viernes, 26 de septiembre de 2014

OJALA NO ENCUENTRES EL CAMINO!

26/09/14    Viernes

No creo que sea “mala”. Es “su naturaleza”.

Tampoco creo que sea “fea”. Es que no nos atrevemos a mirarla a la cara.

No he visto en ella ropas extravagantes ni aperos de labranza.

La veo, la presiento.

No dejo de mirarla:
Con el único propósito de tenerla entretenida.
Con el único propósito de tenerla controlada.
Con el único propósito de tenerla vigilada.
Con el único propósito de tenerla sometida.

Sé que es más fuerte que yo.

Sé que está esperando mi más mínimo descuido para llevarse su alma.

Hace tiempo que la tenemos dormida en la mejor habitación de la casa.

Tanto tiempo que hoy al pasar por su lado de puntillas, me ha mirado a los ojos como queriendo decir que se acaba su letargo.

He cerrado la puerta con llave. Nunca lo había hecho.

He escondido la llave, aun sabiendo que no hay puerta ni llave que la contenga.

Le he cantado una nana.

La he escuchado moverse.

He buscado la llave.

He abierto la puerta.

¡Lo sabía! Ya estaba levantada.

Me he quedado delante de la puerta para evitar que saliera.

Le he pedido que me escuche.

Se ha sentado y con su mano me ha invitado a sentarme a su lado.

Nunca lo había hecho, tal vez porque hasta ahora no me había atrevido.

No, no es fea. Solo fría, muy fría.

No habla, solo escucha.

-         Solo quiero pedirte una cosa:
-         Si te lo llevas, llévatelo entero.
-         Que no pierda en el camino su entereza, su dignidad, su hombría.

Ha salido lenta y majestuosamente.

Ojala no encuentre el camino!

Se ha vuelto, me ha mirado y me parece haber escuchado en un susurro decir:
-         Adiós, Victoria.
-         Adiós, Muerte.





Mañana, más.






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