25/03/11 Viernes
No se si el último anuncio de Evax, “la mujer de rojo”, ha sido también dirigido por Isabel Coixet.
Como siempre son anuncios alegres, muy originales y realmente de una gran calidad.
Este no podía ser menos.
El que sea motivo de comentario es porque “la mujer de rojo” esconde bajo su belleza y perfección “unos ojillos inquietantes” que cada vez que los veo me dan un poquito de miedo.
Espero que si leéis esto, os fijéis en su mirada, para ver si es una percepción personal o si por lo contrario sentís lo mismo que yo ante esa “especie de arpía” camuflada por su belleza y vistosidad.
Y siguiendo en el tema de “anuncios” hay otro tentador que se repite cada temporada.
Me refiero al de Tchin – Tchin.
La tentación consiste en que si compras un par de gafas, el 2º par te cuesta “un euro más”.
No he ido a comprobarlo.
Solo pienso que la frase en la que se basa el gancho de la compra, no esta bien definida.
Me explico:
Supongamos que voy a comprar unas gafas Tchin - Tchin.
Las elijo, me las gradúan y voy a pagarlas.
- ¿ Que le debo?.
* Serán 180 euros.
- ¿ Y el 2º par de gafas como anuncian en la tele?.
· Ese vale 181 euros …
Espero e imagino que no puede ser así … pero estarás conmigo que la frase que emplean no es la adecuada…
Los jueves por la noche en tve 1, dan un programa que se titula “los anuncios de tu vida”.
No se si es que aún no han llegado a las fechas adecuadas, pero aún no he visto los que en mi han dejado huella.
Cuando empezaron a retransmitirlo yo tenía en la cabeza los que quería volver a ver.
Querría volver a ver:
De Gallina Blanca, el de “doña calidad” y demás “doñas”.
De Heno de Pravia, las imágenes acompañadas de la canción “el aroma que heno de Pravia deja en mis manos, me traen recuerdos…”.
El de Fundador Domecq, los múltiples anuncios con aquel caballo maravilloso.
Con ese caballo yo tuve una experiencia mágica. Una experiencia increíble pero cierta.
Tanto me gustaba ese caballo que siempre que lo veía por la tele le decía desde mi interior que era “mío”.
Como soy fantasiosa hasta yo me lo creí: “ el caballo de Domecq, es mío”.
Hace muchos años, no recuerdo cuantos, tuve una mañana “sublime” y me fui a pasear por el casco antiguo y por la catedral.
Cuando llegué a la catedral, cual no sería mi sorpresa! Que estaban gravando allí un anuncio de Domecq con “mi caballo”.
Cuando lo vi me volví loca.
Como era mío, sin pensarlo me dirigí hacia el.
Y allí empezó la magia:
Me miró y se vino hacia mí.
Le acaricié la cabeza.
Sentí miles de cosas.
… pero vinieron corriendo a quitármelo, sin comprender lo que había pasado…
Solo el y yo lo sabíamos y es que por fin, nos habíamos encontrado.
Después de recordar esto, me cuesta seguir el hilo de los anuncios que espero ver, pero voy a ver si salgo de este “éxtasis” y nombro alguno más.
El del Ford Mondeo en el que todos los vecinos madrugan y se sientan a ambos lados del parking para verlo salir.
Y el que más me gusta de todos es aquel anuncio de Andalucía en el que han ido a visitarla una familia inglesa y al volver a su tierra la niña va al cole con zapatos de gitana, el marido con un clavel y aplaudiendo por sevillanas.
Mañana, más.
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