03/12/10 Viernes
Mientras se va haciendo una crema de calabaza, mi mente pide pista y no tengo más remedio que dársela.
Parece intranscendente el comentario de “la crema de calabaza” y no es así.
La calabaza me la ha regalado mi amigo J.M.Jiménez de su huerto, como viene haciendo cada año.
Nos conocemos de “toda la vida profesional”.
En Maternidad, yo soy “la madre” de la Ecografía y él “el padre”.
Año tras año, me da calabazas.
Y año tras año le digo:
“Que tranquila puede vivir tu mujer!”.
Y nos reímos.
La receta es de mi hermana Carmela. Sale buenísima.
Lo que más me gusta es “el toque final”: … ya servida, se pondrá cada comensal “una queneille de caviar” que viene a ser “una cucharadita de caviar”, pero claro no suena tan “glamuroso” y no es lo mismo.
De todas formas, para romper ese encanto que yo secretamente admiro, le digo con voz un poquito basta:
Yo me pondré “un palpisote de caviar”.
Como es su obligación me mira con desden… y luego nos reímos.
Como se ve, sea cual sea el camino, lo importante es acabar “riendo”.
Y es que no hay nada mejor que reírse.
Recuerdo que cuando hacia guardias en partos con Ana Pericot, solíamos tener guardias “de no parar”. Cuando ya no podía más le decía:
¡ Vamos a reírnos!!!
Y ella me decía :
¿De que, con la guardia que tenemos?.
Y solo de pensar que no teníamos ningún motivo para reírnos… nos moríamos de risa.
Asi ya teníamos “cuerda para rato”.
Nos REIMOS…?
Mañana, más.
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