05/05/14 Lunes
A pesar de
que como sabéis “vivo en un puente eterno” ya que solo trabajo los miércoles,
tengo que decir que este puente de Mayo me ha sabido a Gloria.
Y es que a
pesar de los enormes cambios, uno lleva a fuego gravado de por vida: los lunes,
los festivos, los puentes, las vacaciones, el curso escolar, los exámenes, las
recuperaciones… en fin, todo.
Lo único que
ha cambiado por completo en mi vida, es que ahora nunca llevo reloj, cosa que
antes solo sucedía en vacaciones. Hasta el punto que si me lo pongo “me pesa”
como si llevara el yunque y el martillo juntos.
Hemos estado
en Premiá. Sol, playa, paseos, siestas y lectura de los libros de este San
Jordi.
Pero es
lógico que lo viva así, ya que Pepe y M. Carmen, a su manera, dadas las
guardias, lo han disfrutado y hemos estado en santa compaña.
Ya estoy en
ese momento del año que siempre espero: días largos, sol, calorcito y manga
corta aunque de forma todavía intermitente.
Ya estoy en
ese momento del año que siempre temo: se acabaron las paellas, las carnes con
tomate, las tortillas de patatas y los maravillosos bocadillos de beicon con
queso…
En fin es el
peaje que tengo que pagar para que cuando lleguen las auténticas vacaciones
pueda volver a abrir las compuertas del buen comer y la barra libre para todos.
A veces
pienso que si me convirtiera “al islam” los kilos serían más llevaderos, ya que
tendría que ir tapada hasta las cejas. Pero claro mis creencias son muy sólidas
como para apostatar…
Como mucho
me atrevo a poner una “post data” al final del escrito… pero creo que no es lo
mismo, no?
.
Total que no
me queda más remedio que “el punto en boca”.
Lo que nunca he acabado de comprender cuando llega el verano, es el “terror a los rayos uva”.
Todo el mundo poniéndose “protección 1000”, cuando en realidad el moreno nos sienta de maravilla.
Y no lo entiendo precisamente por la fecha que se emplea.
Si por ejemplo nos lo pusiéramos para “fin de año”, lo comprendería…
Pero en verano…
En verano yo vería lógico la “protección para rayos sandía, melón, melocotón, albaricoque”… pero “uva en verano!”, como si no.
Una de las
cosas que me encantan del verano es llevar el sombrero blanco de Panamá Yack,
pero cuando pega, cuando pega el calor, vaya!.
Y es que
otra de las cosas que no puedo comprender es que si “eres famoso” tienes como
la obligación de llevar: sombrero, gorra o esos gorros horribles de punto que
no se acaban de adaptar a la cabeza y cuelgan por detrás.
Creo que por
eso es por lo único que no me importa ser famosa…
Mañana, más.
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