07/04/16 jueves
Antes cuando
tenías una duda sobre algún tema o sobre alguna palabra que te venía a la
cabeza, tenías que consultar el diccionario, la enciclopedia y si con eso no
tenías suficiente tenías que recurrir a las bibliotecas.
Hoy en día
todo eso es ya historia.
Sin ir más
lejos, hoy, en mis soledades matinales, me ha venido a la cabeza la frase “cortar
el nudo gordiano” y de ahí me he preguntado: ¿y que es el nudo gordiano?.
Seguramente
lo habría buscado en el diccionario o por el contrario lo habría dejado correr
por la pereza que me daría tener que
buscar el diccionario entre tantos libros y luego, vaya usted a saber, si allí estaban todas las explicaciones que
buscaba.
Pero como he
dicho, todo eso es ya historia.
Como tenía
el móvil en la mano simplemente he ido a internet, he escrito “nudo gordiano” y
ante mí se ha abierto un extenso abanico de explicaciones que han colmado por
completo, en un segundo, mi “afán de saber”.
En un
segundo he aprendido lo siguiente:
“Gordio era
un labrador de Frigia que tenía por toda riqueza su carreta y sus bueyes.
Cuando los
frigios quisieron un rey, consultaron al oráculo y este les respondió que se
escogieran al primer hombre que vieran subido en un carro.
Aquel hombre fue Gordio.
Proclamado
rey de Frigia y en señal de agradecimiento, ofreció al templo de Zeus su carro
y ató la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en su interior.
Según
cuenta la leyenda el nudo era tan complicado que nadie lo podía soltar.
Cuando
Alejandro Magno se apoderó de Frigia, supo que una antigua tradición prometía el
imperio universal al que desatara aquel nudo.
La leyenda
popular cuenta que al no poder desatarlo, cortó el nudo con su espada.
El término “nudo
gordiano” ha permanecido en el lenguaje para dar nombre a una “dificultad que
no se puede resolver, a un obstáculo difícil de salvar”.
“Cortar el
nudo gordiano” significa “resolver tajantemente y sin contemplaciones un
problema”.
No sé si os
importa mucho, poco o nada toda esta
perorata que para mí ha sido providencial, ya que ahora se con exactitud lo que
significa y el origen del concepto.
Tal vez os
preguntareis “…y a santo de que le ha venido eso a la cabeza y qué importancia
tiene el conocer ahora su verdadero significado”.
Pues ahora
os lo explico:
Esta tarde
tengo que dar una conferencia en la Universidad de Cambridge.
El avión me
espera en la puerta.
Tras pasar
por Panamá “para arreglar unos papeles” volamos hacia Inglaterra donde la reina
Isabel II me espera en el palacio de Buckingham para tomar el té. Después
Carlos y Camila me acercan en carroza a la Universidad donde seré nombrada “Doctora
Honoris Causa por la universidad de Cambridge”.
Mi discurso
de investidura, considerando que estamos en primavera que soy española nacida
en Alicante, donde el sol y la playa son emblemáticos y que tan poco tiempo
queda para disfrutar de ellos, versa sobre “Nutrición. Dieta mediterránea”.
En mi
exposición pretendo desmontar de una vez por todas “los dogmas sobre la dieta”.
Se acabó el
falso concepto: “para perder peso hay que hacer cinco comidas”.
Tras años de
estudio he comprobado que para adelgazar hay que hacer una o ninguna comida al día.
Cuando inicié
el estudio, no quise emplear animales ni someter a personas a un posible
riesgo. Decidí hacer el estudio en mi propia persona.
Cuando comía
cinco veces al día, muchas veces sin ganas, preferentemente los jueves que “tocaba
paella”, observé que durante un cierto tiempo mantenía el peso de origen, pero
en ningún caso llegué a perder un solo gramo.
Cuando la
dieta la realizaba un largo periodo de tiempo, siempre a rajatabla, el peso
poco a poco iba en aumento hasta llegar a conseguir un auténtico sobrepeso. Las
alarmas saltaban cuando ante algún evento importante me veía obligada a comprar
alguna prenda en la sección “tallas mastuerzas”, ya que las de “fondo de
armario”, no me venían.
Quiero por
tanto dejar claro que es falso el concepto de “las cinco comidas”.
Demostraré, también
en estudio hecho en mi persona que lo único que de verdad hace perder peso es
hacer “una o ninguna comida al día”.
Como este
hecho produce en el sujeto un cierto abatimiento y una gran desgana a seguir
viviendo sin ningún tipo de alegrías que llevarse a la boca, procedí al estudio
de otros caminos que nos llevaran al mismo fin: “la pérdida de peso”.
Es en esta
segunda fase donde tiene que ver lo expuesto anteriormente sobre “el nudo
gordiano”.
En mi
estudio lo importante es hacerles a las personas con sobrepeso, familiarmente llamadas
gordas, “un nudo gordiano” que se
extienda desde el esófago hasta el píloro, siendo por tanto imposible que los
nutrientes pasen al torrente (5) sanguíneo y ocasionar el acumulo indeseado de
las grasas.
Gracias a
internet mi discurso será un éxito pues emplearé con corrección todos los
términos.
Resumiendo:
para adelgazar solo lo conseguiremos si hacemos una o ninguna comida al día y
en los casos extremos cortaremos el nudo gordiano que como demuestro reside en
el aparato digestivo.
Oigo ya los
motores. Subiré al avión. A la vuelta os contaré como ha sido recibido mi gran
descubrimiento.
Mañana, más.
Despiporrante!!! Y encima tienes razón.... Recuerdos a Camilla que debe ser la más interesante de toda esa camarilla!
ResponderEliminarMe he quedado sin palabras: el mudo gordiano
ResponderEliminarMe he quedado sin palabras: el mudo gordiano
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