martes, 11 de diciembre de 2012

MI TRAVESIA POR EL DESIERTO


11/12/12  Martes

 

 

Hoy necesito “una especie de retiro”.

Hoy necesito “una excursión por el Desierto”.

Hoy necesito “ser yo la protagonista”, “pensar solo en mi”.

 

Para la ocasión me he puesto una chilaba, un turbante de alegres pero cálidos colores y unas sandalias.

Al camello lo he enjaezado como si a una fiesta lo presentara.

Primero la manta de colores vivos que compramos en Morella.

Después una silla bien forrada con varias capas de lana de oveja.

Por último unas riendas laxas adornadas con borlas multicolores.

 

Como es la primera vez que voy al Desierto, me dejo llevar por lo aprendido en las películas.

 

Tengo claro que el agua es imprescindible, pero también tengo claro que solo podré disponer de lo que me lleve y es muy importante no pasar ni sed ni hambre.

Tengo claro que me puede sorprender una tormenta de arena.

Tengo claro que puede cambiar bruscamente la temperatura y lo mismo me encuentro con un calor terrible como con un frío de mil demonios.

Tengo claro que puedo ser asaltada, robada e incluso asesinada, sin que nadie se entere y ser luego pasto para los animales carroñeros. Claro está que para que eso suceda deberá de pasar mucho tiempo, ya que no me imagino “recién muerta siendo carroña”.

 

Una vez comprobado que el atuendo me favorece y que el camello está engalanado acorde con la ocasión…¡Tenemos una estampa magnífica!...

Parezco “Victoria de Arabia”!, paso a solventar adecuadamente los temas de “intendencia”.

 

El avituallamiento:

 

Agua, mucha agua.

Llevaré dos odres de oveja rebosantes de agua.

Aquí quiero hacer un inciso:

Como ya he dicho antes que mis conocimientos solo se basan en las películas, todos recordamos la maravillosa sensación que produce “ver con que gusto, con que avidez bebe el agua el que tras ser encontrado medio muerto, con claros signos de insolación, con grietas en los labios, con la mirada obnubilada…bebe de ese odre por el que fluye el agua cristalina”.

Todos en ese momento nos la imaginamos “fresca” y agradable… pero la realidad, no olvidaros que estamos en el desierto, es que el agua estará “caliente a más no poder”, “asquerosa”, casi “imbebible”.

Por qué digo esto “rompiendo el romanticismo peliculil”?.

Porque lo se.

¿O es que nadie ha bebido alguna vez de esa botella que llevamos en el coche en verano y que solo de beberla te da hasta risa de lo caliente que está y te hace exclamar: ¡es que no te puedes imaginar lo caliente que está! ¡Pruébala! y que según el grado de curiosidad del acompañante la beberá también, uniéndose a las risas que produce ese horror con un cierto toque masoquista?

 

Fin del inciso.

 

Llevaré dos odres de agua.

Para comer, solo cosas que me gusten y envasadas correctamente para que no se pongan malas por el calor:

Carne con tomate.

Atún con tomate.

Pollo con tomate.

Conejo con tomate.

Tortilla de patatas.

Tortilla de alcachofas,

Tortilla de cebolla.

Tortilla de berenjenas.

Tortilla de Betanzos.

Carne rebozada.

Pechugas rebozadas.

Libritos de lomo.

Chistorra.

Morcillas de cebolla.

Jamón ibérico.

Latas de fabada.

Latas de lentejas a la riojana.

Latas de cocido madrileño.

Latas de callos.

Pizza cuatro estaciones.

Pizza cuatro quesos.

Pizza barbacoa.

Pizza de jamón y queso.

Pizza margarita, por si estoy desganada.

 

Bolsas de patatas fritas.

Bolsas de ganchitos.

Bolsas de cortezas.

Bolsas de pistachos.

Bolsas de cacahuetes.

Bolsas de nueces de macadamia.

Tomates.

Sal.

Aceite.

Pan Bimbo, mucho pan Bimbo.

Abrelatas, por si fallan las anillas.

 

Inciso: después de leer lo que me llevo he decidido que sean seis odres de agua… con la sed que da todo eso…!

 

Para la tormenta de arena:

Cubo y pala.

Sombrilla. (Al ser la tormenta de arena mejor sombrilla que paraguas).

Gafas.

 

Para los cambios bruscos de temperatura:

Chilabas de manga corta.

Chilabas de manga larga.

Abanico.

Bufanda.

Sandalias.

Botas.

Calcetines.

Crema solar.

Leña.

Pastillas para encender el fuego.

Chispero.

 

Contra los Piratas del Desierto:

Dos pistolas.

Dos escopetas de cañón recortado.

Dos ametralladoras.

Bombas de mano.

Minas.

Dos sables.

Dos espadas.

Dos florines.

Dos dagas.

Un puñal, solo uno. Lo llevaré al cinto.

Gran cantidad de munición.

 

Bueno… yo creo que lo llevo todo.

 

Salgo ahora mismo.

 

¡Que vergüenza! ¡Como me mira la gente!

La salida desde el parking ha sido total.

Todo Barcelona me mira.

Los niños creen que soy un Rey Mago.

 

Sigo, sigo, sigo…

 

¡Que agradable el cimbreo a camello!

 

Sigo, sigo, sigo…

 

¡Que dolor de cintura!

 

Llego al Desierto.

 

¡Que calor!

 

¡Que suerte allí a lo lejos se divisa un oasis!

 

¡Corre Roberto! (así se llama el camello).

 

¡Que hambre!

 

Aquí a la sombra de la palmera se está de maravilla…

Empezaré por la carne con tomate y la tortilla de patatas.

Uhm, riquísimas!

 

Dormiré una siesta.

 

Me despierto.

 

Estoy tan a gusto que no soporto la soledad.

Si no cuento lo que siento… es como si no lo viviera.

¡Roberto, nos vamos a Barcelona!

 

Roberto ¿verdad que me ha salido buenísima la tortilla de alcachofas?.

 

 

 

Mañana, más.

 

 

 

 

 

 

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