martes, 22 de marzo de 2011

BUSCO SOLUCIONES Y RESPUESTAS A LO CUOTIDIANO

22/03/11     Martes


Mirando las nuevas televisiones, el formato de las nuevas televisiones, no he podido dejar de sentir un poquito de nostalgia.
Sin lugar a dudas son más ligeras, más manejables, menos mastodónticas, más funcionales, más bonitas.
Pero aún así, siento por ello una gran nostalgia.

¿Que habrá sido por su culpa, de la gitana, del toro, de la góndola, de la Torre de Pisa, de la Dama de Elche, de la estatua de la Libertad, del busto de Beethoven, de la foto de la niña de Primera Comunión, de la foto del perro que nos dejó, de la pequeña maceta con un girasol sonriendo, de…?

¿Dónde, donde lo ponemos ahora, si ya no quedan huecos en los estantes?.
¿Quién es el valiente que se atreve a tirar todas esas tonterías a la basura?.

Soy incapaz de resolver el problema.

Siempre nos queda esa enorme caja de galletas metálica que tal vez ahora pueda tener un sentido haberla guardado tantos años, ya que más costureros no podemos tener, aunque no cosamos ni un botón.

Otra de las cosas que me preocupan, es la información aparentemente errónea que damos a nuestros hijos, cuando les decimos que siempre que vayan al WC, “tiren de la cadena”.
Lo que me sorprende es que no se quejen.
Aún no he visto a ningún niño que pregunte o deduzca por si solo que lo correcto sería decir: “pulsa el botón”.
Tal vez se haya transmito en los genes algo tan obvio, aunque ya tan poco frecuente.
Y digo poco frecuente porque de vez en cuando aparece un WC con esa “reliquia del pasado” y es maravilloso poder de verdad “tirar de la cadena”.

Sin ir más lejos este domingo, el cumpleaños de Pepe, fuimos como cada año por estas fechas, al Monasterio de Santes Creus con mi hermana Carmela y mi cuñado Jaime.
Cada año vamos a ese lugar que Carmela de tanto gustarle, ha sabido  transmitirnos la magia y belleza que tiene, no pudiendo ya prescindir de su visita ningunos de “sus alumnos”.
La visita tiene una parte sublime que es la admiración del Monasterio y una parte pagana que consiste en ir a comer calçots, no por ello, menos atractiva.
Pues bien, a lo que íbamos, en el Hostal Grau de Santes Creus, si vas al WC, “tiras de verdad de la cadena”.

Reconozco que mezclar la belleza con este comentario no sea lo más adecuado, pero… que le vamos a hacer, somos humanos y sobre todo viene a cuento con mi reflexión de origen.

Otra cosa que me sorprende es que no existe NADIE que se atreva a tirar una botella de aceite, sin antes haberle sacado hasta la última gota de tan preciado oro líquido.
Hacemos miles de malabarismos con la botella al revés, dejándola horas en tan inestable posición, porque no soportamos que se desperdicie nada.
No deja de ser curioso observar al ser humano en su vida cuotidiana y como, en este mundo de derroche y despilfarro, solo se salva el aceite y el mistol o sucedáneos, de ser precipitado a la basura sin más contemplaciones.

Si, no deja de ser curioso.



Mañana, más.










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