16/03/11 Miércoles
Hoy le he comprado “zapatos nuevos al coche”.
He ido a reparar un pinchazo en una rueda, mejor dicho “un tajo”, fruto de un inocente golpe en un bordillo. Comprendí en seguida por qué lo llaman “bordillo”.
Como somos optimistas, nos alegramos muchísimo de que nos haya pasado el percance en la salida de un parking angosto.
Así ya hemos cumplido con “el pinchazo de rigor” con la ventaja de que fue rápidamente subsanado en el mismo parking, sin la angustia que representa lo mismo cuando vas circulando.
Si, somos optimistas. Muy optimistas.
Además ya me iba rondando por la cabeza, “la voz en off de mi padre” que siempre me decía, la importancia de llevar unas buenas ruedas y que no debía de esperar más de 50.000 Km para cambiarlas.
Llevo 53.000, he cambiado las dos delanteras.
Las traseras me han dicho que tienen para 10.000 Km más, sin problemas.
Ayer le hice una ecografía a una japonesa.
Tras finalizarla y explicarle los hallazgos ecográficos, necesité preguntarle por sus familiares.
Se le iluminaron los ojos. Me sonrió. Pasaron unos largos segundos. Al fin me dijo “hasta hoy no sabía nada de mi marido. Hoy he podido hablar con él. Mi familia está bien pero creo que hemos perdido a muchos amigos”.
Nos miramos de una forma especial.
Le dije “cuanto dolor y cuanta dignidad desprendéis”.
No se, pero me he quedado como más tranquila.
Es como si en esa breve conversación haya depositado todas mis condolencias ante tanto dolor, tanta devastación, tanta tragedia, tanta incertidumbre.
Me sorprende y admiro el civismo de esas gentes.
La calma y paciencia que demuestran en esas largas colas.
La ausencia de delitos de pillaje.
Toda una cultura que se trasmite en una forma de vivir y de estar ante las condiciones más adversas que se puedan imaginar.
Europa quiere ser “el muerto en el entierro” y ahora toca “la gran preocupación por las centrales nucleares”.
¿Ahora tienen que “revisarlas” mejor?.
¿Acaso no es eso lo que se presupone que están haciendo los que dirigen esos “monstruos en potencia?.
No se ya que pensar.
Ahora lo de menos son las víctimas y la devastación en Japón.
Ahora volvemos a mirarnos a nosotros mismos y de paso dejamos de mirar hacia Libia.
Y hablando de Libia y el éxodo hacia las fronteras:
Todo son hombres.
¿Dónde quedan las mujeres y los niños?.
Que no, que no entiendo nada!!!.
Mañana, más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario