21/02/11 Lunes
El otro día, el miércoles, cuando escribí “Papel Mojado”, decía que es una pena que la justicia sea tan rápida, únicamente cuando la aplica “al ciudadano de a pie”.
Cuando el que incumple la ley es “el poder” o personas que tienen un cargo o connotaciones políticas, el tiempo en dictar sentencia se dilata de forma alarmante.
¿ Por qué insisto en el tema? . Porque de forma inconsciente estos días,
a raíz de hechos recientes, esa idea no me la he podido quitar de la cabeza.
En “papel mojado” hago solo una especie de reflexión.
Hoy quiero poner dos ejemplos recientes que nos indican que desgraciadamente esto es así.
Primer ejemplo:
El mes que viene Valencia volverá a disfrutar de sus fallas.
No hay evento que se precie en la Comunidad valenciana que no vaya acompañado de un despliegue pirotécnico.
Escucho en las noticias del Telediario como un empresario se queja como el Ayuntamiento de uno de esos pueblos valencianos no paga desde hace dos años una deuda millonaria que de no cobrar, se vería obligado a despedir parte de los trabajadores de su empresa pirotécnica.
Si el “ciudadano de a pié”, no paga una multa, le embargan su cuenta de un plumazo.
Segundo ejemplo:
El día 2 de enero de 2011 entra en vigencia la Ley Antitabaco, en los términos que todos conocemos.
El Asador de Marbella cuyo propietario es José Eugenio Arias Camisón, se declara insumiso.
El 10 de febrero de 2011, 40 días después, la Junta de Andalucía notifica el cierre provisional del Asador y una sanción de 145.000 Euros por “Enaltecimiento del tabaquismo”.
El 9 de diciembre de 2010 la audiencia absuelve a Arnaldo Otegui
de “Enaltecimiento del terrorismo”, considerando su discurso meramente político.
El famoso Mitin de Anoeta se celebró en San Sebastián el 14 de noviembre de 2004. Han pasado 6 años en emitir la sentencia absolutoria.
En aquel mitin a pesar de que se proyectaron imágenes de etarras fallecidos, se repartieran boletines internos de la banda y se corearan vivas a ETA, el tribunal tiene “serias dudas” de que Otegui participara en “el diseño” del acto, por lo que lo absuelve.
El discurso de Arnaldo Otegui comenzaba asi:
“Esto es un acto ilegal, de una formación ilegal y con un portavoz ilegal”.
Han tardado más de 6 años y a pesar de las múltiples evidencias de enaltecimiento al terrorismo, ante la mínima duda, lo declaran “inocente”.
En fin, no me meto en encaje de bolillos…
No me meto en grandes profundidades…
No me meto en lo justo o lo injusto…
Solo digo que NO HAY UNA SOLA VARA DE MEDIR
Mañana, más.
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