04/12/12 Martes
Ya hace años que fielmente por estas fechas me vengo
vacunando de la Gripe.
Es para mí como un “salvoconducto de salud” y me deja la
mar de tranquila.
Luego como siempre pasará “lo que Dios quiera”, pero yo
me quedo tan contenta.
Este año después de pensar y pensar he vuelto al
Ambulatorio diciendo que me quería vacunar.
La Doctora ha mirado mi ficha y me ha dicho:
-
¡Pero si ya te hemos vacunado el mes pasado!
-
Si, ya lo se. Me he vacunado de la Gripe.
-
¿Entonces?
-
Doctora, es que ahora vengo para que me vacune de la Rabia… ¡Tengo tanta
Rabia!
La Doctora se ha quedado por un momento parada. Luego
dirigiéndose a su enfermera la he oído decir:
-
Pilar, prepara dos vacunas antirrábicas. Una se la pones a la paciente y la
otra guárdala para mí.
Al cabo de un rato, la enfermera sube con tres dosis.
-
¿Cómo tres dosis?
-
Es que lo he estado pensando y creo que a mí tampoco me vendría nada mal.
Lo malo es que al pedirla al Laboratorio todo el personal se ha quedado en un
principio “algo perplejo”, pero luego todos han empezado a vacunarse de la
rabia.
No se puede imaginar ¡la que
hemos liado!
Ha corrido la voz y todo el mundo
quiere la vacuna.
¡Con decirle que se está formando
tal lío que lo del año de “La Gripe A” al lado de esto… no fue nada!
-
Pilar, tu me la pones a mi y yo te la pongo a ti. No sea que nos las
quiten.
Cuando salgo del Ambulatorio me
encuentro rodeada y atrapada entre una nube de paparazzis.
Todos quieren saber como me
encuentro.
Los flases me ciegan.
Los micrófonos de todas las
cadenas de televisión se dirigen hacia mi boca.
Todos a grito pelado me hacen
preguntas.
Los de “Sálvame” quieren que vaya
esta tarde a su programa.
Mari Lo Montero no para de
preguntarme si he comprobado si los anticuerpos que he recibido son de un
donante venerable o de un donante indeseable.
No para de susurrarme “salud y suerte”.
Yo no decía nada.
Las preguntas y las respuestas
las hacían ellos mismos.
Para no defraudarlos, “finjo un
telele” y eso ya fue “el acabose de la dicha pensando en los televidentes”.
Todos gritan:
¡Como es que no está aquí el
Samur!
¡Hay que denunciar al
Ambulatorio!
De un salto me pongo en pie.
Todos callan.
Noto que esperan que diga algo.
No puedo defraudarlos.
¡Señoras, señores… ya me está
haciendo efecto!
Acaba de desaparecer de mi, LA
RABIA.
Estoy deseando que llegue el
viernes para saber que nuevas medidas, nuestros queridos gobernantes, han
decidido en el Consejo de Ministros.
Me siento Feliz!
Me siento Segura!
Al mover los brazos siento con
gran asombro que me separo del suelo…
¡Estoy volando!
¡Es una sensación maravillosa!
Me dejo llevar.
A lo lejos leo un cartel que
dice:
“A Alemania un montón de kilómetros. No queremos recaídas”.
RRRRRIIIIIINNNNGGGGGG!!!!!!!
RRRRRIIIIIINNNNGGGGGG!!!!!!!
Despierto con el sonido del
despertador.
Me acuerdo de todo.
Me quedo pensativa…
ME VOY A VACUNAR DE LA RABIA!
Mañana, más.
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