martes, 6 de mayo de 2014

EL CICLO DE LA UREA

06/05/14    Martes

El día de la Mona, crearon en Alicante un grupo familiar en el whatsapp, en el que tenemos cabida hermanas, primos, primas, tíos, tías, sobrinos y sobrinas.

En fin, formado por un cogollito selecto de la familia.

Desde entonces los vínculos familiares están “al día” y me resulta de lo más gratificante.

Para mí La Familia es “él no va más”, hasta el punto que a veces creo tener ascendencia italiana.

Con este maravilloso invento de la comunicación, te enteras de todo y puedes participar de comentarios y opiniones que de no ser por este sistema, jamás tendrías acceso.

Con las fotos y los vídeos que se mandan, puedes casi vivir en directo lo que el otro está haciendo.

Pienso que es una gran cosa, pues al vivir en sitios distintos, no tienes, salvo en eventos importantes, relación alguna con ellos en “el cada día”.

Total que estoy encantada con nuestro whatsapp.

Todas las mañanas, María Dolores, mi sobrina-nieta (que cosas!, nieta!), escribe “la onomástica y la frase del día”.

Seguidamente yo hago una “réplica jocosa” del escrito.

La frase de hoy: “Si no lo recuerdas, no lo sabes”. Aristóteles.

Entre otras cosas María Dolores ha dicho: “esta frase está muy bien para los malos estudiantes… Me lo sé, me lo sé y luego le preguntas y nanay”.

Aurora ha respondido: Siiiii, por eso es tan importante repasar, repasar… mis hijas dicen que estoy (muñequitos que indican:) loca con el repaso. Soy de la escuela de Aristóteles… y de Carmela (mi hermana que estudiaban juntas en verano).

A raíz de ese comentario a mí me ha entrado una risa terrible, pues me he acordado de una anécdota que tuvo lugar en Sevilla, cuando su madre, mi prima Mari Loli  (a la que siempre le preguntaba si tenía ascendencia china, dado su nombre: Mari Lo Li), estábamos juntas en la Residencia, ella estudiando Derecho y yo Medicina.

Como les he dicho que al ser “larga”, me veía incapaz de contarla escribiendo por el móvil, paso seguidamente a narrarla.


Pongámonos en situación:

Sevilla.

Junio.

Calor.

Época de exámenes.

Primer Curso de Medicina.

Primera vez en mi vida que no estaba en mi casa, la casa paterna y materna.

Lío mental con 18 años.

Ganas de todo… menos de estudiar.

Creyéndome que estudiaba porque “miraba el libro” horas y horas.

Yo: fantasiosa.

Mari Lo Li: realista, “al pan,  pan y  al vino, vino”.

Examen de Fisiología: fórmulas y más fórmulas.

Más lío mental.

Incomprensión absoluta de las fórmulas.

Más mirar al libro.


Como el examen era escrito y solo constaba de UNA pregunta, decidí aprenderme SOLO UNA.

La elegida fue: “El Ciclo de la Urea”.


Llegó el día del examen.

Le digo a mi prima:

-         Mari Loli, por favor, reza para que me pongan “el ciclo de la urea”.

-         No, yo rezaré para que te salga bien el examen.

-         No, Mari Loli, reza para que me pongan “el ciclo de la urea”.

-         No, yo rezaré para que te salga bien el examen.

-         (Lógicamente ni ella ni nadie podía sospechar que SOLO había estudiado “el ciclo de la urea” y yo por supuesto no iba a decirlo después de la de horas que me pasé mirando el libro).

-         No, Mari Loli, reza para que me pongan “el ciclo de la urea”.

-         No, yo rezaré para que te salga bien el examen.


Pero tanto insistí que al final le escucho decir:
-         Bueno, rezaré para que te pongan “el ciclo de la urea”.


Me fui al examen. Me examiné.

Curiosamente en la calle, ya cerca de la Residencia, me encontré con mi prima y me preguntó:

-         Que tal el examen?

-         Mal.

-         Que te han preguntado?

-         El Ciclo de la Urea.

-         ¡Vete a la mierda!


No tuve fuerzas ni para responder.

Comprendí que me merecía estar en tan “apestoso sitio”.


Aquel día aprendí, sin saberlo, lo que su hija muchos años después me iba a decir por “boca de Aristóteles”:
“Si no lo recuerdas, no lo sabes”.


Repasar, repasar, repasar y menos mirar el libro.






Mañana, más.







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