24/01/13 Jueves
Buenos días a todos!
Feliz Año!
He vuelto!
Os preguntareis, o tal vez sea yo la que se lo pregunte,
¿a que se debe este largo mes sin abrir el pico?
Me escucho y digo:
Esto es como cuando estás de vacaciones. Los primeros
días se hacen largos, cunden más y luego cuando ya te has acostumbrado a la
plácida vida, los días empiezan a correr desenfrenadamente y por arte de birli
birloque te encuentras nuevamente
poniendo el despertador y trabajando como si las vacaciones hubieran sido un sueño,
pues han pasado como un suspiro.
Pues eso! Ahora las mañanas se me pasan en un abrir y
cerrar de ojos y a la que me descuido ya es la hora de ir a buscar a Pepe.
Hoy aunque sea jueves no he tenido que ir al Clínico ya
que la semana pasada trabajé más de la cuenta y hoy estoy libre y con ganas de
ponerme un poquito al día.
Hace justo un mes “hoy era Noche Buena”.
En recuerdo de aquella, hoy os deseo una noche buena,
menos ajetreada, pero no por eso menos agradable.
Es tal el grado de crispación, de desencanto, de
desconfianza y de hastío que todos
tenemos que cuando estábamos cerca del 22 de diciembre, día de la lotería, se
me ocurrió hacerle a una amiga la típica pregunta de:
-
¿Y tú que harías si te tocara el Gordo?
-
Yo!, Denunciarlo! Ya estoy harta de aguantar tanto y que siempre todo el mundo se salga de
“rositas”.
Como podéis comprender me callé sin aclararle mi
verdadera pregunta. Pero me bastó para comprender que todos vivimos al límite
de nuestro aguante.
A nosotras desgraciadamente no nos “ha tocado el Gordo”,
cosa que sentimos enormemente.
Es tal el grado de crispación, de desencanto, de
desconfianza y de hastío que todos
tenemos que el otro día vino un operario a casa para ponernos unos “tacos” para
colgar una lámpara que llegó, empezó a decir palabrotas en voz en grito y
cuando ya se le acabó el repertorio que empezaba recordando a “las madres”, a
“tus muertos” y terminaba “por esa banda de chorizos” que nos miró, nos pidió
60 euros y se fue sin poner la lámpara tan a gusto.
¡Claro que le pagamos!
¡Cualquiera se atrevía a llevarle la contraria ante tal
estado de excitación!.
Lo dicho: ya no podemos aguantar más.
Pero desgraciadamente ese es el ánimo del ciudadano de a
pié.
El que está en las altas esferas ni nos entiende ni tan
siquiera comprende que podamos reprocharles nada aunque estén empapelados hasta
las cejas de la palabra “presuntamente”.
Con un cinismo incomprensible, todos se alegran de ser
llamados a declarar ante el juez para así “demostrar su inocencia”.
Sin ir más lejos esta mañana me ha llamado Bárcenas para
preguntarme si conocía “algún paraíso fiscal” a parte de los ya tan famosos,
alegando con toda naturalidad que me lo agradecería ya que no sabe donde meter
más millones sin que se den cuenta tan fácilmente.
Le he dicho que si, que conocía otro al que nadie se le
ocurriría mirar.
Me ha pedido la dirección.
Le he dado el número de mi cuenta bancaria.
Al despedirse me ha dicho que estaba tan agradecido que
recibiré en breve “una carta”.
La palabra “carta” la ha repetido un montón de veces como
si yo fuera tonta y no supiera que “una carta” lleva implícito “un Sobre”.
Que conste que le he dado el número de mi cuenta “sin
afán de lucro”, simplemente he seguido los consejos de mi buen amigo, García
Revenga y no he hecho nada más que comportarme como “una Infanta de España”.
Pero no os creáis que todo sea tan fácil.
Una cosa es que te llame “el presuntamente empapelado” y
otra muy distinta a que llames tu.
Sin ir más lejos después de hablar con Bárcenas he
llamado a la Sede del PSOE para hablar con el nuevo director de la Fundación
Ideas para ofrecerme con los escritos de mi Blog a sustituir la página ocupada
por Amy Martin.
No os lo creeréis pero me han despachado con cajas destempladas
y eso que yo les he propuesto que me paguen 1000 euros por columna en vez de
los 3000 que cobraba Amy…
¡Cada vez entiendo menos el mundo en que vivimos!
Y eso que era una magnífica oferta.
Pero si te llama el “presuntamente empapelado” te
sorprendes de las magníficas ofertas.
El otro día me llamó el promotor de los pisos de lujo de
Marbella ofreciéndome un ático doble por muchísimo menos que le costó a Ignacio
González , el Presidente de la Comunidad de Madrid y eso que el suyo ya era “un
chollo”.
Le dije la verdad. Le dije que me era imposible, aunque
realmente era una ocasión única.
Como el no paraba de insistir y yo de decirle que no
podía, me dijo que me permutaba la casa de Premiá por el ático, pero como a mí
en Marbella no se me ha perdido nada, le dije también que no.
Ante tanta insistencia le he dicho que ya me lo pensaré y
que en una semana le digo algo.
Tal vez en ese tiempo ya me ha ingresado Bárcenas o me ha
llegado “la Carta”.
Mañana, más.
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