21/05/12 Lunes
Vuelven los días desapacibles, lluviosos, con un
fresquito incómodo, casi invernal que no nos cansamos de criticar ya que no nos
gusta nada.
Yo no se por que motivo, nos resistimos a reconocer que “el tiempo más inestable del mundo llega con la Primavera”.
Yo no se por que, a pesar de la evidencia que constatamos año tras año cuando llega la “ansiada Primavera”, no asumimos de una vez por todas que “la Primavera es así”.
Se nos olvida año tras año que las fallas de Valencia van
a estar “pasadas por agua”.
Se nos olvida año tras año que al llegar la Semana Santa, más de una cofradía no podrá sacar “sus pasos” por culpa de las “inclemencias del tiempo”.
¡Señores, en Primavera llueve hasta en esos sitios que no
ven el agua ni de broma!.
Pero se nos olvida.
No podemos reconocer que eso es así aunque año tras año, “nos amarguen esas vacaciones tan esperadas de la Primavera”.
Yo creo que se debe a que somos todos “unos Románticos”.
Para Todos, la Primavera es sinónimo de “buen tiempo”, de “florecimiento”, de “abandono del letargo que nos ha impedido hacer muchas cosas”, de “ganas de vivir” por eso de que “la Primavera la sangre altera”.
Nadie quiere recordar el refrán de que “hasta el 40 de Mayo no te quites el sayo”.
Y así será siempre, año tras año.
Siempre nos sorprenderá.
Pero yo me alegro…
¡Que nada ni nadie nos robe el Romanticismo de esa Primavera idílica que todos guardamos en nuestras almas!.
Que nadie ni nadie nos robe “nuestra Primavera”.
Sigamos por favor con la venda en los ojos.
Por favor que no sea precisamente la Primavera quien nos
robe “la Primavera”.
Después de este “largo, largísimo prólogo”, empiezo:
Inesperadamente y tras vivir unos días maravillosos, cálidos y radiantes de sol, el fin de semana y por lo que veo la semana que hoy empieza, nos volvemos a encontrar con el frío y la lluvia.
Tener que abrigarse después de haber estado en la playa al sol el otro día, es inexplicable.
Debe de ser por “el cambio climático” y por el “agujero de ozono”.
Esto no hay quien lo entienda.
Volver “a la manga larga” después de haberte puesto “las alegres camisetas veraniegas”, es un auténtico latazo y una gran decepción.
Solo nos queda esperar que “este tiempo tan loco”, cobre
la sensatez de una vez por todas.
El sentir en mi piel la calidez del sol, me llevó el otro
día a querer cambiar mi vestuario, haciéndolo más acorde con las tendencias de
la moda.
Me dirigí “a unos grandes almacenes” (siempre que
escuchéis esa frase quiere decir “que te vas al Corte Inglés”).
Una vez allí le dije a la “amble señorita” que no paraba
de hablar con otra “amable señorita” de sus cosas, si me podía atender.
Después de que la “amable señorita” mirara a su alrededor
sin ver ninguna “amable señorita” a la que enviarme, no tuvo más remedio que
atenderme, no sin antes finalizar su conversación con la otra “amable
señorita”. Deduje por las últimas palabras que cruzaron que “ha tenido que
dejar a su hija en casa de su suegra porque tenía fiebre y que no le hace mucha
gracia dejársela porque luego va a tener que escucharle todo el día: “ya te lo
dije yo. Llevas muy fresca a la nena. Aunque sea una rebequita debes
ponérsela”.
Por fin posa su “amable mirada en mí” y me pregunta con
la frase que aprendió en el último cursillo de reciclaje de la empresa:
-
¿En que la puedo atender?
-
Mire, es que he estado mirando y no encuentro lo quiero. Tal vez porque no
he sabido dirigirme al sitio idóneo. A ver si usted me puede ayudar.
-
¿Qué es lo que busca?
-
Querría un vestido con escote “te lo prometo”.
-
¿Con escote “te lo prometo”?.
-
Si, esos escotes que te vienen “por aquí” (señalando con la mano por encima
del pecho) y que no llevan tirantes.
Con cara adusta y sin dar crédito
a sus oídos me responde “la amable señorita que por un momento olvidó las
enseñanzas de los cursillos”.
-
Querrá decir escote “palabra de honor”!!!!!!!
-
Ah!, si, es verdad, siempre lo confundo con “te lo prometo”, como viene a
ser lo mismo…
-
En esta planta no tenemos.
-
¿Y a donde me dirijo?
Me vuelve a mirar de arriba abajo
olvidando nuevamente “el cursillo sobre atención al cliente” para seguidamente
añadir “la amable señorita”:
-
Pregunte al encargado… aunque no creo yo que encuentre su talla…
Siento como me hierve la sangre.
Solo pude decirle:
-
Tiene razón su suegra!. Usted es una irresponsable!. Debía de haber
abrigado a su niña!. No sabe que la Primavera es muy traicionera!
Mañana, más.
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