viernes, 4 de febrero de 2011

LA VOZ DE SU AMO

04/02/11        Viernes


Hoy mi mente divaga entre lo serio y lo jocoso.
No se por qué lado me decantaré.

El otro día Mari Carmen ordenando un armario descubrió una bolsa en la que había cosas mías de cuando cambié de coche.
Entre papeles, mapas y hojas de viajes, había unos cuantos cassetes con canciones.
Decidimos tirarlos ya que hoy en día ya no tenemos donde escucharlos.

Pero hete aquí  que entre ellos estaba un casset que yo gravé un verano en el apartamento de Alicante cuando estábamos TODOS y cuando los veranos eran totalmente familiares.
Cuando en vez de irse uno de vacaciones, uno se iba a “veranear”.

Creo que debe de tener más de 30 años…, seguro!. Con eso lo digo todo.

Yo sabía su contenido.

Estábamos en el apartamento mi padre, mi madre, mi hermana y mi cuñado. Es decir: Antonio, Aurora, Carmela y Jaime.

Decidí aquella mañana de verano gravar a mi madre cantando.
A mi padre recitando y cantando.
A Carmela cantando y recitando también.
Yo no podía ser menos y canté y recité.
Jaime actuaba de técnico de sonido, ya que ese aparato me lo acababa de comprar y necesitaba sus consejos y su “ironía” ante tal festival que monté.

Hemos sido siempre una familia que ante cualquier festejo, siempre había alguien que empezaba a recitar y cantar. Después todos nos añadíamos.

Tenía por tanto en mi mano una joya.
Tenía “un día de verano” petrificado en el tiempo.

No lo había escuchado desde que se fue mi madre.
No me atrevía.

Buscamos una de esas tiendas en las que anuncian: “se pasan casset a CD” y allí me dirigí.

Ya lo tengo.

Lo escuché en el coche.

No me emocioné.
No sentí nada nuevo.

Escuchar la voz de mi padre y de mi madre es: “como estar en casa”.
No he dejado ni un solo día de estar con ellos.

Lo normal es eso: escucharlos.
Lo raro es que “ese día de verano” no se repita ya cada año.

Pero ya nos encargamos nosotras de hacerlos presentes recordando año tras año las mismas anécdotas.

He quedado este miércoles con mi hermana Carmela y con Jaime para escucharlo.
A mi hermana Aurorita le he hecho una copia.
A mis hermanas Carmela y Maria Eugenia, no.

Podría resultar injusto que no lo tengan Carmela y Maria Eugenia.
Pero no es así.
Yo se que a ellas les gustará que yo se lo ponga.
Aurorita no soportaría no tenerlo. Lo escuchará sin parar en el coche.




Mañana, más.


















1 comentario: