10/12/12 Lunes
Como muchas familias hemos aprovechado el puente de la
Constitución/Purísima (una vez más se une lo divino con lo humano), para
arreglar la casa con motivos navideños y sentir como si nuestra casa fuera el
Corte Inglés que ¡Ya es Navidad! aunque estemos a primeros de diciembre.
Ese “Eterno preámbulo de la Navidad”, ahora tiene más
vigencia que nunca.
Curiosamente este año ha sido diferente a todos los años
anteriores.
Cuando adornábamos el árbol la cosa ha sido sencilla una
vez hemos encontrado esa caja “de fondo de armario bolil”.
Primero las luces. Por suerte funcionaban.
Luego hemos colgado un sin fin de monigotes navideños sin
olvidar las sempiternas bolas, desechando las que parecían “antiguas”.
Nada de cintas ni de escobillones.
La estrella, en la cima del árbol.
Hemos cantado algún villancico para creernos “que la cosa
va en serio”.
Hasta aquí ha sido igual como siempre…
Pero… ay!, cuando hemos empezado a montar “el Belén”…
Aquí la cosa ha sido mucho más peliaguda…
Escuchábamos “la voz en off” de Benedicto XVI…
-
No es cierto que había un buey y una mula…
-
No es cierto que llegaran los Reyes…
-
No es cierto que les condujera una estrella…
-
Los Reyes no venían de Oriente, venían de Andalucía…
-
No es cierto que le adoraran los pastores…
¿Y que hacemos con los Reyes?
¿Y que hacemos con el buey y la mula?
¿Y que hacemos con todas las gallinitas y corderitos?
¿Y que hacemos con el pozo?
¿Y que hacemos con el río y el puente?
¿Y que hacemos con el papel azul con estrella
incorporada?
¿Y que hacemos con todos los pastores y sus ofrendas?
¿Y que hacemos con la lavandera que poníamos al lado del río?
¿Y que hacemos con las montañas?
¿Y que hacemos con esa olla que lleva luz que parece que
se está cociendo algo y que tanto cuesta que funcione?
¿Y que hacemos con esa techumbre de corcho que protege el
portal?
¿Y que hacemos con…
De repente en medio de ese terrible aturdimiento nos
miramos y nos damos cuenta que solo tenemos en las manos a San José a la Virgen
y al Niño…
Sin mediar palabra, aunque leyendo en nuestras miradas un
“¿Qué hacemos?, vamos poco a poco guardando todas las figuritas del Belén con
pena y nostalgia.
Sin mediar palabra, nos ponemos los abrigos.
Sin mediar palabra, nos vamos a una tienda de chinos.
Sin mediar palabra, vamos comprando lo que se nos ocurre.
Sin mediar palabra ,nos vamos a casa.
Sin mediar palabra, nos ponemos a hacer el Belén.
Al cabo de un rato terminado el Belén lo miramos desde
una cierta distancia y al ver su conjunto nos decimos:
-
No podíamos hacer otra cosa…
Ante nuestros ojos teníamos a:
“Tres Toreros” que
sustituían a los “Tres Reyes Magos” rodeando a todo el Gobierno y la Oposición
convertidos en “Caganer”.
Cantando villancicos nos fuimos tan contentos hacia el
Árbol.
Pepe estupefacto ante tamaña “aberración” dice:
¡Es que nos lo
están quitando todo!
A lo que le decimos:
¡No Pepe,
mientras estemos aquí, a ti no te quitan nada!
Sin mediar palabra nos pusimos a montar el Belén como
¡Dios Manda!:
Con sus Reyes.
Con su buey y su mula.
Con los pastores y sus múltiples ofrendas.
Con su pozo.
Con su río.
Con su puente.
Con su lavandera.
Con su…
Bueno… la luz de la olla no ha funcionado…
Mañana, más.
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