelechas” lo pasas muy mal.

Hasta ahora esa sensación “similar”, se traducía en decir un día:

-          ¡Ya no puedo Más!

-         ¡Estoy harta!

-          ¡Voy a salir corriendo y gritando como las locas!

-         Venía a ser como “interpretar aquella canción de Martirio”… y ya está!.

-         Todo volvía a la normalidad y al equilibrio… ¡hasta la próxima!

-         “La próxima” tardaba en manifestarse de 6 a 9 meses.

-         Te quejabas “muchísimo”, dormías más de lo habitual y vuelta a empezar tan contenta.

Pero esta vez no ha sido así.

Esta vez me ha costado mucho, mucho, volver a la normalidad “completa”.

Y digo “completa”, porque aparentemente hacía una vida normal, pero yo sabía que “no acababa de ponerme bien del todo”.

Tenía “sensación de estar pelechando” y efectivamente, eso es lo que hacía.

También tengo que decir que no sabía si me iba a poner “bien del todo”. Pensaba que tal vez tendría que acarrear “eso” toda la vida y estaba dispuesta a asumirlo.

Pero, oh! Maravilla, se acabó el pelechar.

Puedo por tanto “dar como buena la definición humana que da la RALE”.

El resultado es “una mejora en todo”. Lo que omite es que es un proceso largo y un poquito desesperante.

Si cuento esto es porque tal vez alguien se sienta identificada conmigo y no sepa que las personas, a veces, pelechamos.

Si,  pelechamos. Pero es un proceso que tiene principio y fin.

Como siempre, lo importante en esta vida es saber lo que pasa y luego  luchar para superarlo.

AY, que a gusto estoy sin pelechar!!!





Mañana, más.


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