jueves, 18 de noviembre de 2010

CONFESIONES

18/11/10



Todo el que me conozca sabrá de mi gran preocupación por las Ciencias Ocultas e Incultas.

Este querer llegar hasta el fondo de cualquier cuestión, por nimia que fuera, ha sido y sigue siendo lo que ha marcado cada momento de mí ya larga existencia.

Mis preocupaciones abarcan tantos campos de la Ciencia que han supuesto, alcanzar cotas altísimas de sabiduría.

No temáis, si alguna vez me llamáis “erudita”, lo comprenderé.

Mis inquietudes son insospechables.   
Mis conocimientos no tienen fin.

Cualquier tema, hace saltar en mi la necesidad de analizarlo, de desmenuzarlo, de llegar partícula a partícula, de átomo en átomo, al número Pí y  al logaritmo neperiano de E.

Todas las conclusiones que saco son valiosísimas. Tanto es así que nunca he querido desvelarlas, por no desviar la atención mundial, hacia mi humilde persona.
Solo a partir de ahora y dada mi condición de Prejubilada, me atrevo aunque solo sea a mencionarlo.

Las caras de Belmez, me inquietaron en su día. Hoy solo obtengo paz en ellas.

El Palmar de Troya, lugar habitual de peregrinaje, calman mis anhelos de grandeza.

El paisaje de Puerto Urraco, impregna la belleza que reflejo en mis lienzos.

Caigo en trance.
Tengo que parar.
Dejaré para otro día el narrar las Conclusiones que tengo.



Mañana, más.

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